martes, 27 de agosto de 2013

MINGACHÉ A LA COMUNIDAD DE LARROQUE


El miércoles pasado fuimos sorprendidos por la mención que se hiciera de nuestro grupo en un reportaje radial, en el cual, en un tono que podríamos considerar hasta despectivo, se habló por nosotros, se interpretó arbitrariamente nuestro pensamiento y se nos negó injerencia en un tema que se está debatiendo públicamente en estos días, como es el cambio de zonificación de terrenos en el área industrial.
Negar a cualquier ciudadano su opinión acerca de un tema tan importante como este nos parece un rapto de autoritarismo incompatible con el sistema democrático, sumando a esto la coerción y destrato ejercido sobre el mismo medio en el que estaba saliendo al aire.  Pero particularmente en la referencia a Mingaché, nos vemos en la desagradable necesidad de expresarnos y aclarar algunas cuestiones.
Pensar en Larroque, ha sido lo que nos convocó y nos sigue convocando semanalmente desde hace 7 años. En este tiempo hemos tenido oportunidad de compartir con nuestros copoblanos una serie de actividades que abarcan numerosos aspectos de la ecología, la sociedad, la salud, la alimentación, el urbanismo, entre otros, en definitiva la política.
Hemos tenido la oportunidad de aprender, de la mano de pensadores de gran trayectoria nacional e internacional, algunos de los cuales pudimos ofrecer a la sociedad como una instancia de capacitación, de reflexión, de debate o simplemente en busca de “Despertar Sueños”. Uno de ellos, el Profesor Carlos Galano, nos decía: “La ciudad expresa en las gramáticas de sus calles y avenidas, en la sintaxis de su  construcción arquitectónica, en el agujero negro de sus lugares miserables y contaminados, en los bordes descarnados de la exclusión, reflejo indecente de la injusticia espacial, en los discursos de su materialidad construida y en los símbolos de sus narraciones y sueños urbanos, la compleja vida de la sociedad que lo habita sus derrotas, sufrimientos, frustraciones, ilusiones y utopías.” (el subrayado es nuestro) y nos hablaba del “homo Económicus” aquel que supedita todo al dinero, aún su propia salud y bienestar.
Como producto de estas horas de reflexión y aprendizaje logramos elaborar en el año 2008, una “Agenda Ambiental” en la que está expresada nuestra opinión y propuestas sobre diversos temas que entendemos hacen al ambiente y la sociedad y en la cual se incluyen al menos cinco puntos que se refieren directa o elípticamente al tema en cuestión, a pesar de que no hubiéramos imaginado, por demasiado obvio, que a nadie, por “iluminado” que fuera, se le ocurriría construir viviendas en el área industrial, enmascarando con el discurso de la necesidad habitacional, un negocio inmobiliario.
Ahora bien, este negociado nos duele, como ciudadanos, pero escapa a los intereses de nuestro grupo, y podríamos acordar en que no tenemos injerencia, si fuera necesario se deberán encargar los estamentos correspondientes del Estado. Pero la salud de la población es otro tema, este sí nos interesa y nos incumbe y debería interesarnos e involucrarnos a todos los ciudadanos de Larroque y muy especialmente a nuestros concejales que tienen en sus manos un mandato de los ciudadanos para que velen por el bien común y no por los intereses particulares. A ellos instamos a que pongan su corazón en el pueblo, en su gente, en quienes somos sus vecinos, con quienes nos conocemos desde siempre, para que actúen de acuerdo a derecho y eviten este despropósito
Hacemos política ecológica y entendemos que lo social, lo urbano, la salud de la población son también ecología y ambiente, por eso, entre los aspectos contemplados por nuestra Agenda incluimos el diseño urbano y participamos activamente de las reuniones que propuso la administración municipal como instancias de consulta sobre urbanización; hoy debemos reconocer una cierta inocencia de nuestra parte al pensar que nuestras objeciones y propuestas podían ser contempladas en un proyecto que se estaba informando a la población y no consultándola.
Así escuchamos hablar permanentemente de la discrecionalidad de la autoridad, como si se estuviera dirigiendo una empresa particular con un estilo unipersonal antiguo y no una comunidad viva que sueña y ama, que crece y se desarrolla social y culturalmente de acuerdo con su idiosincrasia y su historia que no empezó hace seis años como algunos parecen creer.
