sábado, 27 de octubre de 2012

viernes, 19 de octubre de 2012

REFLEXIONES Y REMANSOS

Compartimos estas reflexiones de Fernando Rovelli,  quien conoce muy bien la realidad de Jujuy y en Noroeste Argentino


17 DE OCTUBRE: LEALTAD  AL PUEBLO O LEALTAD A LAS CORPORACIONES

Jornada triste la de ayer en nuestro Jujuy, una tristeza más que se suma a otras tantas que nos agobian en este presente  de miserias políticas y negociados corporativos. Una tristeza que duele cuando caminamos las calles de los barrios periféricos, cuando nos detenemos  en cualquier esquina,  rodeados de perros famélicos y de niños  asombrados.
El asombro en los ojos de quienes han nacido para la plenitud de la vida y se la estamos recortando a machetazos de miseria y egoísmo. No recuerdo ya cuántos muertos populares atrás ni cuantas esperanzas engañadas nos separan  del niño peronista que supimos ser.
Un 17 de octubre en Jujuy  a pura bala policial y violencia represiva, mientras los funcionarios del privilegio hacían su fiestita conmemorativa,   las barriadas  del olvido recobraban la dignidad escamoteada y  festejaban a su manera, en la lucha callejera, el dolor de ya no ser los descamisados de Perón y de Eva.
Hace muchos años perdimos nuestra Empresa de Energía a manos de un grupo financiero extranjero, por monedas y  en  beneficio de unos pocos. Desde entonces  la luz nos duele, como nos duele el agua y la comida.  Y los gerentes del poder  empresarial, encaramados en los cargos de gobierno, nos cobran las Facturas  rigurosamente, en las mismas precarias condiciones de una empresa sin inversiones  y sin proyectos, que no sean otros que tirar transformadores y cables  en el mismo corazón de los barrios populosos.
El cáncer, los abortos, las malformaciones,  son pequeños incidentes en una lógica brutal de costos y beneficios, que puede instalar  sus catedrales de toxicidad  y contaminación en el patio mismo de una escuela primaria y  la Facultad de Agrarias.  Es más, nos  mienten con la necesidad de expandir la red  para las nuevas industrias  que habrán de instalarse en esta  impronta provinciana y perversa de crecer y desarrollarnos  para los mercados  consumidores.
Malvinas, Santa Rita, los inmensos  conglomerados de viviendas  que encuentran un horizonte  inabarcable, allá en el sur, donde Alto Comedero se hace campo, de a poco  y sin descanso urbano, con las rupturas impensadas de los asentamientos, y el aire irrespirable del hacinamiento social distributivo. Esos son los  efectos no deseados del  neodesarrollo  y el progreso  nacional y popular. Lo bueno para ver es que la Lealtad  a un destino y a una causa, retorna  y se instala crudamente, en las fronteras  invisibles  del  Modelo  de Inclusión , ya no como festejo de la Patria , sino como destino irrenunciable de la verdadera Justicia Social tantas veces postergada.
Los sueños perdidos  de tantas generaciones argentinas se renuevan cada vez que la rebeldía popular estalla, sin encuadramientos ni subsidios, sin  anunciar su insurgencia, calladamente, como ríos profundos, como las patas en la fuente de otras épocas. Sueños entrecruzados del imaginario nacional, donde confluyen las luchas contra la minería a cielo abierto, los desmontes demenciales de nuestras selvas y montañas, los monocultivos transgénicos y la agroindustria  azucarera, buscando quizá volver a la Tierra como Madre y a la Comunidad  perdida en los delirios de una Modernidad engañosa.
Las montañas mágicas y silenciosas nos miran desde su altura, los glaciales eternos y las salinas ancestrales esperan  impasibles que podamos recobrar la Soberanía sobre nuestros Bienes Comunes, sobre las Yungas y los valles fértiles, sobre las soledades puneñas y sobre  la hendidura  cultural de la Quebrada.  Vendrán seguramente otras puebladas y otras resistencias  al  saqueo  programado, nuevas sangres se derramarán  desde el  Ingenio hasta las Minas, para destrozar las quimeras del Litio y los biocombustibles, para recobrar nuestro arraigo y nuestra  memoria colectiva sobre las semillas  y el amparo sagrado de los Dioses.

