martes, 15 de marzo de 2016

La deuda interminable

GACETILLA DE PRENSA- DIFUNDIR POR FAVOR
Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL-


Repudiamos los apuros
de los pagadores seriales

La Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL- advierte que todo nuevo pago de deudas fraudulentas, sin previas investigación integral y denuncia, y haciendo caso omiso de las causas judiciales en trámite, convierte a los gobernantes argentinos de los tres poderes en cómplices de una estafa histórica.
El gobierno actual se apresta a colocar un moño al paquete armado por sus antecesores, siempre con la misma apariencia de ahogo, a fin de garantizar impunidad a los responsables de delitos encadenados en el país. Repudiamos el sometimiento de esos sucesivos gobiernos (desde la dictadura hasta el día de hoy, con matices), a la usura internacional para endeudar y domesticar a los pueblos. Así es que el bicentenario de la independencia será una fecha clave para avergonzarnos de la obediencia colonial, e imaginar colectivamente los caminos para revertir este estado de cosas.
La mayor parte de los padecimientos se originaron en la dictadura con una deuda ilegítima inflada luego con intereses usurarios, una estafa de la cual son responsables principales también los pretendidos acreedores. Ante actos viciados en origen y por eso nulos, la Argentina no debe pagar un centavo sin esclarecer antes qué parte (muy menor) de esa deuda podría ser probada.
La deuda argentina alcanza la magnitud de una catástrofe. No reconocemos a la dirigencia ningún derecho a tratar el problema con parches, que en eso consiste el nuevo pago a especuladores para facilitar nuevos préstamos.
El monstruo del endeudamiento debe ser enfrentado con valentía. No caemos en la red de temores que pretenden tejer desde el gobierno con los aprietes bajo la falsa dicotomía “pago o abismo”; menos aun cuando conocemos causas tramitadas en la Justicia por una cadena de defraudaciones que los gobiernos ocultan para dar impunidad a las maniobras delictivas de sus socios.

DOBLAR EL LOMO
Sabemos que el sistema capitalista enriquece a unos pocos, saquea las riquezas, destruye el ambiente, idolatra la ganancia y busca uniformar a los pueblos para adecuarlos a las necesidades del mercado global, en un acuerdo de la alta burguesía con el capital financiero. De ese casamiento nace el vicio de gobiernos que se dicen distintos pero coinciden en una línea, como pagadores seriales a los parásitos de los trabajadores y sectores populares que deben doblar el lomo para que otros doblen los bienes, como dice Sampayo.
Según distintos analistas, la deuda argentina toca ya los 300 mil millones de dólares, a pesar de los desembolsos (sin investigar el fraude) por más de 11 mil millones de dólares anuales en esta década. Hay decenas de ejemplos en el mundo, en que gobiernos de diferentes países muestran las responsabilidades del prestamista en una operación, cuando la deuda es considerada odiosa porque fue contraída por una dictadura, o cuando el repago resulta a todas luces imposible. Conocemos otros tantos ejemplos de no pago decididos por Francia, México, Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Costa Rica, Nicaragua, y las razones sobran en el gran fraude que padecemos los argentinos.
Alejandro Olmos calificó a la deuda como la mayor estafa en la historia de los argentinos, deuda odiosa nacida en pleno terrorismo de Estado y expandida con la corrupción de un Estado colonial. Para Olmos, el endeudamiento es un método de dominación que ha consagrado una nueva forma de esclavitud del hombre y de los pueblos.
El juez Jorge Ballestero denunció los beneficios del endeudamiento a los negocios privados, y pidió infructuosamente al Congreso que lo investigara.
Para Ballestero la deuda puso de rodillas al país. Los sucesivos gobiernos en la dictadura y en la llamada democracia siguen de rodillas, y ante una infinidad de alternativas se allanan al peor de los consejos: el de los supuestos acreedores.

