miércoles, 23 de octubre de 2013

Larroque


Aquí publicamos las sentidas palabras con las que Carolina nos contó desde sus entrañas, desde lo más profundo de su alma desgarrada, su relación con Larroque.
Nos dijo:

"A través de mi percepción, escribo sobre este año y medio, año difícil como pocos, donde Larroque fue el escenario de nuestras vivencias.
Es por ese "filtro" interno, que mi mirada es muy parcial y teñida, en los comienzos de nuestra estadía, de desarraigo.

A Larroque...

Busqué a mis afectos en tus caras,
busqué la cordillera en tu horizonte,
busqué monte, misterio y no los encontré.
Te juzgué y te maldecí,
lloré y escupí
Pero gracias a vos entendí, 
que la guerra la llevo adentro 
y que es necesario cambiar mi percepción para mirarte...

Gracias por tus gurises de sol y de tierra,
de risa fácil y mano tendida
Amo las banquinas de tu periferia,
pero me duelen tus árboles urbanos sin brazos
No quiero para vos el aire envenenado

Gracias por tus sonrisas serenas y hospitalidad
por tus miradas interrogantes y un tiempo detenido, eterno
Gracias por ser amiga entrañable de mi hijo 
y por ofrecernos tierra para echar raíces

Gracias Mingaché
por enseñarme otros vuelos, 
pensando en conjunto, en comunidad

domingo, 20 de octubre de 2013

6to encuentro: "Pensando en Larroque"


“Cuando llegué por primera vez a Larroque, allá por 1983, unos meses antes del resurgimiento de la democracia, me impresionó ver, desde la cuchilla, al pueblo hacia abajo, con sus casas desparramadas, muchos espacios vacíos, a tal punto que me resultaba difícil orientarme; un diseño muy distinto al pueblo de donde yo venía pero que por alguna razón no me desagradó.” Así comenzó Nora Lorenzatti una encantadora exposición sobre su visión acerca de nuestro pueblo.