Fernando Rovelli - Jujuy

martes, 2 de octubre de 2012

FUMIGAN ESCUELA


REPRODUCIMOS NOTA DEL DIARIO EL ARGENTINO.

Peligro, fumigaciones
26/09/12 
|Nuevamente se vuelve a poner en el tapete el tema de las fumigaciones que se realizan en diferentes zonas rurales del departamento, sin importar la existencia de escuelas, casas de familia ni nada.
Sin ir más lejos, ayer se denunció que se estaba fumigando con agrotóxicos en el campo lindero de la Escuela N° 66 de Costa Uruguay Sur, donde los alumnos y docentes debieron encerrarse dentro del establecimiento y sufrieron algunos síntomas por la inhalación de los tóxicos que emanaba el “mosquito” fumigador.
La directora del establecimiento realizó la denuncia correspondiente ante la Guardia Ambiental de la Municipalidad, que no pudo actuar por encontrarse fuera del ejido urbano, pero de acuerdo a lo expresado por autoridades municipales del área medioambiental, las actuaciones se giran automáticamente a la provincia para que siga adelante con las mismas.
Lo cierto es que las fumigaciones siguen haciendo estragos en nuestro departamento y en este caso se trata de un tema doblemente grave, porque los niños que concurren a un establecimiento escolar ponen diariamente en riesgo sus vidas al exponerse a los tóxicos con que se fumiga en los campos.

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Correo electrónico de la directora de la escuela:
ESTOY HARTA DE QUE LES IMPORTE UN PEPINO LA VIDA DE LA GENTE!!!
hace unas horas, estando en mi escuela en el campo, tuve que hacer entrar a los chicos al aula y tenerlos allí a resguardo porque unos hijos de mala madre, fumigaban sin ningún escrúpulo frente a la escuela. Llamé al 105, alli me contestaron que "estamos fuera del ejido municipal "por eso no podían hacer nada!!!
llame a la policía, llegaron de abigeato y constataron in situ que estaban fumigando, el olor era impresionante. los padres vinieron a retirar a los chicos y me acompañaron mientras esperábamos a la policía.
VOY A SEGUIR DENUNCIANDO SIEMPRE QUE VEA QUE HACEN ESTO,ESTAN ATENTANDO CONTRA LA VIDA DE MIS ALUMNOS Y VECINOS,Y NO ME IMPORTA CONTRA QUIENES TENGA QUE PELEAR,NADA ME HARA BAJAR LOS BRAZOS,NI QUEJAS,NI APRIETES,NADA PODRA CONTRA MIS PRINCIPIOS,AUNQUE SIENTA QUE NO TENGO FUERZAS, SEGUIRE, SEGUIRE, SEGUIRE!!
GRACIAS A QUIENES ME APOYAN Y COMPARTEN CONMIGO LA LUCHA!!!

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Habría que avisarles a las autoridades de los municipios d enuestra zona lo que dice el artículo 240 de la CONSTITUCIÓN DE LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS
ARTÍCULO 240
Los municipios tienen las siguientes competencias:
1º. Gobernar y administrar los intereses locales orientados al bien común.
……
21º. Ejercer el poder de policía y funciones respecto a:
……
g) Protección del ambiente, del equilibrio ecológico y la estética paisajística. Podrán ejercer acciones de protección ambiental más allá de sus límites territoriales, en tanto se estén afectando o puedan afectarse los intereses locales.


