Grupo de reflexión y acción educativa con interés en temas ambientales de la ciudad de Larroque. Contacto: mingache_larroque@yahoo.com.ar
lunes, 19 de octubre de 2015
viernes, 25 de septiembre de 2015
Los delitos económicos y ambientales, crímenes de jurisdicción universal
En agosto del 2013 comentábamos con asombro el intento de negociado del Estado Municipal con terrenos del área industrial, pretendiendo habilitar para hogares y familias una zona destinada a actividades industriales. El intento fracasó gracias a la movilización de las fuerzas sociales escandalizadas por lo que se pretendía realizar. Nuestro grupo fue involucrado en este debate y nos vimos forzados a participar. Como comentario de una carta dirigida a nuestra comunidad (que puede leerse en este mismo blog en http://mingache.blogspot.com.ar/2013/08/mingache-la-comunidad-de-larroque_27.html) sosteníamos, en acuerdo con las tendencias de las legislaciones más modernas que los crímenes ambientales no prescriben porque son de lesa humanidad.
Por este comentario fuimos tratados con expresiones violentas de ironía, de burla y desprecio por los defensores del proyecto, que intentaron victimizarse y convencer a sus votantes de que tenían la sana intención de construir viviendas populares.
No nos cabe duda de nuestras razones, profundas razones avaladas por muchos años de luchas de muchas personas y organizaciones a las que realmente les importa la salud del ambiente y de la gente.
Hoy a más de dos años de aquellos acontecimientos, leemos esta noticia (que da título a esta entrada y que puede leerse en http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/los-delitos-economicos-y-ambientales-crimenes-de-jurisdiccion-universal-9758.html), que de alguna manera no nos enorgullece ni nos alegra, porque nos vamos convenciendo de que la enunciación de derechos parece cada vez más un artilugio de los sectores de poder para sentirse en condiciones de violarlos. El verdadero ejercicio de los derechos no necesita proclamarse en leyes y decretos porque son tan naturales que a nadie se le ocurriría violarlos. Sin embargo, mientras este pensamiento no se encarne en la comunidad, no se naturalice en las relaciones vecinales, políticas, comerciales, educativas, tendremos que luchar para que se respeten de verdad estos derechos; como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato si: "un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos" (Laudato si. 8).
Este documento publicado ahora por la Agencia Nacional de Noticias Jurídicas, que trata sobre 22 nuevos principios de jurisdicción universalnos dice: "Extender la jurisdicción universal a delitos contra el medioambiente y delitos financieros transnacionales es una forma de actualizar lo que eran los tradicionales delitos de lesa humanidad”. sólo esperemos que no sea una aporte más a la letra muerta de tantas leyes que solamente se aplican cuando se trata de defender a los poderosos de turno.
Por este comentario fuimos tratados con expresiones violentas de ironía, de burla y desprecio por los defensores del proyecto, que intentaron victimizarse y convencer a sus votantes de que tenían la sana intención de construir viviendas populares.
No nos cabe duda de nuestras razones, profundas razones avaladas por muchos años de luchas de muchas personas y organizaciones a las que realmente les importa la salud del ambiente y de la gente.
Hoy a más de dos años de aquellos acontecimientos, leemos esta noticia (que da título a esta entrada y que puede leerse en http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/los-delitos-economicos-y-ambientales-crimenes-de-jurisdiccion-universal-9758.html), que de alguna manera no nos enorgullece ni nos alegra, porque nos vamos convenciendo de que la enunciación de derechos parece cada vez más un artilugio de los sectores de poder para sentirse en condiciones de violarlos. El verdadero ejercicio de los derechos no necesita proclamarse en leyes y decretos porque son tan naturales que a nadie se le ocurriría violarlos. Sin embargo, mientras este pensamiento no se encarne en la comunidad, no se naturalice en las relaciones vecinales, políticas, comerciales, educativas, tendremos que luchar para que se respeten de verdad estos derechos; como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato si: "un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos" (Laudato si. 8).