HIPOCRESÍA
Si el fraude de la deuda desnuda el sometimiento de los gobernantes como política de Estado, también exhibe la hipocresía de los que hasta ayer pagaban sin chistar a los buitres y al Club de París, y hoy se postulan, en un relato fantástico, como garantes en defensa del interés popular. El fraude de la deuda muestra las coincidencias allá arriba, entre los que se alternan para sostener un régimen de engaño que procura sepultar las causas judiciales en trámite y las que deben ser reabiertas.
No ignoramos responsabilidades compartidas de ayer y de hoy, en la nación y en provincias que, sumergidas en el centralismo, a la hora de afrontar las consecuencias de sus administraciones deficitarias pretenden juntar cabezas para aprobar endeudamientos a como dé lugar.
No tiene razón Mauricio Macri con sus premoniciones apocalípticas, como no tiene razón Cristina Kirchner con su pretensión de que la deuda ha sido legitimada por el paso del tiempo. Son desviaciones con que la alta burguesía da pista libre a sus negocios.
Como los sucesivos gobiernos cedieron jurisdicción (otra vergüenza) a tribunales extranjeros en esta materia y estos obligan algunos pagos, los funcionarios buscarán soluciones técnicas de ocasión pero jamás como excusa para nuevos endeudamientos que sigan hipotecando a los argentinos del mañana.
Ante la puntillosa continuidad de la entrega del país en materia de bancos, comercio exterior, agronegocios, transgénicos, energía, megaminería y falsa deuda, el pueblo juzgará.

Junta Abya yala por los Pueblos Libres –JAPL-.
Paraná, 15 de marzo de 2016.-

 Juan Antonio Vilar, Juan José Rossi, Pedro Aguer, Silvina Suárez, Lucrecia Brasseur, Jorge Villanova, Abel Schaller, Luis Lafferriere, Américo Schvartzman, Martín Barral, Santiago Fiorotto, Alberto Dorati, Víctor Hugo Sartori, Andrés Petric, Antonio Tardelli, Carlos Natalio Ceruti, Carlos Weber, Daniel Tirso Fiorotto, Martha Bader, César Baudino, Claudio Puntel, Ignacio González Lowy, Julio Majul, Marcos Tonina, Mario Alarcón Muñiz, Mario Daniel Villagra, Bernardo Zalisñak, Oscar Milocco, Mercedes Fiorotto, Ricardo Bazán, Julio Barbagelata, Fortunato Calderón Correa, Gustavo Lambruschini, Carlos Alberto Godoy, Celia Taffarel, César Pibernus, Mario Escobar, Santiago García, Sergio Daniel Verzeñassi, Santiago Weber, Mario Leonardo Londero

viernes, 1 de enero de 2016

Año Nuevo - Nuevos desafíos

A modo de saludo cordial y comprometido a nuestros amigos blogueros, compartimos con todos este magnífico documento de Jorge Rulli.

 
NOS SUMAMOS AL CIRCO O LO DESBARATAMOS
Y COMENZAMOS UNA NUEVA HISTORIA
 
 
Pretendemos que el epílogo o la agonía de los “progresismos” en América Latina, no justifique el mero reconocimiento de sus límites o de sus derrotas, para excusar de esa manera el no haberlos podido comprender en tantos años que medraron y proyectaron sus fracasos sobre la sociedad, y menos aún, haber logrado definirlos de manera teórica. Esa incapacidad en simultáneo de tantos intelectuales valiosos que hallaron serias dificultades en analizar los modelos políticos de la progresía latinoamericana,  pese a ser evidente que satisfacían las necesidades de los mercados globales, refieren posiblemente a lastres ideológicos que provienen de la propia formación académica, y nos referimos al marxismo y a concepciones decimonónicas y eurocéntricas, que impidieron, una vez más, generar pensamientos situados en América.
 
