viernes, 9 de noviembre de 2012

¿QUÉ PENSARÁ RIGANTI DEL GLUFOSINATO?

Recibimos de Fundavida  www.fundavida.org.ar/web2.0/

En junio de 2009, nuestra fundación publicó en EL DIA una Carta Abierta  a Raúl Riganti, Intendente de Larroque, por unas infortunadas declaraciones suyas en una radio local, donde se asumía como transmisor de las mentiras de la multinacional Monsanto, que en forma artera y falaz, en ese entonces sostenía que su agrotóxico glifosato era inocuo para la naturaleza y los seres vivos.
 Apenas tres años después ya nadie duda, incluida nuestra justicia con el reciente fallo conocido como el de las Madres de Ituzaingó, Córdoba,  que este y otros venenos que se usan habitualmente en los campos de nuestra zona son intrínsecamente peligrosos para la vida y la naturaleza.
 El científico señero en estas investigaciones, Dr. Andrés Carrasco, ex-presidente del CONICET y actual director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA acaba de publicar declaraciones en la revista La Vaca donde denuncia el agravamiento y la profundización del modelo impuesto por la nefasta multinacional y sus implicancias, entre las que señala que las variedades de semillas aprobadas este año en nuestro país no solo son graves ambientalmente sino también económica y socialmente.
 La semilla de soja RR2, obligará a los productores a pagar regalías de por vida a la nefasta compañía estadounidense y prohibirá a los productores a guardar semilla propia para la siguiente cosecha.
 Fundavida denunciaba que la resistencia de la naturaleza a estos temibles tóxicos iría obligando a los mercaderes de la vida a subir sus agresiones con nuevos y más poderosos venenos.
 El Dr. Carrasco denuncia que el Glufosinato, nuevo veneno empleado asociado a la nueva generación de semillas transgénicas es infinitamente más tóxico y peligroso que sus antecesores.
 Dice el científico que los experimentos con la nueva droga en animales:…”provocan efectos devastadores, desde convulsiones hasta muerte celular en el cerebro y malformaciones en el sistema neurológico”.
 La rápida obsolescencia del glifosato que primero viró de round-up a round-up plus, luego a round-up plus II, ha provocado que ahora sea lanzada a los mercados de los países periféricos esta nueva generación  de agrotóxicos mucho más letales aún que sus antecesores.
 En Europa, donde aparentemente existe una mayor preocupación de los gobernantes por la defensa de sus gobernados, la Unión Europea acaba de ordenar el retiro del mercado de 22 de estos venenos, aunque tolera que sigan siendo fabricados para ser exportados a nuestros países del conosur, donde nuestros políticos son funcionales piezas claves en la propagación de este nuevo modelo neocolonial que conlleva ya no solo el robo y la destrucción de nuestros recursos naturales sino también el aniquilamiento de la naturaleza y la vida.
 Con las actuales reglas de juego vigentes en Argentina las corporaciones semilleros asumen prácticamente el control del modelo agropecuario local subordinándolo a sus intereses a costa de los nuestros.
 Las nuevas plantas de producción de estos y otro venenos que se están planteando en la provincia de Córdoba ratifican la impunidad y el control que ejercen sobre nuestra clase política.
 Mitt Romney, actual candidato republicano a presidente de EEUU  es conocido como el Monsanto Man por su participación, como ejecutivo de esta empresa, en  el diseño de la conocida Ley Agrícola Romney  a la que agregó la “Cláusula Monsanto” que  desregula los alimentos transgénicos, que no requerirán en el futuro etiquetado con advertencia de su contenido y no permitirá la supervisión de estos productos por nadie más que el Departamento de Agricultura de EE.UU. cuyas restricciones son definitivamente laxas y complacientes con estas empresas, cuyos funcionarios saltan y vuelven de ellas a este organismo, diseñando sus políticas.
 Pero nada de esto sería posible en nuestro país sin la complicidad del sector que se beneficia con las migajas de este reparto, localmente conocido como los sojeros.
 Pasados tres años de nuestra carta abierta nos preguntamos si Raúl Riganti habrá cambiado su perspectiva y habrá admitido, ante las evidencias irrefutables, la condición de veneno del glifosato y otros agrotóxicos.
 Y no es que nos interese demasiado lo que él piense, sino que nos preocupa que para instalar estos modelos de saqueo y envenenamiento necesitan de la complicidad de los sojeros como Riganti que hacen la vista gorda al desastre sin precedentes que esta provocando el modelo sojero de Monsanto en nuestro continente.

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