Este documento publicado ahora por la Agencia Nacional de Noticias Jurídicas, que trata sobre 22 nuevos principios de jurisdicción universalnos dice: "Extender la jurisdicción universal a delitos contra el medioambiente y delitos financieros transnacionales es una forma de actualizar lo que eran los tradicionales delitos de lesa humanidad”. sólo esperemos que no sea una aporte más a la letra muerta de tantas leyes que solamente se aplican cuando se trata de defender a los poderosos de turno.
sábado, 5 de septiembre de 2015
Mas de la última encíclica papal.
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos... La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear.
54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos... La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear.
55… Hay
más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar
los hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y
desarrollan. Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todavía
más la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se
asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida.
56. Mientras
tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial,
donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden
a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio
ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación
humana y ética están íntimamente unidas. Muchos dirán que no tienen conciencia
de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la
valentía de advertir la realidad de un mundo limitado y finito. Por eso, hoy
«cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante
los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta»
59. …crece
una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y
una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en épocas de profundas crisis,
que requieren decisiones valientes, tenemos la tentación de pensar que lo que
está ocurriendo no es cierto. Si miramos la superficie, más allá de algunos
signos visibles de contaminación y de degradación, parece que las cosas no
fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las
actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con
nuestros estilos de vida, de producción y de consumo. Es el modo como el ser
humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos:
intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones
importantes, actuando como si nada ocurriera.
61. …
basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de
nuestra casa común. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una
salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo
para resolver los problemas. Sin embargo, parecen advertirse síntomas de un
punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la
degradación…
Hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana: «Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas»
Hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana: «Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas»
63. Si tenemos
en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas,
deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de
interpretar y transformar la realidad. También es necesario acudir a las
diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida
interior y a la espiritualidad. Si de verdad queremos construir una ecología
que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las
ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la
religiosa con su propio lenguaje…
78. Un retorno a la naturaleza
no puede ser a costa de la libertad y la responsabilidad del ser humano, que es
parte del mundo con el deber de cultivar sus propias capacidades para protegerlo
y desarrollar sus potencialidades. Si reconocemos el valor y la fragilidad de
la naturaleza, y al mismo tiempo las capacidades que el Creador nos otorgó,
esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso material sin
límites. Un mundo frágil, con un ser humano a quien Dios le confía su cuidado,
interpela nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar,
cultivar y limitar nuestro poder.
79. En
este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicación unos
con otros, podemos descubrir innumerables formas de relación y participación.
Esto lleva a pensar también al conjunto como abierto a la trascendencia de
Dios, dentro de la cual se desarrolla. La fe nos permite interpretar el sentido
y la belleza misteriosa de lo que acontece. La libertad humana puede hacer su
aporte inteligente hacia una evolución positiva, pero también puede agregar
nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos. Esto da
lugar a la apasionante y dramática historia humana, capaz de convertirse en un
despliegue de liberación, crecimiento, salvación y amor, o en un camino de
decadencia y de mutua destrucción. Por eso, la acción de la Iglesia no sólo
intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo
«debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo»
81. El ser
humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no
explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos. Cada uno de
nosotros tiene en sí una identidad personal, capaz de entrar en diálogo con los
demás y con el mismo Dios. La capacidad de reflexión, la argumentación, la
creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades
inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico.
La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del
universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la
vida y a la relación de un Tú a otro tú. A partir de los relatos bíblicos,
consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la
categoría de objeto.
82. Pero
también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser
considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando
se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de
interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad. La visión que
consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades,
injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad, porque los recursos
pasan a ser del primero que llega o del que tiene más poder: el ganador se
lleva todo. El ideal de armonía, de justicia, de fraternidad y de paz que
propone Jesús está en las antípodas de semejante modelo, y así lo expresaba con
respecto a los poderes de su época: «Los poderosos de las naciones las dominan
como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea así
entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor »
martes, 21 de julio de 2015
Laudato si
Transcribimos
del punto 25 al 53. El resumen o entrecortado y los resaltados son nuestros.