Aún así, insistimos y presentamos la Agenda a los concejales de los diferentes bloques tanto en la primera etapa de esta administración como en la actual, y nos reunimos en varias ocasiones con las autoridades para expresarle nuestras preocupaciones y propuestas. Es cierto que fuimos bien recibidos, que se escucharon las propuestas y se nos manifestó la intención de estudiarlas y  tenerlas en cuenta cuando fuera necesario; sin embargo al paso del tiempo se hizo evidente que no sólo fueron ignoradas, sino que en algunas ocasiones se actuó expresamente con engaños, mentiras y hasta con saña en contra de de las mismas, aplicando un sistema de “hecho consumado”, tan opuesto al Principio Precautorio promulgado en numerosos tratados internacionales desde 1984; esto es, primero se realiza lo que se quiere y se provoca el daño y luego se debate, cuando ya no hay posibilidad de revertirlo. Procedimientos que rayan lo inconstitucional ya que nuestra Constitución provincial, que también tuviéramos oportunidad de estudiar, de manos del Congresal Américo Schvartzman, es muy clara en algunos aspectos:
ARTÍCULO 22
Todos los habitantes gozan del derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano, donde las actividades sean compatibles con el desarrollo sustentable, para mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades presentes, sin comprometer la de las generaciones futuras. Tienen el deber de preservarlo y mejorarlo, como patrimonio común.
ARTÍCULO 25
                El Estado promueve las condiciones necesarias para hacer efectivo el derecho de todos los habitantes a una vivienda digna, con sus servicios conexos y el espacio necesario para el desarrollo humano...
ARTÍCULO 56
                Todo habitante de la Provincia… podrán ejercer acción expedita, rápida y gratuita de amparo… contra todo acto u omisión de autoridad administrativa provincial o municipal… que en forma actual o inminente amenace, restrinja, altere, impida o lesione de manera manifiestamente ilegítima, derechos y garantías reconocidos… La acción también procederá cuando exista una afectación o el riesgo de una lesión a derechos difusos o de titularidad colectiva, para la protección ambiental o a derechos del usuario y el consumidor…
Es claro que el espíritu ecológico de nuestras propuestas, el interés comunitario, la integralidad y la complejidad  de las mismas, nunca fueron comprendidos por nuestros interlocutores. Por esto no entendemos como ahora pueden arrogarse el derecho de interpretarlas públicamente a su propio y arbitrio.
Estamos lejos de pensar que nuestra opinión debe primar sobre otras, muy por el contrario, así como entendemos que la biodiversidad en  un factor clave para el sostenimiento de la vida en el planeta y nos hemos manifestado contrarios al monocultivo y el uso de agrotóxicos tanto en el campo como en la ciudad, de la misma manera, creemos que la diversidad de opiniones y pensamientos son claves para la vida de la sociedad y la cultura humana y proponemos permanentemente el intercambio de ideas. Pero este debate, para enriquecernos, debe reunir algunas condiciones mínimas en el sentido de una sana búsqueda de la verdad, del bien común, y no puede apoyarse en la mentira, el engaño, la agresión, la prepotencia y  el doble discurso. No se puede negociar con la salud de la población.
Sí, queremos áreas verdes, son nuestro pulmón, no respiraremos oxígeno industrial; pero queremos áreas verdes en las zonas verdes, y queremos industrias limpias en las áreas industriales; queremos viviendas dignas en las áreas residenciales, y espacios de esparcimiento donde los niños puedan jugar y las familias reunirse y distenderse o intentar una huerta; queremos comercios, como queremos ferias de productos locales; queremos oficinas, como queremos escuelas con espacios adecuados. Somos ciudadanos con derecho de opinión, habitantes comprometidos con el desarrollo de la ciudad y su salud ambiental, no fanáticos extemporáneos a quienes lo único que les interesa son los árboles, que por otro lado tampoco se están cuidando.
Aclaradas estas cuestiones, insistimos en expresarnos sobre la salud ambiental de nuestro pueblo: la determinación expresa desde un órgano gubernamental para que se instalen viviendas que serán hogares, con madres embarazadas y gurises creciendo en un área industrial, es un delito ecológico y como tal, de lesa humanidad y no prescribe. Serán juzgados.

