lunes, 23 de junio de 2014

Pensando en Larroque 10

Ameno en su formalidad, interesante a pesar de su estructuración, apasionante por su cotidianeidad, diverso aún en su monotemática. Así intentamos definir, si esto fuera posible, el muy  buen encuentro “Pensando en Larroque” que realizáramos el pasado jueves 29 de mayo, con la participación de un buen número de amigos y del Dr. Ricardo Chaia como invitado especial.
El actual Titular del Juzgado de Paz de Larroque comenzó con una interesante puesta en situación, ubicando a los Juzgados de Paz en el ámbito de la justicia entrerriana, extendiéndose en su historia, problemática y competencias. Esto le dio oportunidad de comentar y resaltar la importancia del sistema republicano, con su división de poderes, establecido por nuestras constituciones, Nacional y Provincial.
Sin embargo subrayó que, debido a la particular competencia de su Juzgado en cuestiones vecinales, se hace necesario trabajar en conjunto y comprensión con otros organismos como la policía, el hospital, el ANAF (Área Niñez, Adolescencia y Familia), el Ejecutivo Municipal, y aquellos que puedan actuar con solvencia y celeridad cuando se lo requiere. El Juzgado de Paz tiene autonomía funcional pero no económica y no cuenta con  equipos de trabajo o de seguimiento de los casos que se denuncian.
En cuanto a su modalidad de trabajo, Chaia nos cuenta que intenta siempre un contacto cercano con la gente, estar disponible pero sin abandonar ni confundir su lugar de Juez de Paz. Que muchas veces, debido al conocimiento de la realidad de las personas que solicitan la intervención de su Juzgado, como ocurre en todo pueblo chico, prefiere una función mediadora, más que la generación de un expediente legal o un trámite frío y distante.
Sobre las problemáticas que le toca abordar, comentó que  los casos de violencia familiar son más comunes de lo que suele pensarse, también los de violencia de género. Son siempre situaciones complejas, de difícil abordaje y más difícil solución, porque existen dependencias afectivas o económicas entre los involucrados, que suelen sostenerse en el tiempo aún cuando se  determine la separación. 
Los cambios de modalidades en los comportamientos sociales son notables en los últimos años, nos dice. Hay una generación que viene de ser hijos de padres autoritarios y ahora deviene en padres de hijos anárquicos; hombres y mujeres que en su momento no tuvieron explicaciones de sus padres y ahora se les dificulta explicar algunas cosas a sus hijos. Esto genera inseguridades, renuncias, abandono de responsabilidades, ya que se sienten superados por la situación. No debe olvidarse que, aunque deben ejercerla con racionalidad, los padres tienen la autoridad en el hogar.
En este sentido, llaman la atención las separaciones de parejas jóvenes, de poco más de 20 años, con hijos, comenta Chaia. La dificultad para acceder a una vivienda por cuenta propia es un tema importante, en muchos casos las parejas se constituyen para lograr el ingreso a un plan de vivienda y una vez obtenida la misma se separan.
Otro caso abordado ya en un momento de intercambio de ideas, es el del abandono escolar, que con la nueva escuela obligatoria no debería producirse; sin embargo se ve como muy difícil, en determinadas realidades sociales, que la oferta educativa de la escuela sea más movilizadora que un trabajo, que aún siendo precario y mal remunerado, les permite a muchos jóvenes adolescentes llegar al fin de semana con bastante más dinero que el que los padres les dan habitualmente a sus hijos para salir a divertirse. También se analiza que la escuela a pesar de todos los esfuerzos realizados aún no logra proponer una oferta que contenga la enorme diversidad de situaciones que presentan las familias y en especial los adolescentes actuales.
Ya hacia el final de la reunión se produce un intercambio de ideas y anécdotas personales que abordaron otros temas de interés como el consumo de alcohol y drogas, que no se llegan a profundizar por lo avanzado de la hora.
En síntesis: amena, interesante exposición de nuestro Juez de Paz, diversa la temática que hizo escaso el tiempo, muy bueno el intercambio y la posibilidad de debate que se da siempre en estas reuniones. Nuestro agradecimiento a todos los participantes, en especial al Dr. Ricardo Chaia.
Seguiremos en el próximo encuentro con un tema de mucho interés y preocupación para Mingaché como es el del agua.


martes, 13 de mayo de 2014

Salir Adelante


de vez en cuando prendo la radio ya con la convicción de que me sentiré enfermo de contramanitis.

-"nosotros también merecemos salir adelante"- dice un compañero de un barrio marginal de Gualeguaychú: está reclamando agua, cloacas, viviendas, etc...

me hace click la croqueta de que se está refiriendo a un modo de estar situados en la vida que aceptamos como natural: venimos de atrás, vamos adelante y toda demora es una frustración. todos queremos salir adelante.

me se da por pensar cuál será el atrás de esos habitantes: probablemente un jubilado que dejó la vida en las cámaras del frigorífico, un pensionado que no llegó a tener aportes, un quintero que vendió hace mucho su chacra, un puestero que vino a la ciudad para poder educar a sus hijos... casi todos ellos recuerdan con tristeza algún abuelo de alpargatas buscando huevos en el gallinero del fondo, cerca del excusado y una abuela chancleteando el suelo regado bajo el parral. chamamé, valsesitos y tango. puchero casi todos los días. retama en el piso y malvones en lata. mate dulce y cigarro de hoja. el arroyo y el barro.

me se da por pensar cuál será el adelante de sus hijos: un barrio como el de tres cuadras más allá: con pavimento y vereda y ciber y zapatillas de marca. y música pop que me permita escapar a la cumbiamba y el guiso para llegar a las hamburgueseadas con amigos.
geranios, petunias y pensamientos. phillips morris y porrito. ñandubaysal, mar del plata.

y más adelante el centro, ya con garage y auto para lavar el sábado de tarde y rock y tecno y la posibilidad del desnuque en la disco. la facultad, en el más más adelante de buenos aires, ya no sólo bronce en la puerta sino azaleas y ficus entre ladrillos a la vista, platos exóticos aprendidos en la tele de cocineros chinos. gimnasio y fen shui. de la buena y esteroides. veranear en el este. el machu pichu.

y el máximo adelante: el celular última generación para ver a la nena casi todos los días, cómo le va de bien a 20.000 km, súper reconocida por esa marca líder en cientocuatro países. podes bajarte el videìto si entrás a salìadelantepuntocom.

todos queremos salir adelante. todos merecemos salir adelante. los sojeros y cristina, la carriò y los milicos, la izquierda y los fachos junto a la chica Almodóvar buscamos la salida adelante de este gris laberinto sin permitir/ que nos coman el coco/ esas tontas movidas/ de croatas y servios.

que endudan el futuro lineal y luminoso del progreso.

esas tontas movidas que hablan de la naturaleza como si no fuera un obstáculo, una traba, una limitación para salir adelante.

esas tontas movidas que prefieren ir lento porque piensan que se va a acabar el petróleo, o el agua, como si la ciencia no le fuera a encontrar respuesta como le está encontrando al 10% del cáncer que produce.

que nos hablan de volver a la tierra, ahora que monsanto, cargill, singenta y sin gente producen el ciento diez por ciento del hambre que provocan.

simplemente soy cagòn que tiene pánico a ese adelante que todos desean. que busca, de este gris laberinto una salida hacia el costado, sin comprar ni vender.

y no quiero más viviendas sino cobijo y no más socios en la sociedad sino comunidad.

atrás, en el fondo de mi casa, voy armando, lento y suave una especie de verde laberinto donde resilvestrar maíces y gallinas hacia una tonta movida de resilvestrar mi ¿nuestra? especie humana hacia el costado.

y, aunque va contra el sentido común, en este retorno a la semilla, voy pudiendo. sin poder.
--
flaco claret
ixmmm - iniciativa por un mundo más mejor

De futurizos a manadas de lobos devorándonos el futuro

Una mirada inclemente sobre nosotros, los humanos de hoy

Daniel Tirso Fiorotto
De la Redacción de UNO

El autor busca provocar al lector con un paseo por las consecuencias de la economía extractiva y consumista, y llama a volver la mirada a otro mundo cercano y vigente, aunque bien ocultado. Y lo hace desde un puente entre los pensadores Julián Marías y Macedonio Fernández.

El sistema generalizado en la modernidad sostiene los privilegios transitorios del 1 por ciento de la especie humana, contra el 99 restante y contra el 100 % de las demás especies. Eso significa, a mediano plazo, contra todos.
Es un planeticidio. Funda la relación de los seres humanos entre sí y con el universo entorno de la ganancia, la competición, el usufructo del trabajo de otros y la explotación de riquezas naturales, sobredimensionando los alcances de la “razón”, y con predominio de los dueños del dinero (usureros), únicos habilitados para la propaganda del propio sistema.
En estos días puede observarse cómo uno de los bancos más poderosos del planeta tienta a los argentinos para que los sueldos pasen por su intermediación, con promesas (cuentitas de colores) de préstamos, y de regalar cuotas por partidos ganados en el mundial de fútbol… ¿Quién puede desembolsar una montaña de dinero en propaganda, hasta el exceso, y arriesgar eso, sino la banca que domina el mundo y hasta se presenta simpática, con el uso y abuso de las figuras simpáticas del deporte?
Al hambre y la desnutrición que afectan a muchos, la modernidad suma el consumismo, un vicio (promovido por el sistema) basado en la extracción de riquezas con ritmos y métodos que ponen en riesgo la biodiversidad y en ella la humanidad.
Muchos humanos se creen saludables, pero están destruyendo intrincadas relaciones que permiten la continuidad de la vida, y consumiendo riquezas y energías que debieran preservar a sus nietos y bisnietos y al conjunto del planeta.
El sistema es para el 1 por ciento y por un tiempito. Su propaganda convence a multitudes que ignoran, aún en las universidades, los colegios de profesionales, los medios masivos, sus consecuencias catastróficas.
¿Hay una clase social libre del vicio del consumismo? ¿Por qué los gobiernos, cuando quieren mover la economía a través del consumo, determinan un adicional en los sueldos y las jubilaciones, por ejemplo para fin de año, con la certeza de los resultados?
¿Qué hacemos las familias, en general, cuando nos llega un plus, sino buscar en las góndolas cosas que hasta el día anterior no veíamos necesarias?
El vicio del consumismo cruza las capas y nos interpela. Por eso se impone volver la mirada al mundo austero y comunitario de los pueblos antiguos del Abya yala (América).

Cósimo Schmitz

Como en el cuento de Macedonio Fernández, los humanos hemos sido operados masivamente por el doctor Desfuturante, con una práctica similar a la que padeció (en “Cirugía psíquica de extirpación”) el herrero Cósimo Schmitz.
Nos han extirpado el sentido de futuro. Sentimos pero no prevemos sino unos minutos, a metro y medio de la silla eléctrica.
Los entrerrianos estamos encerrados también en esa cárcel. El litoral es occidental y moderno, es el planeta en frasco chico. Aquí el desmonte, aquí los agrotóxicos, aquí la pesca desmedida, aquí la erosión del suelo, aquí los arroyos saturados de residuos tóxicos, aquí el agua puesta en riesgo, aquí la fractura hidráulica al acecho, aquí las nuevas promesas de represamiento de nuestros ríos, aquí la petróleo-dependencia para la producción a gran escala y el transporte de enormes volúmenes a gran distancia, aquí el predominio de las multinacionales, y aquí la resignación a un sistema perverso.
Todo salta a la vista, pero no contestamos. ¿Por qué?
Somos Cósimos multiplicados. Adoptamos un pasado que no es el nuestro pero justifica nuestras debilidades y tropiezos, y nos hicimos extraer, con los recuerdos, la capacidad de estimar las consecuencias de nuestros actos.
En ese 99 % restante, que decíamos, muchos viven deslumbrados en un presente de ilusiones.
Eso equivale a abandonar una condición esencial del ser humano.
En una visita que realizó hace algunos lustros a Paraná el filósofo católico Julián Marías, ante nuestras preguntas más o menos juveniles se extendió sobre el término “futurizo” para definir al hombre.
Dijo Julián Marías: “Yo he hecho que se incluya en el diccionario de la Academia una palabra, el adjetivo futurizo, con dos terminaciones. En el español hay cincuenta o sesenta palabras que terminan en el sufijo izo, decimos un balcón saledizo, un tejado voladizo; dice Lorca un costurero grande de raso pajizo; el que lo olvida todo decimos que es olvidadizo, el que se enamora con demasiada facilidad que es enamoradizo. Indica tendencia, propensión, inclinación a algo”.
“El hombre no es futuro, es presente, aquí estamos ustedes y yo, pero estamos pensando en el futuro, estamos anticipando lo que vamos a hacer luego, mañana, o dentro de 20 años. Estamos proyectados al futuro. Por tanto, somos irreales. La persona es real e irreal, insegura… la persona es una realidad extraña que no se parece a ninguna otra, compuesta de realidad e irrealidad”. “Vive en la imaginación, vive anticipando, proyectando, ustedes están aquí presentes, pero ustedes están esperando quizá con impaciencia que yo termine de hablar, su realidad personal es fundamentalmente imaginativa, irreal porque no existe ni es seguro que exista”.
“Por eso no se puede decir futuro –agregó Marías-. El diccionario de la academia por influjo mío ha incluido un adjetivo con dos terminaciones, futurizo - futuriza. El hombre es presente, es futurizo, está vuelto al futuro”.

La flor del ilolay

Y bien, seremos futurizos, claro, como decía Julián Marías, pero desfuturados como imaginó Macedonio Fernández, que evidentemente no había sido operado.
Con su permiso, vamos a resumir al desfuturado en una consigna: que el futuro no distraiga nuestro presente.
El mismo Julián Marías tan abierto al futuro desestimó, en la misma charla (europeo al fin), las voces de alerta sobre el quebrantamiento de la armonía, la destrucción de la biodiversidad.
Ponderó, sí, el aumento de la expectativa de vida. Alcanzó a ver algunas buenas noticias para los humanos de hoy, y no vio que derivaban de malas noticias para sus nietos.
Interesante la definición del hombre como animal futurizo, y paradójico que surja de un desfuturado.
¿Y cómo es que fuimos desfuturados? Digamos que en la operación no hay método clásico. El quirófano es el living o el comedor, donde hemos instalado televisores o cosas parecidas. (No mencionaremos aquí el aula, para no abrir un frente poderoso). Con esas herramientas se obstruyen las arterias de la libertad, colocando tapones llamados propaganda.
La propaganda es así una concentración alta de colesterol en las arterias de la comunidad, recargadas de tóxicos como los arroyos.
El que guarda canales más o menos libres deberá cuidarse por todos los flancos, porque los operadores no descansan en su tarea: volcarnos la basura.
El que guarda canales más o menos libres lucirá una carátula con la inscripción viejo amargo, colgada por los vecinos que acostumbran tirarse con flores del ilolay (las que devuelven la luz), y danzar enceguecidos sobre sus pétalos. Lo que el siglo XXI llama fiesta.

Ni muy muy ni tan tan

Hay que decir que el estado de embelesamiento de Cósimo  se debía a la extirpación de la capacidad de prever, pero su mismo autor (Macedonio) explica que estamos ante un cuento, de modo que si un Cósimo anda extasiado por el presente eso puede obedecer a que logró trascender los muros ficticios levantados entre pasado, presente, futuro. O porque se operó de ilusiones y advierte que, con sólo hacer lo que se debe, por lo demás no habrá que saltar en demasía ni clavarse un puñal.
De modo que una sonrisa ni muy muy ni tan tan, una suerte de alfombra voladora sobre las pasiones, sería la manifestación humana de la armonía inmutable en la que el ser humano puede vivir y conocerse y amar y compartir y luchar y todo eso a la vez.
Ahora: la fiesta de muchos hoy no parece derivar de allí, sino de una candidez impuesta por ese Extirpio Temporalis (otro alias del doctor Desfuturante), que es la modernidad consumista, propagandista, y para eso en extremo extractivista, mientras nos mantiene inconscientes de los efectos.
(Antes habíamos mostrado cómo las multinacionales nos parasitan al modo de la cotesia al marandová: en simbiosis con un virus que nos paraliza, y decíamos que ese vicio es la ignorancia promovida por la propaganda y la banalización).
Dicho de otro modo: apenas recuperemos nuestra capacidad de prever y veamos con claridad el biocidio de hoy, el paisajicidio (expresión que le escuchamos a Gonzalo Abella); cuando tomemos conciencia de la sangre que derramarán nuestros nietos, sea por un vaso de agua, un plato de comida o un sueño, entonces sí podremos decir que hoy celebramos un momento efímero y lo hacemos con la energía, la comida y la paz del resto del planeta, y de los hijos de nuestros hijos.
Los agricultores suelen decir que el suelo es un bien que pedimos prestado a nuestros nietos. Hoy, la verdad es otra: el suelo es el basural de nuestros derroches, nuestras vanidades, nuestra ignorancia, nuestro apetito desmedido, y fue asaltado por pocos.
Más que extirparnos el futuro, lo que estamos haciendo es invadir el mundo de nuestros nietos a sangre y fuego, para saquearlo, de modo mil veces peor que la invasión del Abya yala hace 500 años. La civilización de estos siglos ya asaltó los pueblos milenarios del Abya yala, hoy asalta los pueblos del futuro. En su ahogo, da manotazos. Y casi todo fruto de la “razón”.

En las grietas

Cada día más controlados, más vigilados, y bastante resignados y satisfechos (hasta pedimos más cámaras en las veredas y dejamos que nos registren hasta en el inodoro); más o menos callados cuando podemos consumir, sea cual fuere el origen de nuestras comodidades (la soja, por caso), y cuesten lo que cuesten, no advertimos que esta mentira, como todas, tiene patas cortas.
El ruido, el entretenimiento banal, nos empujan al aturdimiento. Pero apenas zafemos de esa enajenación veremos el mundo nuestro, el mundo del hermano con la actitud recíproca de las manos abiertas (jopói, dice el guaraní), el mundo de la vida y el trabajo comunitarios, de la integración completa de la humanidad en el paisaje, de la vida austera, de la no acumulación, del pedir permiso al río, al árbol, a la tierra, de la armonía no negociable (sumak kawsay); el mundo muy distante de la soberbia que permite, en el colmo, el toqueteo de la condición genética de las semillas, y su patentamiento.
Salidos de la enajenación nos abriremos a ese mundo en donde conversar con el sauce y con la tararira, como el gurí pescador, donde el caballo cuenta su nostalgia sin hablar como lo sabe Vicente Cúneo y lo sabía antes Joaquín Lencina (Ansina); donde sabemos que lo que está abajo subirá, lo que está arriba bajará como en los suelos vertisoles, gredosos. Un mundo que la modernidad oculta, pero aflora en las grietas.

domingo, 11 de mayo de 2014

Pensando el Larroque 9



El 24 de abril realizamos el 9no encuentro “Pensando en Larroque”, el primero de este año, volvimos a reunirnos en esta ocasión con la amable participación del Dr. Diego Ortolano. La propuesta, como siempre, fue intercambiar algunas ideas en los temas de su área, la salud en nuestro pueblo.
Nos acompañó, como ya es costumbre, un importante y variado grupo de amigos y  copoblanos interesados en debatir conceptos que puedan ayudarnos a desarrollar propuestas para hacer de Larroque nuestro lugar, nuestra “Tierra sin mal”, un espacio del “vivir bien” del “sumak kawsay” de la cosmovisión ancestral del Abya Yala.
El Dr. Ortolano comienza desarrollando una idea que considera determinante en el análisis de la salud en Larroque y a la que volverá repetidas veces para explicarla desde distintos ángulos. Entiende que los larroquenses (o larroqueños como prefieren decir algunos) tenemos una visión tremendista de la situación sanitaria, que somos propensos a sobredimensionar los hechos, quizás porque al ser un pueblo chico en el que todos nos conocemos, el enfermo no es un número más como en otros lados, sino un amigo o un pariente, y entonces el impacto es necesariamente mayor. La gente se pregunta por qué en Larroque pasa esto o aquello cuando en realidad pasa lo mismo que en todos lados; se ven con asombro, con incredulidad casos que son comunes a muchas regiones del país. Sin embargo, por otro lado, la gente permanece inactiva frente a los mismos problemas que desproporciona. Cuando uno va a la práctica, la gente en general no reacciona positivamente. Cuánto cuesta por ejemplo que una mujer se realice un estudio ginecológico, la misma mujer que opina luego que en Larroque hay muchos casos de cáncer.
Hay como un miedo desmedido, nos dice, hacia casos médicos que pasan aquí como en todos lados.
Sugirió que los médicos deberían no sólo atender a los enfermos sino generar conciencia de la necesidad e importancia dela prevención; si esto no sucede es porque algo se está haciendo mal.
Opina que la prensa ayuda a horrorizar en lugar de actuar en positivo y en prevención, aparecen “opinólogos” deformadores de opinión, que hablan sin saber, sin conocer el tema y generando una especie de sicosis,  en lugar de consultar a quienes tienen mejor información y pueden aportar datos ciertos evitando atemorizar sobre casos que ya de por sí son serios. Nos dice que las estadísticas muestran por ejemplo que en Larroque los índices de cáncer son iguales a los del resto del país, inclusive por debajo de la media, que estos índices están bien actualizados en el Registro Nacional de Tumores y en los Nodos regionales de centralización de la información. Que se han hecho encuestas poco profesionales que generan datos falsos y provocan que muchas personas se depriman o se angustien pero siguen sin actuar preventivamente. Insiste en que necesitamos aprender a prevenir en lugar de aterrarnos.
Eso hace también que no se hable de otros casos que tienen menos prensa pero pueden ser más prevalentes estadísticamente como los accidentes de tránsito por ejemplo que, aunque tienen estadísticas subdimensionadas porque no hay seguimiento de las secuelas posteriores, igual son la principal causa de muerte en el país de personas menores de 40 años.
Un comentario especial dedica el Dr. Ortolano a las afecciones  cardiovasculares, por las cuales, dice, la gente se preocupa muy poco (aunque en el último tiempo algo más) pero que son mucho más importantes que el cáncer.
No se trata de que le restemos importancia a algunas enfermedades como el cáncer, sino de que podamos ver que hay otras que nos afectan más y descuidamos; de evitar las sicosis y tomar actitudes más positivas hacia la prevención.
Lo mismo puede pasar con las adicciones, comenta Ortolano, solemos alarmarnos por las drogas ilegales, como la marihuana o la cocaína y no por las legales como los psicotrópicos, pero muchas veces, las drogas prescriptas legalmente son tan malas como las ilegales, y el negocio farmacéutico es tan rentable como el tráfico de estupefacientes.
Consultado sobre desnutrición infantil comenta que a pesar de que en su consultorio no hace mucha pediatría, puede observar que en Larroque las necesidades alimentarias básica están bien cubiertas, que hay una tendencia hacia la comida rápida que puede no ser muy sana y que lo que sí ha podido observar son casos de violencia intrafamiliar que son preocupantes. Si me preguntan “qué ves en Larroque”, nos dice, veo mucha preocupación por unas enfermedades, poca actitud preventiva y falta de conocimiento de otras que tienen menos prensa.
En un interesante intercambio de opiniones, se fueron analizando distintos aspectos de la salud, la medicina y la sociedad, de los que destacaremos sólo algunos por una cuestión de extensión.
 Algunos se oponen a una visión positivista o demasiado cientificista de determinados sectores, según la cual, sólo los estudiosos de un tema, los profesionales, pueden opinar acertadamente en cuestiones de su área de conocimiento, negándoles así a las demás personas su capacidad para sostener ideas diferentes pero igualmente respetables.
Hubo quienes sostuvieron que más allá de la asistencia médica y la prevención se deben buscar las formas para logar una vida más sana, con mejores alimentos, con un ambiente menos agresivo, con relaciones más armónicas, con menores niveles de estrés, etc.
Otras opiniones giraron sobre el hecho de que el tremendismo en el análisis de los hechos y la apatía para una acción positiva a la que hizo referencia Ortolano, podía verse en otros aspectos de la vida cotidiana: solemos protestar con horror por algunos casos de corrupción, o de violencia, o de pobreza, pero luego a la hora de actuar no hacemos nada positivo al respecto.
Un nuevo intercambio se produce en torno a la falta de registros sobre la influencia de los factores ambientales en el desarrollo de nuevas enfermedades; hay una tendencia de algunos sectores empresariales a ocultar información, ningunear las opiniones en contrario, falsear información, realizar campañas de promoción engañosas, desviando los centros de interés de la población, priorizando lo monetario y mercantil por encima de lo sanitario. También una falta de controles gubernamentales al respecto o una llana aquiescencia de las autoridades para con actividades contaminantes que son rentables o permiten gran recaudación impositiva. Se sostiene con demasiada liviandad y hasta con arrogancia desde ámbitos de liderazgo ideológico que no existen pruebas científicas suficientes, invirtiendo la carga de la prueba, al sostener que no se ha probado un efecto dañino de un nuevo tóxico cuando en realidad lo que se debe probar es su inocuidad que por supuesto no se probó y desconociendo los efectos de disrupción hormonal que están plenamente documentados.
Otro tema que da lugar a comentarios es el retroceso del sistema de salud en Larroque, donde en otras épocas hubo internación, atención de cesáreas e inclusive cirugías más complejas y que ahora, ante cualquier complicación inmediatamente se deriva al paciente hacia centros asistenciales de ciudades vecinas. Varios de los presentes acuerdan con el Dr. Diego Ortolano en que con las comunicaciones y el avance de los sistemas de estudios médicos y tratamientos especializados, estando como está Larroque a 25 minutos de ciudades como Gualeguaychú y Gualeguay, no tiene sentido sostener una estructura médica de avanzada que la mayor parte del tiempo permanecerá ociosa u operar en situación precaria, sin terapia intensiva.
Continuamos por varios temas más, como el parto, la salud mental, hipertensión, diabetes, obesidad, automedicación, etc. que extendieron la conversación por casi dos horas.
Nuestro agradecimiento al invitado especial Dr. Diego Ortolano, a los amigos y diletantes habituales y a quienes se van sumando a esta propuesta de “Pensando en Larroque”.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Algunas corroboraciones tristes de una historia en espiral


*Por Jorge Rulli y Maximiliano Mendoza
Grupo de Reflexión Rural (GRR)

En el año 2002 escribíamos como Grupo de Reflexión Rural y en diálogo con nuestro compañero Ignacio Lewkowicz, lo siguiente: “La soja, el sistema de la soja, no es el de la oligarquía tradicional. La lucha contra el sistema de la soja es una forma local del conflicto antiglobal; pues la hegemonía absoluta de la soja es una forma local específica del crecimiento global. Lo que importa es que los núcleos de poder neoliberal varían del sistema oligárquico tradicional al sistema que se construye en torno de la soja. La nueva división global del trabajo nos convierte de “granero del mundo” en “forrajeros del mundo”.

Por otra parte, añadíamos: “… Desde el punto de vista de la oligarquía tradicional, se ve que, pese a toda la inteligencia o astucia puesta en juego, ese sistema oligárquico ya no es funcional al sistema global. Por supuesto que los mismos apellidos aparecerán ahora en los consorcios de las empresas; pero los modos de ejercicio del poder, los modos de ejercicio de la dominación, los núcleos a partir de los cuales se fijan, varían. Así, por más que se trate del mismo conjunto de individuos, no es la misma la lógica social que se despliega para afirmar su dominio.”

Casi todo lo que por entonces afirmábamos, podríamos reafirmarlo hoy, doce años después, con la certeza de que sus contenidos mantienen plena vigencia y que fueron anticipatorios. Los años transcurridos, lamentablemente, nos han dado suficiente razón, y además han puesto en evidencia las peligrosas derivas de pensamiento y acciones políticas de todos aquellos que, desde miradas sesgadas y ancladas en los años setenta, se negaron considerar las nuevas ecuaciones de la globalización, la nueva configuración del poder en nuestro país, así como se negaron a la necesidad de reflexionar sobre sus anteriores experiencias y, sobre todo, se negaron rotundamente a las propuestas de abrir debates políticos que permitieran cerrar los enormes fracasos que arrastraban consigo para no volver a repetirlos (algo que en cierta medida ha ocurrido a lo largo de todos estos años).

Una Nomenklatura[1] al estilo argentino
A principios de la década pasada empezó a hacerse notoria la emergencia de una nueva clase dominante, producto de la profundización de un nuevo esquema productivo primario-exportador, impulsado por el Estado, el capital transnacional y sus socios locales, y caracterizado por su profunda dependencia de los mercados globales. Una nueva oligarquía vinculada a un modelo de país proveedor de materias primas que, además de la sojización del territorio, se complementa con la megaminería, el fracking, el monocultivo de árboles y otros proyectos extractivos hegemonizados por importantes corporaciones transnacionales.

Esta nueva oligarquía instaló su protagonismo de manera sigilosa. Una oligarquía distante de la otrora “oligarquía vacuna” que se impusiera al país en las postrimerías del siglo XIX, a instancias del entonces presidente Julio Argentino Roca. Este sector, que tenía en la Sociedad Rural Argentina (SRA) su representación más genuina, conduciría -con breves interregnos- los destinos de la Argentina durante buena parte del siglo XX.

Pero la irrupción histórica de esta nueva oligarquía no-terrateniente (es decir, una oligarquía que no basa su poderío económico en la propiedad sino en el uso de la tierra) configura un hecho decisivo que pocos se han atrevido a analizar. La ligazón que establece el modelo sojero entre el capital financiero y la investigación científico-técnica, transformó profundamente el esquema de producción agraria y redefinió las relaciones de poder. Basta con recordar algunas de las definiciones de uno de los mayores exponentes de este nuevo sector, Gustavo Grobocopatel[2]“Soy agricultor y no tengo tierras, tampoco tengo tractores ni cosechadoras. Y esta es la mayor innovación del país. En Argentina, a diferencia del mundo, hoy no tenés que ser hijo de un chacarero o un estanciero para ser agricultor. Tenés una buena idea y tenés plata, vas, alquilás un campo, y sos agricultor. Este es un proceso extraordinario y democrático del acceso a la tierra, donde la propiedad de la tierra no importa; lo que importa es la propiedad del conocimiento”.

Es evidente que esta nueva oligarquía no pertenece al universo de las llamadas “familias patricias”. Su genealogía entronca con la inmigración europea (y otras corrientes inmigratorias) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en su mayoría caracterizadas por un humilde origen social. Hoy, muchos de sus descendientes lograron sus fortunas a partir de una relación prebendaria con el Estado, otros tuvieron importantes relaciones con el aparato financiero del Partido Comunista de la Argentina, y otros han aprovechado sus relaciones político-económicas con países como los Estados Unidos, el Estado de Israel y con influyentes organismos como el Consejo de las Américas, el Congreso Judío Mundial, el Club Bilderberg, y otros.

Aceptar esta realidad, implica un cambio de conciencia y una comprensión de los nuevos desafíos que nos plantea la globalización. Se trata, en definitiva, de saber reconocer no tanto el enemigo al que debemos enfrentar, sino de reconocer el problema que tenemos por delante y que debemos resolver, para sí luego identificar a sus responsables. Lamentablemente, el kirchnerismo y sus acólitos de izquierda, junto a buena parte de los activistas e intelectuales provenientes del llamado peronismo revolucionario de los años setenta, no sólo se negaron a reconocer a esta nueva clase dominante como oligarquía sino que, por el contrario, se apoyaron en ella, respaldaron muchas de sus demandas, hicieron propia buena parte de sus discursos modernizantes -sobre todo en lo concerniente al valor de las tecnologías de punta y el poder del conocimiento- y montaron sobre estas bases materiales una narrativa épica rayana en lo grotesco.
...
Tal como en un management político, la dirigencia política progresista gobierna a nombre e interés de sus verdaderos amos, como virtuales gerentes de una empresa llamada Argentina. Pero dada la necesidad de ocultar este tipo de servilismo globalizado, se recurre desesperadamente a los simulacros, las puestas en escena necesarias para llevar adelante los proyectos del capitalismo global en nombre de la revolución social. Esos simulacros grotescos exhiben hoy a un gobierno supuestamente peronista -o que supera al antiguo peronismo por  izquierda, tal como afirman algunos de sus presuntos filósofos-, que impulsa una devaluación solicitada por quienes detentan el control del capital financiero y el comercio exterior en nombre de la “soberanía”, y que además cuenta con un ministro de Economía “marxista” que aplica un ajuste económico ortodoxo celebrado por todo el establishment.
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Cuando en la Argentina se “descubre” la existencia de Eduardo Elsztain
Los rasgos más groseros o patéticos de estos dobles discursos, entreverados de ignorancia y de apuestas por la modernidad y el crecimiento, ocurrieron en el 2008, cuando durante la llamada “crisis del campo” Néstor Kirchner convocaba a luchar contra la oligarquía representada por la Mesa de Enlace[5] desde las oficinas que a esos efectos le prestaba el mismísimo Eduardo Elsztain, en el exclusivo barrio de Puerto Madero.

Elsztain, probablemente sea la mayor fortuna de la Argentina: es propietario de IRSA Inversiones y Representaciones S.A., la corporación inmobiliaria más grande del país; también es propietario de CRESUD, compañía agropecuaria que maneja más de un millón de hectáreas en el Cono Sur;  y controla el Banco Hipotecario, adquirido durante el menemato gracias a los fondos facilitados por el multimillonario George Soros[6].
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Eduardo Elsztain fue durante casi diez años el dueño invisibilizado del país, contando además con la protección política de organismos como la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y el Centro Simon Wiesenthal, instituciones que ante el menor esbozo de una crítica a su poderío económico, asumen de inmediato que se está en presencia de un acto de “antisemitismo”, y procede a denunciarlo públicamente. Recién en el año 2012, y a raíz de la cesión de tierras públicas en favor de IRSA para facilitar sus “emprendimientos inmobiliarios” y la construcción ilegal de un nuevo shopping en el barrio de Palermo (“Distrito Arcos”)[8], se generó una cierta resistencia ciudadana que puso por vez primera el nombre del personaje en el espacio público. ...

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Cuando descubrimos que el imperio en ascenso cuenta con sus propias  legiones de cipayos

Volvamos ahora a ese país dependiente, primarizado, centrado en la producción de transgénicos, y recordemos que estos nuevos procesos extractivos de agriculturización industrial destinados a sostener la exportación masiva de commodities tienen su origen en dos situaciones configuradas por la globalización: por una parte, la enorme deuda externa que nos dejaron como legado las dictaduras militares en los años setenta y sus requerimientos crecientes de divisas; y por otra, la emergencia a fines de los años ’90 del coloso chino y su insaciable necesidad de materias primas para poder establecerse como fábrica del mundo. Es decir; no podríamos comprender la reprimarización de nuestras economías a escala latinoamericana si no tuviésemos en cuenta el decisivo rol neocolonizador de la potencia asiática y de las hegemónicas relaciones que estableció en el continente.

El estímulo al mercado interno no apunta a la Justicia Social, sino enriquecer a la nueva oligarquía y profundizar la dependencia global
Algunos exponentes velados del oficialismo, aún reconociendo el tremendo peso colonizador del modelo extractivo -y en particular de la agroexportación- rescatan la intención progresista de estimular, mediante planes sociales y subsidios, un aparente mercado interno que remedaría en cierta medida a los antiguos Estados de Bienestar propios de la última posguerra. Pretenden hacernos olvidar que el modelo que ahora denominan “nacional y popular” se instalaba en los años noventa combinando la industrialización de alimentos junto a la agricultura química y la biotecnología. Pretenden hacernos olvidar que el modelo de los Agronegocios incluía la constitución de cadenas agroalimentarias y las integraciones verticales de empresas, tanto en la producción industrial de animales como así también en el creciente supermercadismo.

El asistencialismo bancarizado y la estimulación al consumo que estimuló el progresismo a lo largo de la llamada “Década Ganada”, ha sido un componente indispensable dentro de los marcos de un mismo modelo: la sojización, el despoblamiento del campo y la concentración compulsiva de población en los inmensos conurbanos de  pobreza, donde quedan reducidos a clientela obligada del asistencialismo y del consumo de comida chatarra.

Tampoco se debe ignorar la importancia del coloso chino y su objetivo de constituirse como la fábrica del mundo. Desde esa perspectiva se explica su creciente demanda de materias primas y su imperiosa necesidad de colocar los productos masivos de su industria en localizaciones específicas. Esto implica que la expansión global-imperial de China necesita ir abriendo cada vez más mercados locales, más áreas de consumo masivo para colocar sus productos.  

Por estas razones, rechazamos toda intentona de considerar las relaciones político-económicas de China y los países latinoamericanos desde los enfoques de la llamada Cooperación Sur-Sur (CSS), ya que dichas relaciones son, a todas luces, más bien asimilables a los análisis centro-periferia. Por ello es fundamental comprender China se erigirá como el nuevo centro imperial en la medida que afiance su dominio en los mercados locales, regionales y continentales.

Cuando fuimos globalizados pero no quisimos darnos por enterados
La obstinación por parte de ciertos sectores en desconocer las particularidades de la globalización, sumado al intento infructuoso de comprender estos fenómenos complejos desde miradas sesgadas o fragmentadoras la realidad, condujeron a situaciones paradojales y hasta escandalosas. Tal cosa ocurre cuando, desde posiciones de izquierda y pretendiendo hacer uso del marxismo, algunos pícaros arguyen que la correlación de fuerzas que requeriría el gobierno para darle batalla a las corporaciones actualmente no resulta suficiente. Para justificar este razonamiento, añaden que mientras esperan por ese respaldo popular, es preciso reconocer estas etapas intermedias como partes necesarias de un proceso general.

Asimismo, se recurre frecuentemente al argumento de que no existen otras alternativas de poder o bien, en su defecto, se reconoce la existencia de otras alternativas, pero que son peores y que ante ello es necesario optar por el “mal menor”, convalidando así las decisiones más degradantes tomadas por el gobierno nacional. ...
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Durante diez años reiteramos, en diversos escritos, los enormes riesgos que suponía mantener una economía dependiente en términos casi absolutos de la exportación de soja transgénica, sumado a la debilidad estructural de tener, además, relaciones de intercambio donde un mercado imperialista compra nuestras materias primas a la vez que nos abastece de manufacturas industriales en casi todos los rubros… hasta en el de clavos y tornillos. Ahora pagamos las consecuencias. China se estremece y la Argentina siente que está al punto del colapso. Para colmo, la embriaguez de la fiesta de la soja nos permitió olvidar alegremente, durante diez años, la inmensa deuda externa, cuyos vencimientos ahora nos agobian y es preciso hacer todo lo posible para conseguir divisas.
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Cuando la realidad es como un clavo ardiendo
El modelo agro-minero-exportador asistencializado y legitimado por narrativas de izquierda, ha llegado a un punto crítico desde el punto de vista social, ambiental y hasta económico. Según surge de estudios oficiales, después de la llamada “Década Ganada” se alcanzaron unas 24 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, se desmontaron más de dos millones y medio de hectáreas de bosques nativos y se está experimentando un acelerado -y tal vez, irreversible- deterioro de los suelos. A esto se suman las propias dificultades de los productores sojeros, ya que una suba importante de los insumos y la notoria estrechez de sus márgenes de ganancia configuran una situación que difícilmente pueda revertirse en la medida que el precio de los insumos siga incrementándose al tiempo que la cotización de los commodities tienda a estancarse o descender.
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Recuerdos del futuro
Quisiéramos terminar este escrito, haciendo referencia compasiva y solidaria a esos millones de hombres y mujeres que durante este proceso, y bajo patrones de pensamiento cerradamente urbanos y modernizantes, fueron compulsivamente desarraigados de los lugares en los que vivían y obligados a emigrar a las grandes ciudades. Millones de seres desempleados por un modelo de agricultura industrial que desechaba mano de obra y que requería inmensos territorios vacíos de población. Poblaciones que tuvieron que emigrar por motivos ignominiosos como las fumigaciones constantes y la contaminación de sus territorios; acciones que paulatinamente fueron haciendo de sus parajes, lugares prácticamente inhabitables.

La proyección de la nueva oligarquía sobre los países vecinos del Cono Sur y el contrabando de semillas transgénicas a través de las fronteras, los sumó al gran proyecto de la República Unida de la Soja (proyecto que nos proponía hace años la empresa Syngenta[18]). Se añadieron de esa manera, nuevas e innumerables legiones de desocupados y desarraigados latinoamericanos a nuestros conurbanos, hasta convertirlos en las actuales inmensas periferias de pobreza e indigencia.  Por un lado, tenemos  paisajes devastados, territorios desertizados, profundamente deforestados con una monstruosa pérdida de la biodiversidad; y por la otra, poblaciones desoladas, hacinadas en megalópolis, condenadas a vivir entre inundaciones y deshechos tóxicos.  No son impactos colaterales como muchos tecnócratas repiten con evidente ánimo exculpatorio; son, por el contrario, consecuencias perfectamente previsibles de las decisiones tomadas por la dirigencia política en aras de favorecer a las corporaciones transnacionales; consecuencias que, al menos, deberían al menos haber sospechado. Esta es la terrible realidad que nos deja un modelo que está llegando a su consumación, en la que todos quedamos expuestos al colapso.

Debemos, tomar conciencia del camino recorrido y de la necesidad imprescindible de apostar por cambios radicales. La sojización amenaza sencillamente dejarnos sin país y sin suelos aptos para cultivar nuestros alimentos. Pero estas realidades, que para muchos desvelados todavía forman parte del terreno de las abstracciones, son en cambio el infierno de cada día para millones de seres humanos urbanizados de forma compulsiva, una fatal encerrona en la que están cautivos y sin mayores esperanzas. Rehenes de los diversos punteros y grupos sociales (kirchneristas, filokirchneristas, antikirchneristas y de la izquierda funcional), están obligados a la servidumbre de participar en actos políticos y piquetes a cambio de planes sociales o, en el peor de los casos, bolsones de comida. 

Las periferias urbanas son el lugar donde las los aparatos represivos y las mafias se confabulan para establecer negociados basados en la explotación de mano de obra barata, esclava o infantil, como el narcotráfico o la trata de personas....
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Intuimos que en el porvenir se debatirá una tensión entre los hombres y mujeres acorralados que pugnarán por liberarse del aprisionamiento de los aparatos clientelares. Porque a diferencia de otras épocas, el concepto de revolución ya casi nada expresa y, a pesar de nuestros desvelos, no hemos podido insuflarle otros contenidos que modifiquen las generalizadas perspectivas de factura eurocéntrica sobre el poder, la racionalidad y el control. ... 

A los vencidos, al pueblo llano que alguna vez fuera grasita o descamisado, le queda siempre probar el antiguo camino de la Rebelión, camino en el que se trataría de recuperar -como tantas otras veces- la propia y secuestrada humanidad, para ir una vez más detrás de las aspiraciones de justicia y de felicidad en comunidad. Ahora, y como pocas veces antes, es realmente poco lo que tienen para perder. Lo que no sabemos todavía, es si acaso les han dejado las fuerzas suficientes como para que vuelvan a soñar esos sueños, y puedan quebrantar el desaliento y la malla de contención que hoy los encierra.
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Jorge Eduardo Rulli
Maximiliano Mendoza
Grupo de Reflexión Rural (GRR)

Se puede acceder a una versión completa y a las notas de este impresionante documento del GRR aquí

domingo, 2 de febrero de 2014

Programa Horizonte Sur


Aunque ha pasado un buen tiempo ya desde nuestra última reunión con Jorge Rulli en el marco de la serie de encuentros “Pensando en Larroque”, nos parece interesante ofrecer esta versión (editada por nosotros) del programa “Horizonte Sur” que conduce Jorge Rulli por Radio FM 690 “K24” correspondiente al sábado 16 de noviembre de 2013, en el que Jorge hace referencia a su visita a Entre Ríos y particularmente a Larroque y en donde vierte una serie de ideas interesantísimas, más allá de los conceptos elogiosos que nos enorgullecen por provenir de quien consideramos uno de nuestros maestros en este camino de Reflexión Ambiental.
Rulli comienza comentando su actividad en Paraná incluyendo la presentación de un libro de su autoría y luego su visita a nuestra ciudad. Relata sus apreciaciones sobre los encuentros “Pensando en Larroque” para explicitar luego las ideas y pensamientos que desarrolló en su disertación:
- La sociedad campesina tradicional en España y su pervivencia en América, sus costumbres, saberes y prácticas rurales.
- El liberalismo, la revolución Francesa y Rusa y su influencia negativa sobre esa cultura rural tradicional.
- La crisis en países europeos periféricos, la vuelta de muchas ciudades al rescate de aquellos saberes y formas de vida.
- Democracia directa, asambleas ciudadanas, políticas de largo plazo.
- Ciudades en transición. Arraigo. Lo local. Las tradiciones. Economía a escala humana. Espiritualidad.
- Las fiestas populares campesinas participativas.
- La preocupación por el “ser” y la “identidad” que nos viene de Europa en contraposición al “estar” americano y la “alteridad” que propone Kusch. Destacar lo que tenemos de común y no tanto lo que tenemos de diferentes.
- El pensamiento jacobino, liberal, progresista del gobierno actual, que destaca las diferencias.
- El pensamiento político actual de que fueron votados para hacer lo que se les antoje mientras les dure el mandato, ilustrado con anécdota local. Las semejanzas de esta democracia con una monarquía rotativa.
- El hacinamiento urbano, la falta de espacios verdes y la mentalidad progresista que trata de eliminar esos espacios.
- El editorial que es tradicional de su programa ( a partir del minuto 19:00) cuya audición recomendamos.
Nuestro agradecimiento a Jorge Rulli por su presencia en nuestra ciudad que es siempre bienvenida pero también por sus comentarios en su programa que nos dan fuerza y sustento. 


martes, 28 de enero de 2014

Reportaje

Podemos escuchar aquí la muy interesante nota que le hicieran Mario Escobar y Walter Benedetti para La Mañana de Latidos a Ruben Kneeteman hace unos días. Debido a su extensión ha sido dividido el reportaje en 4 partes.

1ra parte:  Presentación. Mingaché y Pensando en Larroque. Maratón y “La Tera no se toca”. Patrimonio cultural. El Problema del periodismo. Los residuos no van a la Planta. Quemar basura es perverso. La última elección. Los loteos y la acción del periodismo. La parábola del centinela.


2da parte: El sentido de la vida. La ruptura de la ética ciudadana. La reunión del Concejo y la carta de Mingaché. La falta de solidaridad del pueblo. La candidatura a intendente. La política como negocio. La fragmentación social. La política con proyecto. El pensamiento lineal, concreto en la política local. La catástrofe que se viene. Ideas ambientales. El peronismo desvirtuado del matrimonio gobernante local y otros.


3ra parte:  Industrias locales. Arroyos. Área industrial. La economía y el ambiente. Departamentos gallineros. Planificación del Estado. Arbolado público. Corrupción municipal, despilfarro, amiguismo.


4ta parte: Monsanto. El bastardeo de la política. Los sentidos de vida. Alimentos locales. Energía. La planta de Reciclado: su alejamiento, la malversación de fondos, la carta documento, la quema de basura. Las malformaciones. El consumismo. Actividades Mingaché. Comentarios finales. Llamados de oyentes.