Es trágico el aumento de los migrantes huyendo
de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos
como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus
vidas abandonadas sin protección normativa alguna. La falta de reacciones ante
estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel
sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda
sociedad civil.
Muchos
de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen
concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas,
tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero
muchos síntomas indican que esos efectos
podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de
producción y de consumo.
Los recursos de la
tierra están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la
economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques
implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el
futuro recursos sumamente importantes.
Pero no basta pensar en
las distintas especies sólo como eventuales « recursos » explotables, olvidando
que tienen un valor en sí mismas. La inmensa mayoría se extinguen por razones
que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de
especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su
propio mensaje. No tenemos derecho.
Es verdad que el ser
humano debe intervenir cuando un geosistema entra en estado crítico, pero hoy
el nivel de intervención humana en una realidad tan compleja como la naturaleza
es tal, que los constantes desastres que el ser humano ocasiona provocan una
nueva intervención suya, de tal modo que la actividad humana se hace
omnipresente, con todos los riesgos que esto implica. Suele crearse un círculo
vicioso donde la intervención del ser
humano para resolver una dificultad muchas veces agrava más la situación.
Mirando el mundo
advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del
consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos
rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el
desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite. De este modo, parece que
pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable, por otra
creada por nosotros.
Todas
las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y
admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio
tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual debería
hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a
desarrollar programas y estrategias de protección, cuidando con especial
preocupación a las especies en vías de extinción.
Hoy
advertimos el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no
solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también
al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y
acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan
energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos
recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes
suficientes. No es propio de habitantes
de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y
metales, privados del contacto físico con la naturaleza.
Entre
los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de
algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la
disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación
social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de
agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los
más jóvenes, la pérdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que
el crecimiento de los últimos dos siglos
no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una
mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo
síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los
lazos de integración y de comunión social.
La
verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro
generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos
que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental. Al
mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con
todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por
internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro
arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que
tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la
naturaleza.
Muchos
profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder
están ubicados en áreas urbanas aisladas. Viven y reflexionan desde la
comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de
la mayoría de la población mundial. Esta falta de contacto físico y de
encuentro, a veces favorecida por la desintegración de nuestras ciudades, ayuda
a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis
sesgados. Esto a veces convive con un discurso «verde». Pero hoy no podemos
dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte
siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las
discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto
el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.
Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo
y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende
legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que
sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera
contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que se desperdicia
aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento que
se desecha es como si se robara de la mesa del pobre»
A esto
se agregan los daños causados por la
exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos
tóxicos, y por la actividad contaminante
de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer
en los países que les aportan capital. Con frecuencia, las empresas que
obran así son multinacionales, que hacen aquí lo que no se les permite en
países desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus
actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como
la desocupación, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales,
deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres,
cerros triturados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no
se pueden sostener
De
diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las
más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de
los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.
Estas situaciones
provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los
abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra
casa común como en los últimos dos siglos.
El
problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar
esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos, buscando
atender las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a todos, sin
perjudicar a las generaciones futuras. Se vuelve indispensable crear un sistema
normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los
ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma
tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la
libertad y la justicia.
jueves, 16 de julio de 2015
Laudato Si. (Para querer y cuidar nuestra Tierra)
1. «Laudato si’, mi’ Signore» –
«Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico
nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual
compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus
brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual
nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y
hierba»[1].
2. Esta hermana clama por
el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes
que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios
y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón
humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad
que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.
Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida
y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos
que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está
constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento
y su agua nos vivifica y restaura.