miércoles, 14 de agosto de 2013

4TO ENCUENTRO “PENSANDO EN LARROQUE”

Casi sin darnos cuenta llegamos ya al 4to encuentro “Pensando en Larroque”, que se llevó a cabo el viernes 2 de agosto, nueve días antes de las elecciones primarias del último domingo.  

En esta ocasión, el Dr. Rubén Virué, actual Secretario de Justicia de la provincia de Entre Ríos, fue el encargado de contarnos su visión personal sobre la historia, el presente y el futuro de nuestra ciudad y su gente. Tal la consigna que le planteamos a todos nuestros invitados especiales.
Comenzó haciendo mención al “completo panorama” que trazara en el encuentro anterior el Escribano Fabio Larrosa, para luego referirse más específicamente al aspecto social.
En este sentido sostiene que se ha modificado notablemente la forma de convivencia en nuestra ciudad. Piensa que  un ingrediente de este cambio es la situación nacional, posiblemente acelerado desde el conflicto entre el gobierno y el sector agrario en el año 2008. Pareciera que aquella división del 2008 se mantiene y el que piensa distinto es un enemigo; sosteniendo que el propio oficialismo al que pertenece, -usó la frase nosotros-  debe hacer un mea culpa y evitar un discurso agresivo. Pero lo más importante es que ese clima nacional, aparece profundizado en Larroque, donde todo aquel que no esté alineado con la cúpula mandataria local, pasa a convertirse en enemigo irreconciliable.
Sería muy simplista creer que esto se debe sólo al temperamento del intendente, sino que hay un sector  de la sociedad que sostiene esta tendencia, ya sea con su beneplácito o con su temor. “Me ha pasado de encontrarme con gente que conozco desde muchísimo tiempo, que ahora se cruza a la vereda de enfrente para no tener que saludarme en la calle, pese a que ninguna dificultad tienen en hacerlo en privado y a esta conducta no se la puedo atribuir al intendente. Jamás me había pasado ver a compañeros con miedo de que su saludo pueda ser interpretado por la conducción local como una simpatía ideológica o personal”. 
Analiza que, como comunidad, siempre supimos debatir y tener nuestras diferentes opiniones sin necesidad de distanciarnos, porque podíamos disentir en política pero coincidir en el club o en la escuela de nuestros hijos o simplemente saludarnos con amabilidad al cruzarnos en la calle. Esto es lo que se ha alterado lamentablemente.
Es cierto que en Larroque, como en toda ciudad chica,  mucha  gente prefiere evitar  que la identifiquen con una determinada línea de pensamiento político, esto es parte de la idiosincrasia también. Pero ahora, en este tiempo, desde la autoridad local se fomenta esta situación, la de etiquetar, la de definir, o aceptás todo lo que planteamos o sos enemigo, parece ser la consigna, una visión estrecha muy alejada del ejercicio de los derechos y libertades. Pone como ejemplo algunos casos concretos como los ocurridos en la Escuela Horizonte al inicio de la gestión 2007 – 2011, cuando ante una primer discrepancia se dejó de contratar los servicios tan necesarios para los alumnos, o lo ocurrido hace poco en el club Sportivo, en donde la negativa a obedecer instrucciones del poder político generó una crisis resuelta recién meses después cuando pudo realizarse un acto eleccionario en el que el ejercicio de la represalia y la utilización de recursos del estado municipal como forma de captar voluntades se hizo evidente, felizmente sin éxito, pero  contando con algunos sectores importantes de la población que toleran hasta con simpatía esta situación.
También refirió ejemplos en los que la discrepancia con la autoridad comunal tuvo como represalia el cambio de condiciones de trabajo e incluso el traslado de personal del Estado a otras ciudades, y el no pago de deudas del municipio con proveedores para provocar ahogo financiero a quien osó discrepar.
“Debemos plantearnos seriamente algunas formas de salida, pensar en qué es lo que debemos hacer – nos dice- porque si esta forma monopólica de detentar la verdad, esta manera agresiva y autoritaria de acción, se mantiene en el tiempo, la sociedad local estará en verdaderos problemas de división, de inacción, de dependencia del poder, de temor, de belicosidad que serán muy difíciles de revertir.