Reconozcamos ahora que el fracaso de esos modelos progresistas se ha originado en buena medida con la crisis internacional del precio de las comodities, y que esto mismo debería conducirnos a reconocer su carácter eminentemente rentístico y exportador, tanto de materias primas como de energías, y por eso mismo y como su natural consecuencia, la enorme despreocupación que tuvieron o que tienen, hacia la preservación de los propios recursos y ecosistemas…. En el sentido de las políticas rentistas, digamos que, las pasiones y enamoramientos que se acentúan entre algunos intelectuales de la llamada izquierda latinoamericana, por razones de cercanías de intereses y discursos, no deberían llevarnos a perder de vista la tragedia del  llamado Socialismo del siglo XXI, en una Venezuela atada inexorablemente a una lógica petrolera rentística y a una gravísima incomprensión de la importancia de producir alimentos. Una Venezuela que pretendió un socialismo de nuevo tipo pero, atada a la modernidad y a lo urbano, careció de toda propuesta seria tanto agrícola como de autosuficiencia alimentaria.  Asimismo, deberíamos observar el paulatino derrumbe del gobierno progresista de Brasil, cercado por casos de corrupción y responsable de desastres ecológicos provocados por los agro negocios y de tal dimensión, que no sólo afectan gravemente a millones de brasileños, sino que se proyectan sobre la misma suerte del Planeta, y más concretamente, sobre la seguridad de los pobladores de los grandes ríos en los países hermanos.
 
Vivimos el tránsito a una nueva etapa de la colonialidad globalizada sin siquiera haber podido comprender cabalmente la etapa que dejamos atrás… Continuamos, entonces, sin poder escapar de las propuestas de una Modernidad tardía y de un neo desarrollismo que difícilmente ha logrado ir más allá de un mero Crecimiento, desde ya que absolutamente insustentable. Estamos pasando del Capitalismo de amigos y de la devastación ecológica que produjo el progresismo, al gatopardismo del Capitalismo verde y del Management ambiental en el estilo de la WWF… que pareciera propiciar en la Argentina la presidencia de Mauricio Macri. Se nos impone entonces, un nuevo relato, no ya de izquierda progresista sino abiertamente gerencial y empresarial, con el añadido probable de la conveniencia y aprovechamiento de los servicios ambientales y de las áreas temáticas o étnicas…
 
El tránsito en el que estamos, implica una amenaza muy concreta: la de que no seamos capaces de proponer otro horizonte que el de retornar al progresismo fracasado y que, como en el Chile de Sebastián Piñera, se deba volver al pasado por ausencia de nuevas perspectivas o proyectos superadores.  Es, en ese sentido, que el desafío no seria simplemente el de RESISTIR, sino más precisamente sería, el de cómo configurar esas nuevas resistencias, con qué actores y con cuáles objetivos… Y estas consideraciones nos llevan a debates sumamente ásperos en un presente que se pretende tormentoso y en el que abundan la desmesura y la sobreactuación, fogoneada por los que perdieron o acaso, y más extendida de lo que supondríamos, por el progresismo inconfeso que muchos sufrieron de manera solapada y que le permitió al anterior gobierno disfrutar de tan amplias impunidades y respaldos parciales.
 
Están ahora en juego los intereses particulares de quienes buscan demorar su repliegue desde las instituciones en que están abroquelados y esos discursos desmesurados sobre los derechos y sobre la Democracia que ensayan hoy a contramano del autoritarismo que practicaron largamente, encubren la defensa de sus privilegios y se mezclan con una masiva presencia de provocadores y agentes de inteligencia. Recordemos que la sistemática participación de los servicios en la política interna ha sido una constante en la breve historia de la democracia post dictadura, pero que se acentuó hasta el paroxismo en la etapa que termina, con Milani aupado al más alto grado militar y el perro Verbitzky controlando las carpetas de ascenso en las FFAA.  Hoy la política a nivel de altos referentes dirigenciales configura una situación excepcional en que, como en una obra pergeñada por Chesterton, cada uno tiene las carpetas de todos los demás y especula en cómo usar los secretos que contienen, sin mayores pruritos…. Pero, asimismo debemos reconocer que también está en juego el temor al vacío de sectores de izquierda que exceden en mucho al kirchnerismo y que han optado en los años últimos por el posibilismo y por cultivar pensamientos precarios y antinómicos, paradójicamente en medio de la reinante mayor complejidad…  Las batallas que los intelectuales orgánicos del progresismo dieron en los campos de la retórica y de los contenidos de los conceptos, han dejado en la izquierda mutilaciones que impiden o dificultan la comprensión de los sucesos globales y que nos obligan a la formación de nuevas militancias jóvenes para poder afrontar los desafíos que tenemos por delante…
 