Tal la consigna que, al igual que en los encuentros anteriores, les planteamos en esta ocasión a varios amigos de Mingaché que vinieron a vivir a Larroque desde otros pagos natales.
Yo venía de otro pueblo pequeño de la provincia de Santa Fe, nos dice Nora, así que la adaptación  me fue sencilla, además la gente era muy amable y enseguida me hizo sentir bien. Profesionalmente me fue bien y me integré con comodidad por lo que al poco tiempo me sentía una más del pueblo. Recuerda que el intendente en ese momento era Evar Olivera, que el teléfono aún funcionaba a través de una central con operadores como Tati Mettler y Elsa Bultynch, que había muchas casas humildes pero no ranchos ni asentamientos marginales. Había familias muy numerosas que tenían sus propias celebraciones y vida interior y tal vez por eso les costaba abrirse al resto de la comunidad. Parecía que en muchas partes de Entre Ríos, quizás por el aislamiento anterior a la construcción de los puentes, se daba esta realidad de que las familias, los hogares eran como muy para adentro. Sin embargo la actividad social era intensa, importante y hoy lo es más, con muchos espacios de participación, eso no es común verlo en otros lados; siempre hubo muchos niños, las plazas se llenaban (y se llenan) de chicos.
Noté que la gente de Larroque miraba mucho más a Gualeguaychú que a Gualeguay a pesar de que la distancia era mayor, eso me gustaba, era bueno, porque seguía ese ritmo más ágil, más moderno que tiene Gualeguaychú, con muchas sociedades intermedias activas, dinámicas, a pesar de que me extrañó la ausencia de cooperativas que en mi pueblo eran muy numerosas, especialmente las de producción agrícola y las de crédito; al principio buscaba la cooperativa y resulta que no había. La única era la de consumo de agua potable. El motor de la economía era el frigorífico de aves. Cuando este cerró se hizo evidente que Larroque tenía recursos para enfrentar la crisis, su gente fue consciente, solidaria y creativa, al poco tiempo comenzaron a surgir pequeños emprendimientos que mantuvieron vivo al pueblo.
Otra característica notable que me sorprendió fue la religiosidad, la homogeneidad católica y la convocatoria que tenía la Iglesia, no conozco otros pueblos que sean así, por lo general hay varias religiones, como en Monjes y mucha menor práctica religiosa. Esa costumbre nos dejaba un poco de lado a los que veníamos de otras costumbres.
Lo que más extrañé, nos dice, fue la falta de medios de transporte públicos, las comunicaciones eran muy difíciles. En mi pueblo natal, Monjes, situado entre Santa fe y Rosario, pasaban ómnibus a cada rato, uno o dos por hora, aquí era uno o dos por día, los viajes a Paraná por mi profesión o las visitas familiares se hacían muy difíciles; en eso se ha progresado mucho en los últimos tiempos, en todo el sistema de comunicaciones, se nota más en el boom de los celulares y la Internet.
Al principio me llamaba la atención, nos cuenta,  la rivalidad entre los chicos de los colegios, más que nada los secundarios, muy competitivos y apasionados por su colegio, eso también ha cambiado, los chicos de los colegios interactúan más, se juntan, comparten más. Por otro lado ve un cierto retroceso en la calidad educativa pero que no es exclusiva de Larroque, sino que parece ser en todo el país.
Siempre fue un buen lugar para vivir, y aunque ha crecido y progresado mucho, sigue siéndolo, me alegra haber venido, me siento cómoda y bienvenida, me siento de aquí. Debemos descubrir lo afortunados que somos por el lugar que tenemos.
Silvia González coincide con Nora en la apreciación sobre la religiosidad de la sociedad, parecía haber como un mandato social de ser religioso, aún cuando no hubiera tanto convencimiento; hasta en las escuelas laicas estaba presente la religión, lo cual para mí era muy llamativo. La personalidad del Padre Paoli marcó profundamente a la sociedad larroquense y su cultura.
Los comentarios se van a ir alternando con anécdotas tiernas, humorísticas, íntimas que van mostrando un verdadero cariño por el pueblo y recuerdos de un buen “estar siendo”.
Una de las primeras cosas que noté fue que aquí la vida era muy apacible, para bien y para mal, es decir, por un lado el cariño de los vecinos, de los familiares, su respeto y delicadeza, me hacían sentir muy bien; la espontaneidad y sencillez con que la gente compartía sus cosas, me hicieron la vida fácil, me hicieron sentir como en casa, me encantaba esa forma sencilla de vivir, de arreglarse con poco, de no estar pendiente del tener más, no sentías que te faltara nada, ni siquiera tenías con qué tentarte; pero por otro lado, yo venía de una ciudad mas grande, Lincoln en la provincia de Bs. As, así que extrañé algunas cosas, el cine por ejemplo; de todos modos fueron más las positivas que encontré aquí que las que añoré de mi ciudad.
Había mucha integración social, el pueblo convergía en los mismos lugares, las escuelas, los clubes, las instituciones, “eso tiene una riqueza que no sé si la gente de Larroque logra ver, eso genera una verdadera comunidad”. El larroquense quiere mucho a su pueblo, lo vi antes en mi esposo y sus amigos y lo veo ahora en mis hijos.
La gente vivía con mucha tranquilidad, sin miedos, sin grandes preocupaciones, hasta en lo tributario me llamó la atención por ejemplo, que no había presión desde el municipio para cobrar las tasas; se vivía de puertas abiertas, y ojalá que pudiéramos conservar esa idiosincrasia, deberíamos ocuparnos en preservarla.  
En síntesis, siento que he recibido de la gente de Larroque más de lo que he dado, me resulta fácil vivir aquí, me siento muy de acá, porque la gente me hizo sentir así.
Silvia Filipini coincide con Silvia González en destacar la tranquilidad de la vida larroquense y la importancia que ello tiene para hacer que una se sienta bien, cómoda, pero se inclina más por destacar algunos cambios que se produjeron en los últimos tiempos que, “pensé que nunca iban a llegar”.
Hace unos veinte años comencé a venir a Larroque y relacionarme con su gente pero sin pensar en venirme a vivir; yo crecí en una ciudad, Concepción del Uruguay, y me sentía un “bicho urbano”, habitante del cemento, así que me impactó seriamente la obscuridad nocturna y la dispersión de las casas.
Después de unos años de vivir en las islas, me fue gustando la vida tranquila y al crecer los hijos nos pareció que Larroque era un muy buen lugar para su educación e integración social. No me costó adaptarme, aún cuando sigo trabajando afuera, me siento muy bien aquí, la tranquilidad es impagable, la confianza entre los vecinos es muy valorable.
Siempre pensé en Larroque como un pueblo chico, pero la realidad es que ha crecido mucho, y eso no estaba en mis pensamientos. Hoy me preocupan las relaciones entre la gente que quizás tengan que ver con ese crecimiento, ya nos conocemos menos entre todos, nos va ganando el consumismo y una visión progresista que copia costumbres de las grandes ciudades, árboles talados,  residuos mal tratados, basura en las calles, y otras más serias como el alcohol y las drogas entre los jóvenes. Me ha tocado ver chicos y chicas de 12 o 13 años salir de un baile muy alcoholizados.
Esta visión crítica no significa que no me guste estar aquí, sino por lo contrario, que me preocupa y quiero lo mejor para el que considero mi pueblo y su gente, donde soy feliz y quiero seguir siéndolo.
Carolina Marull es miembro activo de Mingaché, entre las expositoras de este encuentro es quien menos tiempo lleva entre nosotros. Creció en Bs. As., pero al terminar la universidad se fue con Matías Vattovez a trabajar al interior, primero a El Chamical en La Rioja y más tarde a Aluminé en Neuquén, donde vivieron varios años. Habíamos venido a Larroque de visita porque tenemos amigos aquí y habíamos disfrutado de su tranquilidad, de la apacibilidad del lugar, eso de tomar mates en la vereda (cosa que en la Patagonia es impensable). Sin embargo extrañé mucho Aluminé. Me costó mucho aceptar a Larroque como mi hogar, aún me cuesta, me vine como empacada por las circunstancias. Es claro que el pueblo no tenía nada que ver con mi situación, la gente fue siempre muy amable; al llegar no más nos esperaban cuatro familias para ayudarnos y ahí me empezaron a ganar los afectos. Yo sentía que Larroque intentaba adoptarme y era yo la que me resistía. Sentí mucho el desarraigo y por eso mi observación está teñida por sentimientos muy recientes, es muy subjetiva.
Sí noté la homogeneidad cultural de la sociedad, como una gran diferencia con Aluminé, donde la integración de las comunidades aborígenes es siempre una deuda pendiente. Quizás eso los haga tan hospitalarios que es imposible negárseles aún cuando una venga con reticencias interiores. Mi hijo es inmensamente feliz aquí y eso no tiene precio.
En esto coincide Matías Vattovez, su compañero de vida y profesión, Larroque es un lugar de brazos abiertos que te ayuda a integrarte rápidamente, la gente es cálida, sencilla, es lindo y fácil vivir aquí, nos dice.
Carolina nos lee entonces un texto escrito para la ocasión que por su profundo sentimiento y ternura lo dejaremos para una próxima publicación.
Al finalizar se produce un interesante debate sobre las diferentes apreciaciones que pueden tener los naturales de Larroque que por razones de estudio o trabajo han pasado un tiempo afuera y luego regresaron y no notaron tanta solidaridad y amabilidad, al menos no con la intensidad con la que la describieron los expositores, quienes fueron recurrentes en esta apreciación.
Quedamos en encontrarnos a principios de noviembre para un 7mo encuentro. Que así sea.

martes, 17 de septiembre de 2013

5TO ENCUENTRO “PENSANDO EN LARROQUE”



Con una muy buena participación de amigos y simpatizantes (en esta oportunidad superamos los 20) pudimos concretar un encuentro más de este ciclo que nos está dejando muy buena experiencia de reflexión, de preocupación por el verdadero desarrollo de nuestro pueblo y nuestra gente y agradables sensaciones de encuentro, de posibilidades, de aperturas, y por qué no de afectos.
En esta ocasión invitamos al Pbro, músico, compositor, poeta y Cura Párroco, Jorge Leiva, con la misma consigna que propusimos en los encuentros anteriores. En este caso, el padre Jorge se orientó más hacia los aspectos ambientales, ecológicos desde el Magisterio de la Iglesia y la espiritualidad franciscana en una magnífica exposición integral que condujo con maestría por los caminos filosóficos, estéticos, comunitarios, generacionales, legales, simbólicos, científico-tecnológicos, políticos, culturales, educativos, comunicacionales y por supuesto artísticos.
Como era casi obligatorio, comenzó con una interpretación en guitarra de un tema musical de Yupanqui para comentarnos luego su agrado de haber sido invitado y lo importante que le parecía que hubiera grupos de ciudadanos pensando en Larroque, porque de lo contrario “pensarán en ella los mercaderes”.
Con una serie de ejemplos tomados de la historia nos fue explicando cómo el hombre se integra originalmente a una comunidad en la cual los ritos se constituyen en factor simbólico esencial; las relaciones cósmicas, la observación de los acontecimientos naturales, imprescindibles para el desarrollo de la vida, generaba costumbres, tradiciones que debían perdurar en el tiempo, la memoria comunitaria se sostenía a través de gestos repetidos que se hacían parte de la cultura, del arte de la estética de la comunidad; el sujeto se desarrollaba en medio de esta comunidad respetando su memoria, sus símbolos y tradiciones.
El sujeto rural construía su personalidad de acuerdo a su entorno. Con la modernidad, en sólo tres generaciones, esta relación se rompió.
La revolución industrial cambió el sentido de aquella forma de integración del hombre con el entorno, el pensar se volvió técnico-científico. El concepto de ambiente-recurso deja de lado al de ambiente-casa.
”El logos científico se ha desarrollado tan poderosamente en los últimos siglos, que ha ido desplazando e incluso, a veces arrinconando, y anulando el logos filosófico, el logos teológico y el logos estético…” cita a José Antonio Merino. “Visión franciscana de la vida cotidiana” Ed Paulinas).
La naturaleza queda reducida a mero objeto de manipulación. Aunque me parece exagerado divinizar a la naturaleza y hasta pensar en la tierra como sujeto de derechos, si es cierto que toda la humanidad debe tutelar a la Creación, recuperar esa mirada totalizadora integral; recuperar el arte de la memoria y la comunicación de los saberes  tradicionales. De ahí la importancia de que nos juntemos a pensar, de mantener el debate abierto, de que podamos sostener la memoria viva de la comunidad.
Pero debemos pensar también en el futuro. Aquí hace mención del Principio Precautorio, desde el punto de vista ético y del legislativo. Cita a Hans Jonas para hablar de nuestra responsabilidad con el futuro y sostener que “poner en peligro los recursos para las futuras generaciones deberá considerarse un delito”.
Retoma luego en el Magisterio de la Iglesia para referirse a la necesidad de respetar los ritmos de la naturaleza, en especial en el cuidado de los bienes no renovables.
Es bueno conocer la relación de los pueblos originarios con la naturaleza, nos dice, porque es muy simbólica y por ello, deteriorar el ambiente es deteriorar su cultura y dejarlos a la deriva, sin identidad ni comunidad que los contenga.
La Ecología como ciencia del ambiente-casa debe ganar espacios interdisciplinarios, con la Ética, con la legislación. Vivimos en una sociedad consumista que nos transforma en un mero factor del mercado, sin embargo modificar este sistema implicaría el cierre de numerosas empresas; por eso debemos reinvestigar constantemente el impacto de la producción y el consumo sobre la naturaleza y el hombre. Valorar la real utilidad de las innovaciones.
Los franciscanos proponen una cultura de la frugalidad. Todos somos responsables de cuidar y promover una cultura que cuide el ambiente para nosotros y las futuras generaciones. Los científicos, los técnicos, políticos, legisladores, financistas, comunicadores, publicistas, educadores y las asociaciones intermedias, somos formadores de conciencia y debemos asumir nuestra responsabilidad.
Propone también el Principio de Subsidiariedad, que sostiene la autonomía de las organizaciones sociales de base, El Estado o una organización superior no debe realizar las tareas que pueden realizar las organizaciones menores o las personas individuales. Es un principio fundamental para la vida de la comunidad y debemos defender esta autonomía en busca del bien común.
Sobre el final analiza las que considera coyunturas favorables: El despertar de lo religioso, de la relación del hombre con el misterio, con lo cósmico, la búsqueda de la sabiduría y la sobrevivencia de la Estética que redescubre lo simbólico, la resistencia del arte que puede mirar el aspecto simbólico de la naturaleza y enseñarnos a mirar más allá de lo sensorial concreto.
Preguntado sobre cómo ve a Larroque en este contexto, comenta que es muy apreciable la capacidad artística y de asociación, pero por otro lado nos ve muy de “puertas adentro”, poca comunicación entre vecinos y nos invita a rescatar las fiestas.  Entiende que un gran desafío actual es la comunicación de valores a las nuevas generaciones, la educación que sea capaz de armonizar libertad y creatividad con memoria y tradición, firmeza con ternura.
Lógicamente para cerrar escuchamos otro tema musical en voz y guitarra que con el vuelo poético de Tejada Gómez nos habló de la naturaleza al comenzar diciendo “Si lo verde tuviera otro nombre debiera llamarse rocío”, y terminar “Déjame en lo verde celebrar el día porque por lo verde regreso a la vida…”
Luego comenzó un entretenido, amable y muy interesante intercambio de ideas que se prolongó hasta pasada las tres de la mañana. Pero es será tema de una próxima publicación.
Agradecemos a todos los concurrentes, en especial a los jóvenes que se acercaron por primera vez y muy especialmente al Padre Jorge por su participación.
Los esperamos en el 6to Encuentro.

martes, 27 de agosto de 2013

MINGACHÉ A LA COMUNIDAD DE LARROQUE


El miércoles pasado fuimos sorprendidos por la mención que se hiciera de nuestro grupo en un reportaje radial, en el cual, en un tono que podríamos considerar hasta despectivo, se habló por nosotros, se interpretó arbitrariamente nuestro pensamiento y se nos negó injerencia en un tema que se está debatiendo públicamente en estos días, como es el cambio de zonificación de terrenos en el área industrial.
Negar a cualquier ciudadano su opinión acerca de un tema tan importante como este nos parece un rapto de autoritarismo incompatible con el sistema democrático, sumando a esto la coerción y destrato ejercido sobre el mismo medio en el que estaba saliendo al aire.  Pero particularmente en la referencia a Mingaché, nos vemos en la desagradable necesidad de expresarnos y aclarar algunas cuestiones.
Pensar en Larroque, ha sido lo que nos convocó y nos sigue convocando semanalmente desde hace 7 años. En este tiempo hemos tenido oportunidad de compartir con nuestros copoblanos una serie de actividades que abarcan numerosos aspectos de la ecología, la sociedad, la salud, la alimentación, el urbanismo, entre otros, en definitiva la política.
Hemos tenido la oportunidad de aprender, de la mano de pensadores de gran trayectoria nacional e internacional, algunos de los cuales pudimos ofrecer a la sociedad como una instancia de capacitación, de reflexión, de debate o simplemente en busca de “Despertar Sueños”. Uno de ellos, el Profesor Carlos Galano, nos decía: “La ciudad expresa en las gramáticas de sus calles y avenidas, en la sintaxis de su  construcción arquitectónica, en el agujero negro de sus lugares miserables y contaminados, en los bordes descarnados de la exclusión, reflejo indecente de la injusticia espacial, en los discursos de su materialidad construida y en los símbolos de sus narraciones y sueños urbanos, la compleja vida de la sociedad que lo habita sus derrotas, sufrimientos, frustraciones, ilusiones y utopías.” (el subrayado es nuestro) y nos hablaba del “homo Económicus” aquel que supedita todo al dinero, aún su propia salud y bienestar.
Como producto de estas horas de reflexión y aprendizaje logramos elaborar en el año 2008, una “Agenda Ambiental” en la que está expresada nuestra opinión y propuestas sobre diversos temas que entendemos hacen al ambiente y la sociedad y en la cual se incluyen al menos cinco puntos que se refieren directa o elípticamente al tema en cuestión, a pesar de que no hubiéramos imaginado, por demasiado obvio, que a nadie, por “iluminado” que fuera, se le ocurriría construir viviendas en el área industrial, enmascarando con el discurso de la necesidad habitacional, un negocio inmobiliario.
Ahora bien, este negociado nos duele, como ciudadanos, pero escapa a los intereses de nuestro grupo, y podríamos acordar en que no tenemos injerencia, si fuera necesario se deberán encargar los estamentos correspondientes del Estado. Pero la salud de la población es otro tema, este sí nos interesa y nos incumbe y debería interesarnos e involucrarnos a todos los ciudadanos de Larroque y muy especialmente a nuestros concejales que tienen en sus manos un mandato de los ciudadanos para que velen por el bien común y no por los intereses particulares. A ellos instamos a que pongan su corazón en el pueblo, en su gente, en quienes somos sus vecinos, con quienes nos conocemos desde siempre, para que actúen de acuerdo a derecho y eviten este despropósito
Hacemos política ecológica y entendemos que lo social, lo urbano, la salud de la población son también ecología y ambiente, por eso, entre los aspectos contemplados por nuestra Agenda incluimos el diseño urbano y participamos activamente de las reuniones que propuso la administración municipal como instancias de consulta sobre urbanización; hoy debemos reconocer una cierta inocencia de nuestra parte al pensar que nuestras objeciones y propuestas podían ser contempladas en un proyecto que se estaba informando a la población y no consultándola.
Así escuchamos hablar permanentemente de la discrecionalidad de la autoridad, como si se estuviera dirigiendo una empresa particular con un estilo unipersonal antiguo y no una comunidad viva que sueña y ama, que crece y se desarrolla social y culturalmente de acuerdo con su idiosincrasia y su historia que no empezó hace seis años como algunos parecen creer.
Aún así, insistimos y presentamos la Agenda a los concejales de los diferentes bloques tanto en la primera etapa de esta administración como en la actual, y nos reunimos en varias ocasiones con las autoridades para expresarle nuestras preocupaciones y propuestas. Es cierto que fuimos bien recibidos, que se escucharon las propuestas y se nos manifestó la intención de estudiarlas y  tenerlas en cuenta cuando fuera necesario; sin embargo al paso del tiempo se hizo evidente que no sólo fueron ignoradas, sino que en algunas ocasiones se actuó expresamente con engaños, mentiras y hasta con saña en contra de de las mismas, aplicando un sistema de “hecho consumado”, tan opuesto al Principio Precautorio promulgado en numerosos tratados internacionales desde 1984; esto es, primero se realiza lo que se quiere y se provoca el daño y luego se debate, cuando ya no hay posibilidad de revertirlo. Procedimientos que rayan lo inconstitucional ya que nuestra Constitución provincial, que también tuviéramos oportunidad de estudiar, de manos del Congresal Américo Schvartzman, es muy clara en algunos aspectos:
ARTÍCULO 22
Todos los habitantes gozan del derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano, donde las actividades sean compatibles con el desarrollo sustentable, para mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades presentes, sin comprometer la de las generaciones futuras. Tienen el deber de preservarlo y mejorarlo, como patrimonio común.
ARTÍCULO 25
                El Estado promueve las condiciones necesarias para hacer efectivo el derecho de todos los habitantes a una vivienda digna, con sus servicios conexos y el espacio necesario para el desarrollo humano...
ARTÍCULO 56
                Todo habitante de la Provincia… podrán ejercer acción expedita, rápida y gratuita de amparo… contra todo acto u omisión de autoridad administrativa provincial o municipal… que en forma actual o inminente amenace, restrinja, altere, impida o lesione de manera manifiestamente ilegítima, derechos y garantías reconocidos… La acción también procederá cuando exista una afectación o el riesgo de una lesión a derechos difusos o de titularidad colectiva, para la protección ambiental o a derechos del usuario y el consumidor…
Es claro que el espíritu ecológico de nuestras propuestas, el interés comunitario, la integralidad y la complejidad  de las mismas, nunca fueron comprendidos por nuestros interlocutores. Por esto no entendemos como ahora pueden arrogarse el derecho de interpretarlas públicamente a su propio y arbitrio.
Estamos lejos de pensar que nuestra opinión debe primar sobre otras, muy por el contrario, así como entendemos que la biodiversidad en  un factor clave para el sostenimiento de la vida en el planeta y nos hemos manifestado contrarios al monocultivo y el uso de agrotóxicos tanto en el campo como en la ciudad, de la misma manera, creemos que la diversidad de opiniones y pensamientos son claves para la vida de la sociedad y la cultura humana y proponemos permanentemente el intercambio de ideas. Pero este debate, para enriquecernos, debe reunir algunas condiciones mínimas en el sentido de una sana búsqueda de la verdad, del bien común, y no puede apoyarse en la mentira, el engaño, la agresión, la prepotencia y  el doble discurso. No se puede negociar con la salud de la población.
Sí, queremos áreas verdes, son nuestro pulmón, no respiraremos oxígeno industrial; pero queremos áreas verdes en las zonas verdes, y queremos industrias limpias en las áreas industriales; queremos viviendas dignas en las áreas residenciales, y espacios de esparcimiento donde los niños puedan jugar y las familias reunirse y distenderse o intentar una huerta; queremos comercios, como queremos ferias de productos locales; queremos oficinas, como queremos escuelas con espacios adecuados. Somos ciudadanos con derecho de opinión, habitantes comprometidos con el desarrollo de la ciudad y su salud ambiental, no fanáticos extemporáneos a quienes lo único que les interesa son los árboles, que por otro lado tampoco se están cuidando.
Aclaradas estas cuestiones, insistimos en expresarnos sobre la salud ambiental de nuestro pueblo: la determinación expresa desde un órgano gubernamental para que se instalen viviendas que serán hogares, con madres embarazadas y gurises creciendo en un área industrial, es un delito ecológico y como tal, de lesa humanidad y no prescribe. Serán juzgados.

miércoles, 14 de agosto de 2013

4TO ENCUENTRO “PENSANDO EN LARROQUE”

Casi sin darnos cuenta llegamos ya al 4to encuentro “Pensando en Larroque”, que se llevó a cabo el viernes 2 de agosto, nueve días antes de las elecciones primarias del último domingo.  

En esta ocasión, el Dr. Rubén Virué, actual Secretario de Justicia de la provincia de Entre Ríos, fue el encargado de contarnos su visión personal sobre la historia, el presente y el futuro de nuestra ciudad y su gente. Tal la consigna que le planteamos a todos nuestros invitados especiales.
Comenzó haciendo mención al “completo panorama” que trazara en el encuentro anterior el Escribano Fabio Larrosa, para luego referirse más específicamente al aspecto social.
En este sentido sostiene que se ha modificado notablemente la forma de convivencia en nuestra ciudad. Piensa que  un ingrediente de este cambio es la situación nacional, posiblemente acelerado desde el conflicto entre el gobierno y el sector agrario en el año 2008. Pareciera que aquella división del 2008 se mantiene y el que piensa distinto es un enemigo; sosteniendo que el propio oficialismo al que pertenece, -usó la frase nosotros-  debe hacer un mea culpa y evitar un discurso agresivo. Pero lo más importante es que ese clima nacional, aparece profundizado en Larroque, donde todo aquel que no esté alineado con la cúpula mandataria local, pasa a convertirse en enemigo irreconciliable.
Sería muy simplista creer que esto se debe sólo al temperamento del intendente, sino que hay un sector  de la sociedad que sostiene esta tendencia, ya sea con su beneplácito o con su temor. “Me ha pasado de encontrarme con gente que conozco desde muchísimo tiempo, que ahora se cruza a la vereda de enfrente para no tener que saludarme en la calle, pese a que ninguna dificultad tienen en hacerlo en privado y a esta conducta no se la puedo atribuir al intendente. Jamás me había pasado ver a compañeros con miedo de que su saludo pueda ser interpretado por la conducción local como una simpatía ideológica o personal”. 
Analiza que, como comunidad, siempre supimos debatir y tener nuestras diferentes opiniones sin necesidad de distanciarnos, porque podíamos disentir en política pero coincidir en el club o en la escuela de nuestros hijos o simplemente saludarnos con amabilidad al cruzarnos en la calle. Esto es lo que se ha alterado lamentablemente.
Es cierto que en Larroque, como en toda ciudad chica,  mucha  gente prefiere evitar  que la identifiquen con una determinada línea de pensamiento político, esto es parte de la idiosincrasia también. Pero ahora, en este tiempo, desde la autoridad local se fomenta esta situación, la de etiquetar, la de definir, o aceptás todo lo que planteamos o sos enemigo, parece ser la consigna, una visión estrecha muy alejada del ejercicio de los derechos y libertades. Pone como ejemplo algunos casos concretos como los ocurridos en la Escuela Horizonte al inicio de la gestión 2007 – 2011, cuando ante una primer discrepancia se dejó de contratar los servicios tan necesarios para los alumnos, o lo ocurrido hace poco en el club Sportivo, en donde la negativa a obedecer instrucciones del poder político generó una crisis resuelta recién meses después cuando pudo realizarse un acto eleccionario en el que el ejercicio de la represalia y la utilización de recursos del estado municipal como forma de captar voluntades se hizo evidente, felizmente sin éxito, pero  contando con algunos sectores importantes de la población que toleran hasta con simpatía esta situación.
También refirió ejemplos en los que la discrepancia con la autoridad comunal tuvo como represalia el cambio de condiciones de trabajo e incluso el traslado de personal del Estado a otras ciudades, y el no pago de deudas del municipio con proveedores para provocar ahogo financiero a quien osó discrepar.
“Debemos plantearnos seriamente algunas formas de salida, pensar en qué es lo que debemos hacer – nos dice- porque si esta forma monopólica de detentar la verdad, esta manera agresiva y autoritaria de acción, se mantiene en el tiempo, la sociedad local estará en verdaderos problemas de división, de inacción, de dependencia del poder, de temor, de belicosidad que serán muy difíciles de revertir.
 Es fundamental que nos planteemos entre todos, por donde abordar esta crisis. Quienes por algún motivo tenemos un cierto grado de incidencia en la comunidad, debemos fomentar estas instancias de debate (como la que se ha generado esta noche aquí), generar ámbitos de discusión donde cada uno pueda decir lo que piensa. Debemos ayudar a vencer el temor, a superar ese miedo bilateral, provocado por la autoridad y tolerado por la comunidad. No podemos tomar como normal y aceptable el discurso único.
A partir de este momento se abre un intenso debate en el que los presentes aportan ideas, conocimientos, anécdotas e información relevante y del que destacaremos algunos conceptos que contaron con la aprobación generalizada.
- No hay ámbitos de debate, no se escuchan voces discordantes que denuncien los atropellos  que pasan en el pueblo. En otros momentos se debatía con libertad, pero hubo un quiebre, una ruptura, se impuso el discurso único y parece que, como comunidad, no tuviéramos las herramientas para defendernos, quizás porque nunca antes necesitamos protegernos de nuestros propios dirigentes. Siempre supimos juntarnos para trabajar, sobre todos en épocas de crisis, pero nunca en función de preservarnos de la agresión de nuestras propias autoridades.
- Larroque se ha caracterizado por integrar a los diferentes sectores; incluso quienes llegaban desde otros lugares rápidamente se insertaban en la sociedad y formaban parte activa de la misma, de forma mancomunada con el resto de la población, pero últimamente, quizás como parte de una crisis de crecimiento poblacional, tenemos varios casos de personas, actuando en lugares decisivos, que no logran encarnar la idiosincrasia del pueblo, que no logran entender que aquí tradicionalmente pudimos ser amigos de nuestros adversarios políticos y  en consecuencia generan discordia; que no pueden ver que los larroquenses siempre fuimos capaces de encontrar objetivos comunes, discutirlos y trabajar para alcanzarlos en convivencia pacífica y amigable; gente que viviendo entre nosotros, parece que siguiera viviendo en otra parte. Es evidente que estamos en una crisis dirigencial y no hemos sido capaces de marcar el rumbo, de mostrarnos como somos y de integrar sanamente a todos. A esto se suma que muchos copoblanos, con cierto snobismo, tienden a valorar más lo que viene de afuera y menosprecia lo local.
- Se han hecho notables distintas formas de exclusión, en especial de los movilizadores naturales de la sociedad. Crecimos entre comisiones y cooperadoras diversas en las que participaban todos quienes quisieran, sin distinción, opinando, trabajando sin sueldo ni otro merecimiento, sólo por el placer de saber que se hacía algo útil por el pueblo, a veces bien, otras nos tanto, pero siempre bien intencionado. Sin embargo, a partir de esta gestión, todo lo centralizó el municipio, y cuando se llama a terceros es para que exprese su consentimiento sobre lo ya resuelto o para salvar situaciones comprometidas que no se hubieran previsto. No se discute la organización de nada, se actúa con prepotencia, con soberbia y con un aire de superioridad que llega hasta hacer burla del que piensa distinto, se comentan con ironía los pensamientos diferentes y se extienden estas conductas tan retrógradas a las nuevas generaciones.
- La mentira se ha normalizado, se toma como un dato más de la realidad, sin connotaciones morales, se miente permanentemente desde el gobierno local,  en cosas importantes o en nimiedades. Hay sectores de la población que aceptan esta mentira, que aún sabiendo que tal informe o noticia son falsos, los aceptan como ciertos, los convalidan y se niegan poner en evidencia el engaño. Y lo más triste es que las autoridades locales y sus seguidores más cercanos terminan creyéndose su propia mentira.
El intercambio de opiniones se vuelve intenso, todos tienen algo que comentar o compartir, cada tema es complementado con abundantes e interesantes anécdotas que ilustran y aclaran las expresiones. Se habla de trabajo, de educación, medios de información, el rol de los adultos y los jóvenes un tanto trastocados en la actualidad y otros cambios generales de la sociedad que sin duda influyen en la sociedad larroquense.

La noche se prolongó y se hizo necesario poner un fin al debate pero con la convicción de que lo seguiremos en el próximo encuentro.