 Es fundamental que nos planteemos entre todos, por donde abordar esta crisis. Quienes por algún motivo tenemos un cierto grado de incidencia en la comunidad, debemos fomentar estas instancias de debate (como la que se ha generado esta noche aquí), generar ámbitos de discusión donde cada uno pueda decir lo que piensa. Debemos ayudar a vencer el temor, a superar ese miedo bilateral, provocado por la autoridad y tolerado por la comunidad. No podemos tomar como normal y aceptable el discurso único.
A partir de este momento se abre un intenso debate en el que los presentes aportan ideas, conocimientos, anécdotas e información relevante y del que destacaremos algunos conceptos que contaron con la aprobación generalizada.
- No hay ámbitos de debate, no se escuchan voces discordantes que denuncien los atropellos  que pasan en el pueblo. En otros momentos se debatía con libertad, pero hubo un quiebre, una ruptura, se impuso el discurso único y parece que, como comunidad, no tuviéramos las herramientas para defendernos, quizás porque nunca antes necesitamos protegernos de nuestros propios dirigentes. Siempre supimos juntarnos para trabajar, sobre todos en épocas de crisis, pero nunca en función de preservarnos de la agresión de nuestras propias autoridades.
- Larroque se ha caracterizado por integrar a los diferentes sectores; incluso quienes llegaban desde otros lugares rápidamente se insertaban en la sociedad y formaban parte activa de la misma, de forma mancomunada con el resto de la población, pero últimamente, quizás como parte de una crisis de crecimiento poblacional, tenemos varios casos de personas, actuando en lugares decisivos, que no logran encarnar la idiosincrasia del pueblo, que no logran entender que aquí tradicionalmente pudimos ser amigos de nuestros adversarios políticos y  en consecuencia generan discordia; que no pueden ver que los larroquenses siempre fuimos capaces de encontrar objetivos comunes, discutirlos y trabajar para alcanzarlos en convivencia pacífica y amigable; gente que viviendo entre nosotros, parece que siguiera viviendo en otra parte. Es evidente que estamos en una crisis dirigencial y no hemos sido capaces de marcar el rumbo, de mostrarnos como somos y de integrar sanamente a todos. A esto se suma que muchos copoblanos, con cierto snobismo, tienden a valorar más lo que viene de afuera y menosprecia lo local.
- Se han hecho notables distintas formas de exclusión, en especial de los movilizadores naturales de la sociedad. Crecimos entre comisiones y cooperadoras diversas en las que participaban todos quienes quisieran, sin distinción, opinando, trabajando sin sueldo ni otro merecimiento, sólo por el placer de saber que se hacía algo útil por el pueblo, a veces bien, otras nos tanto, pero siempre bien intencionado. Sin embargo, a partir de esta gestión, todo lo centralizó el municipio, y cuando se llama a terceros es para que exprese su consentimiento sobre lo ya resuelto o para salvar situaciones comprometidas que no se hubieran previsto. No se discute la organización de nada, se actúa con prepotencia, con soberbia y con un aire de superioridad que llega hasta hacer burla del que piensa distinto, se comentan con ironía los pensamientos diferentes y se extienden estas conductas tan retrógradas a las nuevas generaciones.
- La mentira se ha normalizado, se toma como un dato más de la realidad, sin connotaciones morales, se miente permanentemente desde el gobierno local,  en cosas importantes o en nimiedades. Hay sectores de la población que aceptan esta mentira, que aún sabiendo que tal informe o noticia son falsos, los aceptan como ciertos, los convalidan y se niegan poner en evidencia el engaño. Y lo más triste es que las autoridades locales y sus seguidores más cercanos terminan creyéndose su propia mentira.
El intercambio de opiniones se vuelve intenso, todos tienen algo que comentar o compartir, cada tema es complementado con abundantes e interesantes anécdotas que ilustran y aclaran las expresiones. Se habla de trabajo, de educación, medios de información, el rol de los adultos y los jóvenes un tanto trastocados en la actualidad y otros cambios generales de la sociedad que sin duda influyen en la sociedad larroquense.

La noche se prolongó y se hizo necesario poner un fin al debate pero con la convicción de que lo seguiremos en el próximo encuentro. 

martes, 30 de julio de 2013

Raíces del amor al ambiente en la poesía y el cancionero

Daniel Tirso Fiorotto
De la redacción de UNO

Las luchas contra los represamientos, los agroquímicos, la fractura hidráulica, fueron anticipadas por un mundo de poesía que ya expresaba, desde tiempos lejanos, la simbiosis de la mujer y el hombre en su paisaje de ríos y montes.


“Tuito es desmonte, surco y caserío,/ nace un quebracho y el tirón lo arranca;/de miedo a que lo atajen los tapiales/ corre con jurias de asustao el río/ por el borde pelao de la barranca./ ¡Humo se hicieron ceibos y sauzales!/ De vez en cuando, cruza por el cielo/ silenciosa, lejana, como juida/ el ala de aire de una garza blanca,/ y vos te imaginás qu’ es un pañuelo/ que te dice un adiós de despedida”.
Así le canta a la nostalgia el gualeguaychuense Claudio Martínez Payva, en el poema Al pie del estribo de su obra cumbre, Lluvia en los cardos.
Hoy  se escuchan reclamos por el desmonte, contra las represas; reclamos contra los riesgos de extinción de las especies, y sin dudas son los mismos sueños que Martínez Payva traducía en versos hace ochenta y más años.
La garza diciendo adiós es todo un hallazgo, sin dudas. Para Aníbal Sampayo, enero lava esos pañuelitos en el espejo del río… ¡Qué podríamos agregar!
Nos recuerda también esa alusión al pájaro, el mensaje que encuentra Linares Cardozo en la observación de cada especie: “siempre sobra una ilusión/ que mata la soledad:/ hay tacuaritas que anidan/ en las taperas”. El propio Marcelino Román dedicó toda una obra a su admiración por los pájaros.
Para los que solemos pasar con indiferencia frente a una comadreja que ha sido víctima de la velocidad en la ruta, veamos cómo nos pinta la cosa el mismoClaudio Martínez Payva, en su poema “Guacho”.
“Matala Guacho! Si serás pavote!”, le gruñe  el patrón pero la comadreja se le escapa y el gurí liga una paliza. Sólo la china cocinera manifiesta su bronca, su impotencia.
Cuando todos duerman, el chico le confesará a un peón viejo que él mismo había traído la comadreja desde la aguada. “Nos vemos siempre, y le vigilo el nido. … Tiene sáis hijos, viejo, y tempranito alzo comida, y voy a visitarla; sale a esperarme, pobre animalito y empiezo mientras come a’cariciarla. Tuita la cría se le añuda encima, chillan, caminan, l’ahugan con la cola y denguno se cái ni se lastima y carga, con los sais, la madres sola..!”
“Hoy, desgrané en l’achira los pichones y la truje, a la juerza, y escondida; pensaba que quedrían los patrones conocer a una madre tan sufrida. Ya sabe el risultao… Me hundió la bota, me ha bajao con el taco media oreja, tengo la boca achicharrada y rota, pero pude salvar la comadreja”.
“De aquí un rato, me corro a la laguna a ver si ya llegó, mi compañera. ¡Son sáis que van como a caballo de una…! Y ella no halla un cristiano que la quiera”.
“Ansí vide sufrir a una persona, sola, solita, p’atender su cría, jue pastelera, lavandera, piona…”
En Martínez Payva, el “guacho” ve en el mbicuré a su propia madre.

Ni pisaba el pasto

En la otra costa del Uruguay, Romildo Risso escribía entonces estos versos bajo el título “Los yuyitos de mi tierra”, que llevaría a la fama Atahualpa Yupanqui. “No digo que pa’ vivir/ tenga que hacerse algún daño,/ pero más de lo preciso/ demuestra espíritu malo. / Si hay leña caída en el monte/ yo no via voltear un árbol,/ pue’ el aire no puedo dir/ de no, ni pisaba el pasto”.
Risso, otro adelantado en la relación con el ambiente, está dispuesto a no pisar el pasto siquiera, como reverencia a la naturaleza. Le pesa el tener que hacerse un lugar, el tener que interrumpir la armonía.
Y no es una casualidad, su obra habla de una relación estrecha entre el árbol y el hombre. Le canta, por ejemplo, al espinillo (El aromo). “En ese rajón, el árbol/ nació por su mala estrella,/ y en vez de morirse triste / se hace flores de sus penas”. Como Osiris Rodríguez Castillo le canta al “talita del pedregal”, que es él mismo, en un poema que tan bien recita Víctor Velázquez (su nombre mismo es el abra del monte); y como Jorge Méndez rinde homenaje a las llamadas plagas: “cardo vulgar, tu porfía/ crece a la par del camino,/ y qué similar destino/ sobre tu vida y la mía”.
Atahualpa, en simbiosis con el caballo, le habló de muchas maneras, y en unas décimas que recuerdan a El corralero y El overo, le dice a su tordillo. “No sienta miedo ni pena/  mi viejo potro tordillo/ que a usted no lo lleva nadie/ pa'l lao de los frigoríficos./ Me via quedar medio solo/ cuando usted se me aiga ido./  Después que lo aiga enterrao/ via plantar un arbolito/ una sombra pa la sombra/ del recuerdo de un amigo./ Será como verlo siempre,/ como tenerlo conmigo”.
En El alazán, Yupanqui vuelve sobre esa relación. “Si como dicen algunos/ hay cielo pa’l buen caballo,/ por ahí andará mi flete/ galopando, galopando”.

Como yo lo siento

Osiris Rodríguez Castillo comprendió como pocos los lazos del hombre y el paisaje. “No venga a tasarme el campo con ojos de forastero/ porque no es como aparenta sino como yo lo siento./ Yo soy cardo de estos llanos, totoral de estos esteros,/ ñapindá de aquellos montes, piedra mora de mis cerros/ y no va a creer si le digo que hace poco lo comprendo.../ Debajo de este arbolito suelo amarguear en silencio/ si habré lavao cebadura pa´intimar y conocernos./ No da leña ni pa´un frío, no da flor ni pa´remedio/ y es un pañuelo de luto la sombra en que me guaresco,/ no tiene un pájaro amigo, pero pa´mí es compañero”.
Hay en muchas canciones y versos del llamado “folklore” hondas tradiciones de Abya yala, muy menospreciadas, que mantuvieron llamitas encendidas en los tiempos de tala rasa.
Miguel Ángel Martínez se había creado un mundo propio en la isla Curupí, era un habitante más, como los pájaros, como las flores, los árboles, a tal punto que ese entorno lo llevó a acuñar el gerundio “curupisiando”, que es como decir, “viviendo en armonía”.
El Zurdo era canto y melodía, pájaro y mate amargo, paisaje y amor, isla y campo adentro, y era unidad americana y revolución. Para los zurdeños, que somos sus discípulos, estas cosas no están separadas sino por la ignorancia o la utilidad.
Y qué decir de Juan Ortiz, que se sabía atravesado por un río. Cada cual a su modo, el poeta, el músico, el intérprete, el pintor, va diciendo el paisaje. Para Yupanqui, la guitarra entrerriana tiene como misión dar el paisaje.
Los poetas y los cantores pueden no llamarse “ambientalistas” pero con sus otros ojos, los ojos del arte, no se ven frente al paisaje sino adentro, son parte, y muchos de ellos rompieron antes los muros que separan al hombre de su entorno, y que provocan tanta indiferencia.
Para Ricardo Couchot, por caso, entre el paisaje el y el hombre no hay un  punto y aparte: “Siririses y crestones/ ponen puntos suspensivos/ en el aire de la tarde”.
Y por ahí alza su ruego: “Avecitas de mi tierra/ pregones de libertad/, yo canto pero les pido/ que me enseñen a volar”.
La relación del pájaro y la libertad puede ser tema de la poesía del mundo, pero en Entre Ríos es el eje, el centro, la metáfora sin discusión e interminable, por repetida que parezca. ¿Quién duda que la calandria prefiere morir antes de verse apresada? Lo primero que ve y escucha Daniel Elías en Las alegrías del sol: “y la calandria impenitente canta”.

Ceibos y sauces

Hoy que tomamos conciencia de los riesgos de la fractura hidráulica, de los agroquímicos, de la tala rasa, de la perforación por agua caliente salada, o de los diques, es una obligación volver a las fuentes de la poesía.
Fuentes hondas cuyo origen se pierde en los tiempos. Olegario Andrade no hace otra cosa, en La vuelta al hogar, que dialogar con la naturaleza. Ceibos, sauces, zorzales, calandrias, juncos, achiras… “Todos aquí me confiaban/ sus penas y sus delirios;/ con sus suspiros las hojas,/ con sus murmullos el río”.
El ceibo, el sauce, el zorzal, el arroyo, impregnan la poesía entrerriana de cabo a rabo.
Carlos Mastronardi pinta la provincia sin límites entre el hombre y el paisaje. “En ceibales y costas quedan rumores de antes/ y viene hasta mis noches como una queja antigua./ Persiste un rudo encanto que me despeja el alma,/ entre arroyos ocultos y en las calladas islas”.
Bueno, en Eise Osman el hombre mismo es la isla, y comprende mejor si corta los puentes con la realidad aparente. En ese cuento/anécdota que es El botador, el gualeyo comprende cuando escucha al río. En el río caben todos los sueños.
Quizá sea en la relación del hombre del litoral con el mate donde más se expresa esa asociación sin fronteras entre el vegetal, el agua, la cultura, los sueños.
“Mi viejo mate galleta, qué pena me dio perderte”, dice José Larralde en una chamarrita lerda. “En tu pancita verdosa cuánto paisaje miré, cuántos versos hilvané mientras gozaba tu amargo, cuántas veces te hice largo y vos sabías porqué”.
Fortunato Calderón Correa dice “las cosas cantan”, con Reiner María Rilke. “Permaneced distantes; me gusta escuchar cómo las cosas cantan. Vosotros me matáis todas las cosas”, dice Rilke.
En esto de ser el mismo árbol, se lee en la poesía de Calderón: “Risueño si te ven, feliz cuando te ignoran,/ con igual respuesta para la tierra y para el hacha,/ así esperas la noche, álamo./ Lentamente, libre de cargas,/ dejo flotar mi amor hacia tu cuerpo./ Y hay algo en mí que quiere hacerse sol, como tus hojas,/ y tú se lo permites”.
Luego de mostrar cómo los pueblos de África y Abya yala (América) coinciden en su relación honda con el árbol, con la naturaleza, dice Fortunato en una columna: “En virtud de su origen, todas las cosas se encadenan y corresponden en la armonía universal que supera infinitamente el nivel individual de cada uno de nosotros”.
Hemos mencionado una decena de autores, dejamos mil afuera. Inspirados por los anuncios de marchas y otras manifestaciones en defensa de la naturaleza, trazamos este repaso rápido para señalar cómo los cantores y poetas de la región rompieron antes los límites. Algunos, y es el caso de Rubén Cuestas, suben aquí al escenario para imitar, con la candidez de los milenios y como todo homenaje, el canto de los pájaros.

lunes, 22 de julio de 2013

Seguimos "emprolijando" al árbol en Larroque

gracias a Guillermo Gomez Franco

Perdónanos Madre Tierra, Perdónanos Padre Dios:
Por no ser capaces de detener semejante atentado,
Por no saber parar este biocidio,
Por creernos más sabios que vos y pretender darle forma a tus creaturas,


Por no saber respetar al "hermano árbol" que tanto amó San Francisco. 

ADIOS AL MONTE NATIVO

ADIOS AL MONTE NATIVO