En su momento consideramos al balotaje entre Scioli y Macri, como relevante para la propia comprensión del entrampamiento del que somos víctimas.  Lo dijimos muchas veces, lo importante siempre estuvo ausente en los debates y en las escaramuzas verbales de esos meses previos a las elecciones nacionales, y ello implicaba con certeza algún tipo de acuerdos expresos o naturalizados para que no se debatiera sobre el modelo impuesto. A esas zonas invisibilizadas las denominamos políticas de Estado y una y otra vez dijimos que los acuerdos para no mencionar los temas claves que hacen  a la dependencia o a la destrucción medio ambiental, nos obligaban a no optar, considerando que no había una verdadera elección….sino que como en las antiguas riñas entre capuletos y montescos, se nos presentaba un similar modelo con dos caras o con dos banderías. Aquella trampa, sin embargo, funcionó aceitadamente y convocó a una parte importante de la población a legitimar con su voto una opción esencialmente fraudulenta.
 
Una de las primeras medidas del ganador luego de convocar a sus rivales y fraternizar con ellos, fue la muy llamativa iniciativa de avalar la continuidad del Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, y de sus planes biotecnológicos y de patentamiento de semillas. Difícilmente su hubiese hallado un modo más efectivo y hasta brutal para probar lo que veníamos afirmando, acerca de la continuidad de las llamadas políticas de Estado y del modelo de agro exportación biotecnológico que expresan…. No obstante ello, sorprende la general sordina que acompaña un evento bastante insólito en la vida política argentina. Me refiero a la continuidad de un ministro y de todos sus equipos en un cambio de gobierno que simula una discontinuidad importante… Aún peor, sabiendo que el Ministro consultó a la ex presidenta antes de aceptar la participación en el nuevo gobierno, no faltan sectores que incapaces de aceptar su propia e irremediable estulticia, lo han acusado ahora de traición… Recordemos que cuando el nombramiento se produjo, en algunas instituciones científicas debieron bajar de manera subrepticia y vergonzante las pancartas en que anunciaban que el nuevo gobierno los enviaría a lavar los platos….
 
Cuando se nos propuso el balotaje entre Scioli y Macri, nos anticipamos a manifestar nuestros temores de que en esa falsa opción que se nos ofrecía y que nos apresuramos a denominar como Coca o Pepsi…se entrañaran los peligros de un porvenir de entrampamientos y que el problema no era el balotaje en sí, sino el día después, cuando se configurasen las luchas y resistencias a quien lo ganara…. Muy bien, ahora estamos en esos días posteriores que entonces anunciábamos y vemos con preocupación la ofensiva en todos los frentes del “progrecamporismo” por encabezar lo que ya han dado en llamar y tal como temíamos, la Resistencia al macrismo.   El guante de seda del nuevo Gobierno ayuda a que esos sectores perdidosos pero enquistados en el Estado, dispongan tanto de ingentes recursos como de buena parte de los mismos medios del Estado de los que abusaran a lo largo de más de diez años y de los que el macrismo es extremadamente paciente en relevarlos… Pareciera que se facilitara el que monopolicen las contestaciones y protestas, acaso  para evitar que se impongan otros proyectos que no sean los de volver a lo que ya fracasó… Tal vez porque el extendido mito del progreso sin sentido crítico y la necesidad de aferrarse a la modernidad tardía que nos ofrece el mero Crecimiento, son sentimientos totalmente compartidos por ambos bandos, tan confrontados como funcionales y necesarios el uno al otro…y porque esos sentimientos son la base de sustento de una estupidez colectiva que sostiene tanto el circo del Estado neocolonizado como la ficción de la República Unida de la Soja… 
 