11. …una ecología integral requiere apertura hacia categorías
que trascienden el lenguaje de las matemáticas o de la biología y nos conectan
con la esencia de lo humano…. Si nos acercamos a la
naturaleza y al ambiente sin esta apertura al
estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de
la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del
dominador, del consumidor
o del mero explotador de recursos, incapaz de poner
un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente
unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo
espontáneo. 11
12. El mundo es algo más
que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa
alabanza.
14. Las actitudes que obstruyen los
caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a
la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones
técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva. El
movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha
generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización.
Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis
ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino
también por la falta de interés de los demás.
18. Si bien
el cambio es parte de la dinámica de los sistemas complejos, la velocidad que
las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la
evolución biológica. A esto se suma el problema de que los objetivos de ese
cambio veloz y constante no necesariamente se orientan al bien común y a un
desarrollo humano, sostenible e integral. El cambio es algo deseable, pero se
vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad
de vida de gran parte de la humanidad.
19. Después de un tiempo de confianza irracional en el
progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en
una etapa de mayor conciencia. Se advierte una creciente sensibilidad con
respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y
dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta.
20. la contaminación que afecta a todos, debida al
transporte, al humo de la industria, a los depósitos de sustancias que
contribuyen a la acidificación del suelo y del agua, a los fertilizantes,
insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general. La
tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los
problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples
relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema
creando otros. 20
21. la
contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos
presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas
de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios
y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e
industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra
casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. Tanto
los residuos industriales como los productos químicos utilizados en las
ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bioacumulación en los
organismos de los pobladores de zonas cercanas, que ocurre aun cuando el nivel
de presencia de un elemento tóxico en un lugar sea bajo.
22. Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte,
que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente
se convierten en basura. Nos cuesta reconocer que el funcionamiento de los
ecosistemas naturales es ejemplar: las plantas sintetizan nutrientes que
alimentan a los herbívoros; estos a su vez alimentan a los seres carnívoros,
que proporcionan importantes cantidades de residuos orgánicos, los cuales dan
lugar a una nueva generación de vegetales. En cambio, el sistema industrial, al
final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de
absorber y reutilizar residuos y desechos. Todavía no se ha logrado adoptar un
modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las
generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no
renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento,
reutilizar y reciclar.
lunes, 29 de junio de 2015
29 de junio
Mingaché es un grupo de reflexión ambiental, esto nos define bastante bien. No tenemos como objetivo la acción directa militante aunque no la negamos ni la descartamos. No tenemos como objetivo la acción política partidaria pero sí hacemos y con mucho gusto y dedicación acción política ecológica o Ecología Política. No tenemos orientación religiosa aunque la respetamos.
No nos dedicamos al rescate histórico pero nos parece de fundamental importancia saber quienes somos, de donde venimos.
Por eso compartimos con todas las personas de buena voluntad que quieran un mundo donde vivir bien (que no significa necesariamente vivir mejor).
En otro momento, la fecha de hoy podría haber pasado desapercibida para nosotros, sin embargo se juntan dos celebraciones que terminan interesándonos:
Por un lado la grey católica festeja a sus santos Pedro y Pablo y con ello el día del Papa. Más allá de que este Papa sea argentino, es el autor de la Encíclica Laudato Si que hemos estado reproduciendo en varios de sus puntos últimamente por su valor ecológico y ecuménico.
Por otro lado se cumplen 200 años del Congreso de Oriente realizado en Concepción del Uruguay bajo las consignas Artiguistas tan diferentes a las consignas mercado-técnico-progresitas actuales. Un modelo económico que se olvidó de la Madre Tierra y del Hermano Hombre y puso todas sus fichas en Dios Dinero nos distrae hasta discutiendo si es feriado o no lo es dejando de lado lo importante... que, con o sin feriado, es el bicentenario del primer grito de independencia en el Río de la Plata.
Invitamos a leer
http://www.aimdigital.com.ar/…/evocan-al-congreso-de-orien…/
No nos dedicamos al rescate histórico pero nos parece de fundamental importancia saber quienes somos, de donde venimos.
Por eso compartimos con todas las personas de buena voluntad que quieran un mundo donde vivir bien (que no significa necesariamente vivir mejor).
En otro momento, la fecha de hoy podría haber pasado desapercibida para nosotros, sin embargo se juntan dos celebraciones que terminan interesándonos:
Por un lado la grey católica festeja a sus santos Pedro y Pablo y con ello el día del Papa. Más allá de que este Papa sea argentino, es el autor de la Encíclica Laudato Si que hemos estado reproduciendo en varios de sus puntos últimamente por su valor ecológico y ecuménico.
Por otro lado se cumplen 200 años del Congreso de Oriente realizado en Concepción del Uruguay bajo las consignas Artiguistas tan diferentes a las consignas mercado-técnico-progresitas actuales. Un modelo económico que se olvidó de la Madre Tierra y del Hermano Hombre y puso todas sus fichas en Dios Dinero nos distrae hasta discutiendo si es feriado o no lo es dejando de lado lo importante... que, con o sin feriado, es el bicentenario del primer grito de independencia en el Río de la Plata.
Invitamos a leer
http://www.aimdigital.com.ar/…/evocan-al-congreso-de-orien…/
Recordar con lealtad el Congreso de Orientey evitar ambigüedades
Con vistas al bicentenario del Congreso de
Oriente que se cumple este 29 de junio de 2015, la Junta Abyayala por los
Pueblos Libres llama a recuperar el contenido revolucionario de la Liga de los
Pueblos Libres.
La fecha nos devuelve el mensaje diáfano de
1815. Todos, sin distinciones, podemos bañarnos en esa fuente.
El Congreso de Oriente se realizó en
Concepción del Uruguay, en un ambiente propicio a la unidad de la patria grande
y la emancipación que llevaba ya largos años bajo el liderazgo de José Artigas
con este lema: La soberanía particular de
los Pueblos es el único objeto de nuestra revolución.
Soberanía particular como voluntad popular
comunitaria libre, regional, con caminos trazados desde el pie, sin
proscripciones, donde los mandatos o las representaciones cesan en presencia de
la asamblea; y con autonomía para cada grupo étnico, de vivir con sus modos
propios, sin imposiciones de ningún poder central.
Las Instrucciones de 1813 y el izamiento de
la bandera tricolor en todos nuestros territorios en 1815 revelan la vocación
independentista del Litoral, mientras cierta dirigencia de Buenos Aires buscaba
rey en Europa y llamaba “pata sucia” al nativo.
La semilla de la lucha federal halló campo
fértil enla Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y
Córdoba. En marzo de 1815 Eusebio Hereñú proclamó en Paraná la Liga de los
Pueblos Libres que nuestras provincias integraron, a la vez que reconocían en
Artigas el Protector.
Después de derrotar en Guayabos al último
ejército porteño que operaba en la Banda Oriental al mando de Manuel Dorrego,
en 1815, Artigas escribió al Gobernador de Corrientes: …yo he ordenado a todos los pueblos libres de aquella opresión, que se
levante una [bandera tricolor] para sostener nuestra Libertad e Independencia. Así lo han jurado estos
beneméritos soldados en 13 de enero de este presente año…
Izar la tricolor fue una prueba de
independencia, en la misma línea que las Instrucciones. Por ese sueño se habían
desangrado el charrúa, el guaraní, por siglos.
Aunque existen muchos documentos emitidos por
los protagonistas en esos días, no hay indicios que permitan afirmar hoy que el
Congreso de Oriente haya declarado formalmente la independencia, pero el clima
era sin dudas independentista en el Litoral.Las provincias de la Liga no
enviaron diputados al Congreso de Tucumán un año después porque su actitud
independentista era pública, y también en respuesta a la violencia que sufrían
de la unitaria, antirrepublicana y europeizante ciudad puerto.