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Correo de otros interesados en en tema:

...cuando llegaron (la policía) a tomar la denuncia el mosquito ya se habia retirado chorreando y todo, estando presente el presidente de la junta vecinal (quien se abstuvo de participar u opinar)
Se pudo constatar que el aplicador es ... de Larroque..



martes, 18 de septiembre de 2012

Que la verdad no separe lo que Monsanto ha unido


Kirchner, Clarín, De la Sota, Urribarri, Binner, UCR, hermanados en el poroto

De Tirso Fiorotto en Análisis

La confluencia de distintos sectores de la política y la economía del país para sacarle jugo a la soja y a las promesas de gas esquisto se ha convertido en principal política de estado. ¿Cómo logró la multinacional Monsanto pegar con “Intacta rr2 PRO” a Cristina Kirchner, José Manuel de la Sota, el grupo Clarín, el socialista Hermes Binner, los radicales, la Sociedad Rural, los pooles y otros grupos detrás de su modelo? ¿Por qué Monsanto distribuirá la nueva soja transgénica en Entre Ríos antes que en el núcleo de la pampa húmeda? ¿A qué malformaciones nos expone el régimen?

La estadounidense Monsanto pintó agosto de rojo en el almanaque. Todos los años celebrará, en agosto, la habilitación que dio el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a su nueva patente, la semilla Intacta, que le permitirá recaudar por millones entre los argentinos dispuestos a sembrarla hasta en las banquinas.
Ya no hay discusión, casi. Monsanto es legal en su reclamo de royalties (derechos de autor), se adueña de las semillas bajo el amparo del estado, y por si fuera poco, es “el orgullo” de la presidente.
De poco sirvió el grito del embriólogo Andrés Carrasco sobre la contribución del glifosato a crear monstruos desde el embrión, en el seno de las mamás entrerrianas, argentinas, ante el peso del peso sobre peso que ofrece Monsanto.
 “Aquí tengo, y esto la verdad que se los quiero mostrar porque estoy muy orgullosa, el prospecto de Monsanto”, había dicho en junio la presidente Cristina Fernandez en su visita a los Estados Unidos, tras escuchar como música la promesa de inversiones millonarias. Dos meses después aprobó la soja Intacta rr2 Pro bt, con un sistema que obligará a los agricultores a pagar sí o sí la patente a Monsanto cada vez que usen la semilla o cada vez que la vendan. El sueño de la multinacional se cumplía con creces. Monsanto hizo su agosto y para desviarnos del eje la Cancillería salió a cuestionar a Uruguay y a su pastera, y desde Economía le apuntaron a Techint. Fuegos de artificio: la noticia es la transparencia en torno del maridaje del gobierno argentino con la firma supuestamente más odiada, en lo que sería el “cristinismonsanto”.
....
Y festejaron Monsanto, el kirchnerismo y Clarín, al mismo tiempo. “Ganar eficiencia en el uso de los recursos ambientales y sustentabilidad de producción son aspectos muy importantes para el manejo agronómico de los cultivos. Por ello, todas las nuevas tecnologías se encolumnan tras estos objetivos”, se pudo leer en el diario de Buenos Aires.
Hace años que Clarín, La Nación y otros medios y grupos económicos trabajan a favor del modelo sojero Monsanto, lo mismo que el gobierno, pero en el gobierno sostenían en el discurso algo distinto. Ahora, sin dar explicaciones a sus seguidores, Monsanto pasó a ser una perlita del progresismo y la militancia quedó patinando en seco....

Lo cierto es que si a la Argentina se le ha cuestionado una y otra vez la ausencia de políticas de estado, hoy la tiene y se llama Monsanto. Esa palabra actúa a la manera del huevo en la masa porque une ingredientes que aparentan ser inconciliables como las figuras principales del gobierno nacional, el gobierno de Entre Ríos, Clarín, La Nación, Cargill, los pooles, el capital financiero, los gobiernos de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires provincia, Buenos Aires ciudad (todos supuestos adversarios de Cristina Fernández), la Sociedad Rural y algunos partidos llamados “de oposición” como el radicalismo, el Pro y el socialismo, aliados en el régimen de los agronegocios bajo el mega proyecto que desembarcó durante el menemismo y se perfeccionó en la actual gestión. La puntada final fue en este agosto con Intacta, y la Argentina quedó a un paso del partido único sojero de la plutocracia.....


Pequeñas organizaciones sociales en Entre Ríos sostienen, a diferencia de los partidos políticos de mayor alcance electoral, que la vida sustentable y el arraigo en esta provincia tienen como condición sine qua non la expulsión de las multinacionales, por considerarlos factores de distorsión y extractivismo incompatibles con la sociedad.
Empezando, claro, por las que se apropian de las semillas.
Desde esa perspectiva, con reformas paulatinas o abruptas, los entrerrianos pueden imaginar un desenvolvimiento autónomo con sistema propio. Los problemas de Entre Ríos no son comunes a todas las regiones del país, y por eso exigen respuestas particulares.
Desde el mismo instante en que se considere la expulsión de habitantes como una enfermedad social, las respuestas comenzarán  a ser adecuadas a la magnitud del problema. Del diagnóstico dependerán los medicamentos.
Si se llega a la conclusión de que la condena al destierro de miles de entrerrianos es un mal que debe curarse, entonces se establecerá una emergencia en torno de las oportunidades de trabajo para los jóvenes, y principalmente mirando a las grandes masas de jóvenes hacinados en barrios más o menos marginales de Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y otras cincuenta ciudades.
El desarraigo no es un problema del campo, es un problema de las personas, y sus efectos se notan mejor en las grandes urbes, donde se agolpan las víctimas.
Para empezar un plan de acceso a la tierra hay que analizar una serie de factores que deben atenderse al mismo tiempo, porque uno cobra sentido al lado del otro.
Frente a la concentración de la tenencia y el uso de la tierra, frente a la petróleo dependencia y la consolidación del modelo Monsanto-Cargill, los grupos privilegiados del régimen; y frente a la fumigación masiva, la pérdida de biodiversidad y la expulsión masiva de habitantes, existen planes muy distintos de trabajo, arraigo, distribución, capacitación, salud, solidaridad, que ven en los grupos concentrados y sus aliados en los partidos políticos verdaderos enemigos del desarrollo digno.




martes, 28 de agosto de 2012

Los vuelvistas se salen de la fuga occidental y echan raíz


(Texto resumido... para leerlo completo ver http://edimpresa.unoentrerios.com.ar/v2/noticias/?id=71130&impresa=1)
PUBLICADO EN DIARIO UNO, domingo 26 de agosto de 2012.-
Están fuera de competencia y desprecian el “crecimiento” moderno
Los vuelvistas se salen de la fuga occidental y echan raíz
Daniel Tirso Fiorotto 

En un reencuentro con antiguas sabidurías, por actuales inquietudes ambientales y sociales, algunos vecinos advierten los riesgos del sistema y retornan a las fuentes.
Vienen de historias distintas, y confluyen en dos puntos: una aguda crítica al sistema y un regreso a la armonía del hombre en la naturaleza.
Pero se mantienen más o menos dispersos, en soledad o en distintos grupos.
En el fondo, coinciden en que el sistema occidental está pateando los problemas para el futuro y que esa acumulación de tensiones no es halagüeña para la vida en el planeta.
La humanidad, dicen, en vez de encarar los problemas ya inocultables se fuga hacia el mañana, a ver si el tiempo por obra de magia disuelve esos problemas.
Muchos de ellos, en vez de volcarse a instituciones para competir por el poder, se salen de toda competencia porque entienden que eso de competir está en el alma del capitalismo que, precisamente, combaten.
Competir en todos los órdenes en vez de compartir: he ahí uno de los vicios de la modernidad, que los vuelvistas denuncian. Pero veamos otros: gastarse la energía de una, cualquiera sea el costo de extracción; consumir sin límites en los países centrales, tener fe en un crecimiento eterno por más que los datos objetivos demuestren que es una fantasía…

En el centro la tierra
Son los vuelvistas, frutos de la confluencia de antiguos conocimientos de este continente y del resto del mundo, con las muy contemporáneas y crecientes inquietudes por el estado del ambiente y las acechanzas de la tecnología, y por la condición de la humanidad que parece más cerca del abismo cuanto más humanista se llama.
La confianza en el hombre está matando al hombre. Por eso los vuelvistas no comulgan con el antropocentrismo ni con el eurocentrismo, y menos con la apoteosis (tan propia de occidente) de los títulos de propiedad y las patentes, pero su enorme y crucial enfrentamiento con el sistema no ha logrado unirlos. Es decir: se saben ante una acelerada destrucción, con multinacionales patentando y gobiernos convalidando, pero la dimensión del problema no avienta los personalismos, las disputas que parecen menores, la desconfianza.
Ocurre en distintos ámbitos, y se trasluce entre ecologistas, porque algunos observan que el sistema, el capital financiero, el poder económico y bélico mundial, el imperialismo en suma, se camufla y roba discursos para enderezar a sus fines las reflexiones y las luchas.
Uno de los temas centrales del vuelvismo es la tenencia y el uso de la tierra.
Hay un reverdecimiento de la necesidad de reforma agraria, pero no ya como en las décadas anteriores que involucraba una distribución lisa y llana, o una propiedad colectiva, sino con el aditamento, que pasa a ser esencial, de que la tierra no es del hombre sino el hombre de la tierra. Y con una expresión bastante nueva pero perfectamente ensamblada con la cosmovisión de los pueblos antiguos de este continente: la economía sustentable.
Los enemigos: el capital financiero, las multinacionales, la industria sucia, el baño con sustancias químicas para los agronegocios; la fractura hidráulica, la megaminería, la petróleo-dependencia, las centrales atómicas, los represamientos, la propaganda consumista, el hipermercadismo, las megaobras, la industria bélica...
Los vuelvistas saben que el actual sistema necesita esas cosas para subsistir, pero a la vez entienden que en este sistema se navega como en el Titanic…
Entonces, muchos sin saberse ni decirse vuelvistas han vuelto la mirada a la vida austera, y a las enseñanzas de la naturaleza, y del hombre que supo ensamblar en el entorno. Y conscientes de que esos enemigos enunciados pueden ser causas pero también emergentes.
En tanto se sostenga el sistema actual, demandará metales en forma voluminosa, petróleo, gas a cualquier costo, hidroelectricidad, agua y agua, y una maquinaria infernal para el extractivismo en el subsuelo y en el suelo, lo que diríamos: plan sojero con tecnología Monsanto.
La cosa se parece, entonces, a las luchas contra el narcotráfico: ¿le hacemos la guerra a los que cultivan y trafican, o miramos para el lado de los que promueven a tracción ese negocio, porque consumen?

El que siempre vuelve
Desde agrupaciones entrerrianas y orientales se promovió, desde hace un lustro, la consigna “Artigas vuelve”. Y el vuelvismo echa raíz allí también.
Sabemos que el aprecio por el artiguismo se origina en la mirada integral que heredamos de la revolución federal, una visión que reunía a los pueblos, las historias, los valores trascendentes, y respetaba los modos de cada cultura.
Al decir “Artigas vuelve”, estamos volviendo nosotros a bañarnos en ese universo indio, africano, gaucho, criollo, intransigente con el colonialismo. A empaparnos de arriba abajo en la austeridad, en la valentía de las determinaciones, y en la necesaria correspondencia unívoca entre el discurso y los hechos, como es ley en una rueda de mate.
Volver a Artigas (y nos referimos a la expresión sincera), es volver al espacio cercano más transparente de la revolución libertaria en nuestra región, asociado en su espíritu a otras revoluciones como las de Túpac Amaru y de Haití.
Volver al tejido de fibras de Abya Yala (América), devolver a la mujer y al hombre las expectativas por una vida tan amable como esforzada, con lugar para el aire puro y el silencio (donde las cosas se acomodan solas), porque la trama misma es armoniosa: eso es el vuelvismo, ahí abrevan los vuelvistas.
Volver no es repetir, no es reinstalar el pasado: volver es quitarse los ropajes, los ruidos, los engaños en que hicimos hábito por el apuro, el facilismo y los afanes  de apariencia y consumo y competencia que nos colgaron.
Volver es no correr esa carrera. Volver es no consumir esa estupidez, es mirarnos desnudos y en soledad en medio de la cárcel de asfalto y cemento que naturalizamos, y en donde sólo podemos andar a los empujones, los que podemos andar; mientras miles se pasean por el frío en el invierno, el calor insoportable en el verano, y por los tachos de la basura cada noche….
Vale subrayarlo: no se trata de volver al pasado o volver al futuro. Esa línea nos confunde. Por ejemplo, si la revolución artiguista es el “pasado”, ¿cómo llamar al tiempo de la mujer y el hombre en la edad de piedra?
Si tomamos sólo los 20 mil últimos años del hombre en Abya Yala como “pasado”, veremos que José Gabriel Condorcanqui y Micaela Bastidas fueron ejecutados bajo tortura hace cinco minutos.
Entonces el verbo volver se entenderá mejor para el vuelvismo en la acepción de volver la mirada, tomar asiento y aliento, salir del encierro y el apuro, quitarnos las anteojeras, mirarnos adentro, bajar el copete, analizar la diversidad de universos posibles, y ser conscientes de que el sistema único no es más que una creencia y que hay quienes pagan bien para que esta creencia se haga carne.

Rotular al Flaco
Nuestros vecinos, primos, hermanos, parientes, compañeros, no se fueron por voluntad propia sino empujados. ¿Quién asume el deber de resistir, esclarecer y revertir el proceso?
El destierro es un crimen, peor aún si va acompañado por el desmonte, y eso ha ocurrido aquí. ¿Cómo explicar esta paradoja? ¿Menos biodiversidad, para menos seres humanos?
Una palabra lo resume: saqueo. Y es que unos poquitos capturan el territorio y lo usan no de hogar sino de cancha para sus negocios millonarios.
Otra palabra sintetiza las razones de la continuidad del sistema: indolencia. Y allí están los vuelvistas, tratando de superar la desidia para hacer frente al saqueo, pero lo que quieren de entrada es trabajo, trabajo decente, para una vida sana y austera.
Así es que los vuelvistas deciden volver a la tierra con todo lo que eso significa, y lo hacen con felicidad y firmeza a la vez.
Producción orgánica y en cercanía, permacultura, soberanía alimentaria, sumak kawsay (vivir bien), ayllu, decrecimiento, pensamiento de-colonial, hendijas, rueda de mate, son conceptos vivos que los vuelvistas conocen y realimentan a diario porque en esa conciencia y en esas prácticas está el otro universo.
Del mismo modo, conocer el encadenamiento de sabidurías milenarias y luchas independentistas, obreras y ambientales, es un sostén para no quedar a merced del primer viento o la primera reacción.
Pero lo explica mejor el pensador Flaco Claret, que llama a buscar no adelante sino al costado. Ahí está, lo que decimos, un vuelvista.
“y, aunque va contra el sentido común, en este retorno a la semilla, voy pudiendo. sin poder”.
Así, sin mayúsculas, ¡qué Flaco, ese Claret, y cómo se burlará del rótulo!

¿Vos de qué lado estás?
Pongamos nombres de vecinos a los vuelvistas. María dice, por ejemplo, que hay que volver a la complejidad y al sabroso universo de las escuelas granja y marchar a las huertas cercanas y a las cooperativas. Juan suscribe eso de las quintas de proximidad, y habla de volver a los frutales y a la producción orgánica con semillas sin modificación genética y sin más fumigaciones de sustancias químicas.
Antonia señala antiguas tradiciones milenarias, sabidurías que el modernismo esconde con sus cáscaras. Para Nahuel hay que volver a los modos de Abya Yala, a los 40.000 años de historia acá, a los ayllus, curados del vicio del europeísmo.
Lautaro nos anima a revisar las revoluciones de Túpac Amaru y José Artigas, y a quitarnos de encima el lastre del centralismo metropolitano y la sumisión.
Reneé nos invita a volver la mirada a los africanos y afroamericanos en la región, a los guaraníes, charrúas, chanás, qom, wichís, mocovíes.
Chelo vuelve con los ritmos, las melodías, las poesías de la región, al rescate de leyendas, modos, costumbres, expresiones, historias lugareñas milenarias como el mate, identidades en fin. Ernestina nos muestra los resultados del neoliberalismo, los extractivistas al acecho; nos pasea por taylorismos, fordismos, toyotismos, y nos llama a volver la mirada a la vida de alpargata y gallinero, sin más derroches de energías, sin poner en riesgo a la vida en el planeta.
Facundo vuelve a Peyret, a Jauretche, a Mariátegui, a Kusch, a Ugarte, a Milcíades Peña. Adriana, después de sus clases, ha encontrado su modo de volver a la tierra a través de las danzas nuestras.
Beatriz nos invita a degustar los platos propios, la comida con alma, y recibe de nuestros abuelos y difunde las recetas de ayer y de siempre.
Pablo lucha contra la apropiación de espacios comunes; estudia, escucha, y cuando puede da clases en la costa sobre alfarería. Su amigo dice curupisiar, como decía el Zurdo, volver a la isla, al agua, volver a los maestros que le dan al pueblo “lo que el pueblo merece, o sea, lo mejor”.
Carlos ofrece una casa vieja para las obras artísticas y en cada reunión pierde en plata lo que gana en dignidad. Hugo se jubiló y está volviendo a la tierra sana. Ernesto practica la permacultura y lee a Boff y algo puede decir de la Gaia. María José planta semillas, Analía habla de volver los ojos al barrio y sus claroscuros.
Así podríamos seguir con nombres, inquietudes, valores que se cruzan y nos cruzan.
Son ejemplos, y bastan. No hay fundamentos para hablar del crecimiento sin límites, para menospreciar las raíces.
En la región que expulsa a sus hijos, la misma que los pueblos originarios defendieron con su sangre durante siglos; en este territorio que aún luce la banda roja charrúa y el sol inca, nos inclinamos ante la madre tierra lavados de soberbia. Eso es vuelvismo.

viernes, 24 de agosto de 2012

VISITA DE JORGE RULLI AL MINGACHÉ



En visita previa al Encuentro Regional del GRR en Villa Paranacito, Jorge Rulli pasó por Larroque.  Estuvo en FM Latidos y se reunió con el Grupo Mingaché y algunos amigos del pensamiento ecológico.
Como en anteriores oportunidades, su pensamiento profundo, iluminado, integrador, nos llevó por los temas neurálgicos de la realidad actual y nos permitió un debate amplio, por momentos preocupante, pero siempre en busca de alternativas al sistema, de salidas posibles, de formas válidas de enfrentar la crisis.
Desengañado de la dirigencia política, tanto oficialista como opositora, nos invita a participar en política, a rescatar lo sagrado de la política. “Cuando la política pierde lo sagrado se vuelve puro utilitarismo” nos dijo. Sin embargo en muchas partes hay gente reuniéndose, estudiando, buscando otras formas de enfrentar la vida.
Por eso estos grupos, como el de Uds. son valiosos, deberían estar en cada pueblo, en cada barrio, gente pensando en comunidad para la comunidad. Porque es evidente que los intereses económicos, el afán de consumismo, el progresismo sin límites, se nos ha ganado tan profundamente en nuestras estructuras mentales que los dirigentes no son capaces de tener un pensamiento ecológico transformador. Por eso no se entiende lo que nos pasa en casi todos los ámbitos: el transporte, la obra pública, el déficit energético, los alimentos, los agronegocios, el monocultivo, la inundación de agrotóxicos, la salud, la violencia, la inseguridad, el urbanismo, las ciudades dependientes y tantos otros atentados ambientales.
Debemos entender la trama de relaciones que existen entre todos estos temas, producto de una mentalidad mercantilista, donde todo es una ofrenda al dios dinero, debemos desarrollar pensamientos complejos que nos permitan entender la realidad que es compleja y así poder actuar para transformarla, empezando por lo nuestro, por lo pequeño pero juntándonos para que muchos conozcan y puedan optar por otras maneras de vivir más sustentables, produciendo su propio alimento, usando menos combustibles, integrándose comunitariamente.
Gracias Jorge por su visita, siempre bienvenida y su aporte valioso para la reflexión, que nos anima a seguir en este camino de búsqueda constante. Y gracias también a los amigos que nos acompañaron para ser más interesante, abierto y plural el debate.

lunes, 20 de agosto de 2012