Lamentablemente, deberíamos reconocer que la política hoy se resume a la extrema miserabilidad de un chantaje basado en las mayorías legislativas… y que se propone la impunidad a los innumerables delitos cometidos y estamos refiriendo en especial a la más alta investidura en relación a tráfico de drogas y lavado de dinero, a cambio de la aprobación de presupuestos y proyectos de Ley… Salir de este fangal en que el progresismo ha convertido la lucha política no será fácil, y sin dudas requerirá un gigantesco esfuerzo, especialmente en el plano teórico, un esfuerzo gigantesco que nos permita ser capaces de generar un nuevo y esperanzador proyecto capaz de romper la actual antinomia funcional al modelo de neocolonialidad…  Así termina entonces un año particularmente difícil y comienza otro que nos promete mayores luchas y el poder enfrentar desafíos importantes.  Es mi mayor deseo que podamos estar juntos en esas peleas que se avecinan y que rescatemos tanto la conciencia del Pueblo sometida al asistencialismo y al clientelismo, como el antiguo concepto de Resistencia, que ahora intentan hacer propia los bandidos y estafadores  progresistas.  Que sea entonces una año de luchas y victorias….!
 


Jorge Eduardo Rulli  GRR  31de Diciembre de 2015


viernes, 25 de septiembre de 2015

Los delitos económicos y ambientales, crímenes de jurisdicción universal

En agosto del 2013 comentábamos con asombro el intento de negociado del Estado Municipal con terrenos del área industrial, pretendiendo habilitar para hogares y familias una zona destinada a actividades industriales. El intento fracasó gracias a la movilización de las fuerzas sociales escandalizadas por lo que se pretendía realizar. Nuestro grupo fue involucrado en este debate y nos vimos forzados a participar. Como comentario de una carta dirigida a nuestra comunidad (que puede leerse en este mismo blog en http://mingache.blogspot.com.ar/2013/08/mingache-la-comunidad-de-larroque_27.html) sosteníamos, en acuerdo con las tendencias de las legislaciones más modernas que los crímenes ambientales no prescriben porque son de lesa humanidad.
Por este comentario fuimos tratados con expresiones violentas de ironía, de burla y desprecio por los defensores del proyecto, que intentaron victimizarse y convencer a sus votantes de que tenían la sana intención de construir viviendas populares.
No nos cabe duda de nuestras razones, profundas razones avaladas por muchos años de luchas de muchas personas y organizaciones a las que realmente les importa la salud del ambiente y de la gente.
Hoy a más de dos años de aquellos acontecimientos, leemos esta noticia (que da título a esta entrada y que puede leerse en http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/los-delitos-economicos-y-ambientales-crimenes-de-jurisdiccion-universal-9758.html), que de alguna manera no nos enorgullece ni nos alegra, porque nos vamos convenciendo de que la enunciación de derechos parece cada vez más un artilugio de los sectores de poder para sentirse en condiciones de violarlos. El verdadero ejercicio de los derechos no necesita proclamarse en leyes y decretos porque son tan naturales que a nadie se le ocurriría violarlos. Sin embargo, mientras este pensamiento no se encarne en la comunidad, no se naturalice en las relaciones vecinales, políticas, comerciales, educativas, tendremos que luchar para que se respeten de verdad estos derechos; como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato si: "un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos" (Laudato si. 8).
Este documento publicado ahora por la Agencia Nacional de Noticias Jurídicas, que trata sobre 22 nuevos principios de jurisdicción universalnos dice: "Extender la jurisdicción universal a delitos contra el medioambiente y delitos financieros transnacionales es una forma de actualizar lo que eran los tradicionales delitos de lesa humanidad”. sólo esperemos que no sea una aporte más a la letra muerta de tantas leyes que solamente se aplican cuando se trata de defender a los poderosos de turno.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Mas de la última encíclica papal.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos...  La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear.
55… Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida.
56. Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Muchos dirán que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la valentía de advertir la realidad de un mundo limitado y finito. Por eso, hoy «cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta»
59. …crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en épocas de profundas crisis, que requieren decisiones valientes, tenemos la tentación de pensar que lo que está ocurriendo no es cierto. Si miramos la superficie, más allá de algunos signos visibles de contaminación y de degradación, parece que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo. Es el modo como el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera.
61. … basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas. Sin embargo, parecen advertirse síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación…
Hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana: «Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas»
63. Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad. También es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a la espiritualidad. Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje…