En homenaje a la claridad de las ideas y la
coherencia de la revolución federal, esta Junta llama a recordar el
Congreso de Oriente, y alzar nuestra bandera tricolor independentista, federal,
arraigada en nuestra historia milenaria, emblema que también cumple 200 años. A
estudiar el bicentenario Reglamento de tierras de setiembre, para advertir cómo
los revolucionarios devolvieron “suertes de estancias” a indios, negros,
zambos, criollos pobres, viudas con hijos. Lo que hoy debiera ser emulado con
una profunda reforma agraria sustentable (“con prevención que los más infelices
serán los más privilegiados”), donde capital financiero y corporaciones sean
expulsados del suelo, sin más.
ARTIGAS o ROCKEFELLER. Es nuestro deber inclaudicable honrar el verdadero sentido de la fecha.
Y hacerlo despojados de fantasías oportunistas, y prevenidos de los farsantes
que hoy gritan patria y juegan para Monsanto, gritan pueblo y se abrazan con
Rockefeller, Chevron, Barrick y los pooles y banqueros; gritan buitre y siguen pagando
una interminable deuda fraudulenta sin investigarla, a costa de la exclusión de
millones.
Debemos reconocer la autenticidad de las
sabidurías antiguas resumidas en la revolución federal inconclusa. El neocolonialismo
renueva en nosotros aquella prevención con "los gringos que nos compran y los
criollos que nos venden".
Es muy contradictorio pretender la defensa de
Artigas, fundador del federalismo rioplatense, e imponer una política
centralista que ahoga económicamente a las provincias o las somete.Federalismo
es letra muerta de la Constitución, y eso indigna.Gobernadores como el actual
de Entre Ríos, convertidos en marionetas y mendigos de la Casa Rosada, son la
cabal muestra del desvío. A los próximos les queda seguir en la genuflexión o
buscar remedio. Están advertidos: los autócratas precisan siervos.
Llegamos a esta fecha histórica con recelo,
porque los gobernantes actuales iniciaron una desvergonzada campaña de
confusión, con la intención de colocar esos tesoros, que son nuestras luchas y
la sangre derramada por nuestros mártires, al servicio de un partidismo en
ruinas.
A los compañeros maestros y profesores los
convocamos a analizar con detenimiento la propaganda publicada en estos días
por el oficialismo en Entre Ríos, donde pretende opacar la luz de Artigas con nombres
que representan la usura y la corrupción capitalista y la negociación inescrupulosa
de espacios de poder. Hay folletos que colocan el prestigio de Artigas al
servicio de un gobernador y una presidente del régimen. Estos gobiernos hacen
las políticas que mandaron Rivadavia, Rosas, Mitre y Roca, y manosean el nombre
y el honor de Artigas, y de las mujeres y los hombres que acompañaron aquella
gesta. Es que, tras los esfuerzos de los entrerrianos para exhumar el Congreso,
el poder político decidió secuestrar la fecha en vez de escuchar la voz de la
historia. O en otros casos optó por el menosprecio y la indiferencia. Para
decir Artigas deberán dar un giro de 180 grados. Nunca es tarde. En todos lados
vamos tomando conciencia, y surgen focos de resistencia por el ambiente, el
trabajo, la historia, las noticias, el territorio; resistencia a las
arbitrariedades.
INDEPENDENCIA ABSOLUTA.La Revolución de la Banda Oriental expresada en nuestra Liga de los
Pueblos Libres fue popular,
independentista, federal, y facilitó el acceso a los bienes comunes a
través de la distribución de tierras.
Es nuestra raíz y nuestra meta.
Reunida la Asamblea de 1813 en Buenos Aires,
Artigas convocó al Congreso de las Tres Cruces para enviar sus representantes.
En abril de 1813 los diputados recibieron sus Instrucciones claras y terminantes.
Comenzaban así: Primeramente pedirá la
declaración de la independencia absoluta
de estas Colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a
la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política
entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.
Otros artículos pedían la organización de un Estado republicano y federal. Era
1813, las cosas estaban claras. Por eso la Asamblea rechazó en Buenos Aires a
los representantes orientales y continuó buscando protección europea.
En Europa, una vez derrotado Napoleón
Bonaparte, los monarcas vencedores se reunieron en el Congreso de Viena para
instaurar un nuevo orden político; Gran Bretaña, por su parte –única potencia
industrial, comercial y naval- impuso el principio de la libre navegación de
los ríos, para su propio beneficio. Los monarcas absolutistas formaron la Santa
Alianza con vistas a restaurar y asegurar su poder; y comprometieron su apoyo
al Rey Fernando VII para recuperar a sus colonias insurrectas. Pero Inglaterra,
viendo amenazados sus logros en América –el libre comercio- y sobre todo
su hegemonía mundial, se valió de su dominio sobre los mares para impedir todo
paso a alguna escuadra restauradora. Además, miles de soldados, oficiales y
marinos británicos se sumaron a las fuerzas de Bolívar y San Martín.
POR QUÉ EL CONGRESO.La actitud de la dirigencia porteña fue opuesta a la del Litoral. Desde
la Revolución de Mayo, los gobernantes de Buenos Aires -después de separar a los
integrantes de la Primera Junta más radicalizados: Moreno, Belgrano, Castelli-
iniciaron una política centralista y autoritaria (que aún se reproduce en el
siglo XXI y crece hasta la asfixia), sin voluntad ni convicción para
crear un Estado Nacional independiente. Siguieron invocando reconocimiento a “nuestro amado soberano el señor D. Fernando
VII”, mientras buscaban la protección de una potencia europea, y algún
príncipe desocupado para coronarlo en el Río de la Plata.
Eso, incluso, años después del Congreso de
Tucumán de 1816.
Los gobiernos porteños estaban empecinados en
someter a Artigas o segregar a la Banda Oriental y parte del litoral. Como
siempre lo hacían después de ser derrotados –para ganar tiempo y reforzarse
para un nuevo ataque-, el Director interino Álvarez Thomas envió en Comisión a
Rivarola y Pico para negociar en junio de 1815. No hubo acuerdo, y
Artigas convocó al Congreso de Oriente en Concepción del Uruguay.
Reunido el 29 de junio, el Congreso decidió
que sus integrantes, representantes de Santa Fe, Córdoba, la Banda Oriental,
Corrientes y Entre Ríos (los diputados indios de las Misiones llegaron tarde), viajaran
a Buenos Aires para negociar la paz y la unión de todo el país. Álvarez Thomas
ni siquiera los recibió, los arrestó.
Los diputados
volvieron a sus provincias donde informaron sobre la gestión.Esas arbitrariedades originaron serias incidencias
posteriores.
En este bicentenario, no pocos
investigadores, docentes, agrupaciones culturales, sindicatos, vecinos en
general, realizan esfuerzos para rescatar del olvido el Congreso de Oriente y
los principios de la Revolución federal charrúa, gaucha, negra, guaraní,
hondamente sudamericana.
La figura de Artigas (aquel revolucionario
austero, comprometido con la causa, que habitaba en un rancho y se sentaba en una
cabeza de vaca), nada tiene que ver con gobernantes ostentosos que son
expresiones de la soberbia, el enriquecimiento, el unitarismo, la corrupción,
el negociado con sus amigos capitalistas, la concentración de la tierra en
pocas manos, el abrazo con las multinacionales.Todas muestras del colonialismo
del siglo XXI, que se pone distintas máscaras para sostenerse y que, si irrita
en los políticos, avergüenza en las defensas ensayadas por entusiasmados
pseudointelectuales “coordinadores estratégicos del pensamiento”, con buena
propaganda a favor, que acomodan los argumentos según sopla el viento, y viajan
bien pagos con los recursos de los trabajadores para dar cátedra a la
“barbarie”.
RACISMO.Artigas devolvió territorios a los indios, les reconoció su derecho al
autogobierno; algunos lo llamaron el padrecito, el padre iluminado. Todavía
hoy, los indios siguen reclamando derechos por tierras ancestrales, reconocidas
por la Constitución y desconocidas por el poder; tienen que apelar a la lucha
como lo hacen los qom en el Gran Chaco o los mapuches en la Patagonia.
Hoy no salimos del asombro, ante el atropello
a los hermanos qom, wichí, pilagá y nivaclé, entre otros, que pasan años mendigando
una audiencia para tratar gravísimos problemas territorios, sociales,
alimentarios, racistas y de represión mortal.
Millones y millones para la trivialidad y el
subsidio a los ricos y las campañas electorales. Fiel a la maldición de
Malinche, el poder es soberbio con los nuestros y livianito con los de afuera.
Son inocultables en la Argentina las marcas del racismo, en las antípodas del
artiguismo que dice Ansina, dice Guacurarí, mientras que el mismo Estado
promueve hoy el racismo y cultiva el colonialismo interno occidental.
La familia “real” gobernante, capaz de
acumular decenas de estancias con sus amigos, se presenta como la
“civilización”. Nada nuevo bajo el sol.
La política de escarmiento para debilitar y
desacreditar las luchas, y de soborno a los sumisos, es propia de la oligarquía
y la alta burguesía, hoy bajo maquillaje progre.
OFENSAS. Si Artigas es independencia, resultan una cachetada a la revolución la
entrega de un predio al Ejército de China en la provincia de Neuquén, y la
facilitación de obras sin licitación al Estado chino en la actualidad, como
antes lo hicieron otros cipayos cuando emergían otros imperios, sean Inglaterra
o los Estados Unidos.
También ofenden al artiguismo los acuerdos
firmados por la Casa Rosada con cláusulas secretas con China y Rusia, más su
complicidad con los compromisos de otro gobierno anterior (del mismo partido)
en los acuerdos de Londres y Madrid, mientras Inglaterra fortalece su presencia
militar al acecho en Malvinas. A espaldas del pueblo.
Artigas expresa las culturas del maíz libre,
el trabajo y la dignidad. Los gobernantes actuales son la opresión de la
semilla transgénica, el patentamiento de la semilla, la contaminación del
ambiente por varias vías, el reino del capital financiero, y el soborno como
sistema.
DESDE EL SUMAK KAWSAY. Desde nuestros pueblos antiguos volvemos a la armonía tradicional del
humano en la naturaleza (sumakkawsay – suma qamaña – vivir bien), a la vida
complementaria, al trabajo en comunidad con el permiso de la Pachamama, las
luchas por la dignidad, el cumplimiento de la palabra empeñada, el federalismo,
la unidad. En esas sabidurías arraiga la revolución federal que la plutocracia
y la cleptocracia se proponen enlodar.
Por eso denunciamos la mezcla perversa de las
luchas populares auténticas, con los robos del poder actual de las
grandes corporaciones y sus socios de la política.
Por la independencia, por la emancipación,
por la preservación de la historia auténtica para un futuro sin cadenas, por el
silencio consciente de nuestros pueblos frente a las declamaciones del poder, llamamos
a tomar conciencia de la gravitación de las luchas, con una mirada integral,
sin ataduras.
Artigas
vuelve entero, con las
Instrucciones, con el Congreso de
Oriente, con el Reglamento de tierras, con la revolución federal y todos sus
desafíos, y con el sentido cimarrón denuestra banda roja.
Este 29 de junio es una fecha para nuestra felicidad y nuestro sacrificio.
JUNTA ABYA YALA POR LOS PUEBLOS LIBRES –JAPL-
Paraná, junio de 2015, en el bicentenario del Congreso de Oriente.
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