78. Un retorno a la naturaleza no puede ser a costa de la libertad y la responsabilidad del ser humano, que es parte del mundo con el deber de cultivar sus propias capacidades para protegerlo y desarrollar sus potencialidades. Si reconocemos el valor y la fragilidad de la naturaleza, y al mismo tiempo las capacidades que el Creador nos otorgó, esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso material sin límites. Un mundo frágil, con un ser humano a quien Dios le confía su cuidado, interpela nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder.
79. En este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicación unos con otros, podemos descubrir innumerables formas de relación y participación. Esto lleva a pensar también al conjunto como abierto a la trascendencia de Dios, dentro de la cual se desarrolla. La fe nos permite interpretar el sentido y la belleza misteriosa de lo que acontece. La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva, pero también puede agregar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos. Esto da lugar a la apasionante y dramática historia humana, capaz de convertirse en un despliegue de liberación, crecimiento, salvación y amor, o en un camino de decadencia y de mutua destrucción. Por eso, la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo «debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo»
81. El ser humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos. Cada uno de nosotros tiene en sí una identidad personal, capaz de entrar en diálogo con los demás y con el mismo Dios. La capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la relación de un Tú a otro tú. A partir de los relatos bíblicos, consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

82. Pero también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad. La visión que consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad, porque los recursos pasan a ser del primero que llega o del que tiene más poder: el ganador se lleva todo. El ideal de armonía, de justicia, de fraternidad y de paz que propone Jesús está en las antípodas de semejante modelo, y así lo expresaba con respecto a los poderes de su época: «Los poderosos de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor »

martes, 21 de julio de 2015

Laudato si

Transcribimos del punto 25 al 53. El resumen o entrecortado y los resaltados son nuestros.

 Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna. La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil.
Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo. 
Los recursos de la tierra están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes.
Pero no basta pensar en las distintas especies sólo como eventuales « recursos » explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.
Es verdad que el ser humano debe intervenir cuando un geosistema entra en estado crítico, pero hoy el nivel de intervención humana en una realidad tan compleja como la naturaleza es tal, que los constantes desastres que el ser humano ocasiona provocan una nueva intervención suya, de tal modo que la actividad humana se hace omnipresente, con todos los riesgos que esto implica. Suele crearse un círculo vicioso donde la intervención del ser humano para resolver una dificultad muchas veces agrava más la situación.
Mirando el mundo advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite. De este modo, parece que pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable, por otra creada por nosotros.
Todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual debería hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a desarrollar programas y estrategias de protección, cuidando con especial preocupación a las especies en vías de extinción.
Hoy advertimos el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.
Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social.
La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental. Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza.
Muchos profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder están ubicados en áreas urbanas aisladas. Viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población mundial. Esta falta de contacto físico y de encuentro, a veces favorecida por la desintegración de nuestras ciudades, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis sesgados. Esto a veces convive con un discurso «verde». Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.
Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre»
A esto se agregan los daños causados por la exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad contaminante de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital. Con frecuencia, las empresas que obran así son multinacionales, que hacen aquí lo que no se les permite en países desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupación, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres, cerros triturados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener
De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.
Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos.
El problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos, buscando atender las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras. Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia.