lunes, 3 de junio de 2013

Algo de Leonardo Boff


“Sabemos que la realidad es dialéctica. Es decir, es contradictoria, porque los opuestos no se anulan sino que se tensionan y conviven permanentemente, generando dinamismo en la historia. Esto no es un defecto de fabricación, sino la marca registrada de lo real. Nadie lo ha expresado mejor que el pobrecito de Asís al rezar: “donde haya odio que yo lleve amor, donde haya tinieblas que lleve la luz, donde haya error que lleve la verdad…”. No se trata de negar o de anular uno de los polos, sino de optar por uno, el luminoso, y reforzarlo hasta el punto de impedir que el otro, negativo, sea tan destructivo.
… el mal nunca es tan malo que impida la presencia del bien; y (que) el bien nunca es tan bueno que suprima la fuerza del mal. Debemos aprender a negociar con estas contradicciones. “
Leonardo Boff

Estulticia


En vísperas del Día Mundial del Ambiente que se celebrará el 5 de junio, el municipio de Larroque comenzó a preparar las celebraciones.
Si uno recorre las calles aledañas a la Pauletti, puede observar como los muchachos de la cuadrilla de poda y tala, bajo órdenes directas del intendente y con el estilo que lo caracteriza, se esmeran en dejar todo prolijito.
Es de destacar que no dejan residuos y se llevan la leña perfectamente trozada.


lunes, 13 de mayo de 2013

Ciclo de encuentros con nuestra gente



Compartimos días atrás, una reunión ampliada de Mingaché con un grupo de amigos, simpatizantes, interesados en entender la complejidad, la ecología, la política y la compleja ecología política. Contamos con la muy apreciada intervención del ingeniero Sergio De Luca, quien aceptó amablemente nuestra invitación y nos fue narrando algunas cuestiones sobre su actividad y su visión de la actualidad local y nacional.
Con mucha claridad y apreciable sinceridad nos contó por ejemplo sobre su decisión de instalarse en Larroque con su empresa y familia, su apuesta humana y económica, su ilusión de estar en el pueblo que lo vio crecer, dejando de lado otras oportunidades profesionales muy importantes y en contrapartida, el sinnúmero de obstáculos que se le presentaron en el camino.
Ve que Larroque presenta algunas características interesantes de pueblo chico, en el que nos conocemos, nos cuidamos, se puede vivir con tranquilidad, no se fomentan las diferenciaciones sociales, se puede confiar en el otro. Pero por otro lado es escasa la participación en las organizaciones intermedias, no existen instancias de debate que permitan un crecimiento, una búsqueda de soluciones o alternativas a la crisis que no es sólo económica, sino que se extiende a todos los ámbitos, cultural, social, ético, educativo. Piensa que los encargados de hacer que las cosas funcionen no tienen interés verdadero, genuino en hacerlo y se manejan más por cuestiones partidarias o ideológicas o simplemente mercantilistas y demagógicas. No consultan a quienes puedan pensar diferente, se rodean de adeptos que acatan órdenes.
Entiende que existe una especie de individualismo ideológico donde cada uno se cree dueño de la verdad y no está dispuesto a debatir sus puntos de vista sin confrontar o atacar al otro.
Muchos pensadores, generadores de ideas, están adormecidos, se apartan o son apartados de la actividad pública. En muchos casos parece que un sueldito o algún puesto en un órgano gubernamental, anula su capacidad de pensar.
Con cierto énfasis y alguna muestra de decepción nos plantea que en general la ciudad no tiene objetivos comunitarios, no se plantean fines a largo plazo, cada nueva administración planea sólo sus cuatro años aún en el caso actual en que hubo continuidad no sólo de partido sino de persona. Cuesta mucho entonces apostar a futuro cuando se cambian permanentemente los planes, no sabemos a donde vamos y esto no es sólo en el nivel local por supuesto.
Tenemos un buen lugar para vivir, una situación geográfica estratégica pero parece que no quisiéramos cuidarlo, que estuviéramos muy quedados; no se valora a quienes trabajan por el pueblo, por sus instituciones. No sabemos qué hacen nuestros jóvenes cuando terminan el colegio secundario.
Debemos generar más instancias de debate, hacernos escuchar, despertar a los pensadores, pasar de las ideas a la acción, participar socialmente sin ataduras con el poder de turno, con una independencia económica que nos permita ser independientes en las ideas, pensar en nuestros jóvenes, qué sociedad les estamos dejando, planificar a largo plazo, interesarnos más por nuestra gente, por los desarrollos locales, por los emprendedores. Buscar alternativas para salir de la crisis.
Se produce entonces un interesante intercambio de ideas que prolongó la reunión por casi tres horas y quedamos todos en volver a encontrarnos a principios de junio para otro encuentro de estas características.

domingo, 5 de mayo de 2013

sábado, 4 de mayo de 2013

interesantes videos para ver

¿Por qué decimos NO al fracking?
http://youtu.be/i9MOISFiAP4

Un maravilloso cuento animado
http://youtu.be/QRAsQuCiWeM

miércoles, 20 de marzo de 2013

Señor, soy un labrador

El siguiente texto es un fragmento del libro titulado “Volver a la Tierra” editado por la revista Integral hace más de 20 años pero totalmente coherente con la actualidad.
Agradecemos a José Luis Siviero su envío
Ver original en http://www.volveralatierra.com.ar/vision/senor-soy-un-labrador/
Lo reproducimos en consonancia con el nuevo Papa Argentino, quien dedicó un buen espacio de la homilía de su misa de asunción a instarnos al cuidado del ambiente.

"Señor, soy un labrador
Mi piel tiene el sabor y el color de la tierra.
He visto durante más de sesenta años nacer el sol.
La tierra ha bebido miles de veces el sudor de mi frente y de mis brazos.
Pero he sentido también el gozo de saborear las cosas genuinas.
Y en ellas me ha parecido encontrar todavía el frescor de la creación.
¿Me equivocaré Señor, cuando te siento presente en todo lo que me regala mi tierra no contaminada por la vil explotación del consumo?
Yo me he sentido vivo en el agua limpia de mis fuentes y de mis arroyos.
En el pan amasado por mi mujer, cocido en el horno de mi pueblo: un pan sólo pan: en el vino hecho con las uvas de mi viña madura y fecunda como un poema bíblico.
Te he sentido al saborear el fruto de mis cerezos y de mis manzanos,
de mis perales y de mi huerta.
Son frutos que no han perdido el sabor del sol ni de la lluvia.
A los sesenta años de comunión con todo lo que me regala la creación, 
hoy me encuentro en la ciudad, donde nadie se acuerda de nuestras tierras,
donde a nadie le interesa ya nuestro pan-pan y nuestro vino-vino.
Mis hijos pensaban que todo aquí sería mejor, más grande, más divertido, más fácil…
Sí, hay más hierro, más cemento, más gente, más coches, más cines,
más ruido y más dinero: más iglesias también. Pero yo no puedo rezar.
Siento la rebelión de mi sangre.
No logro dormir porque oigo el lamento angustioso de mi tierra que protesta y llora 
y se arrastra por las calles y mercados, humillada, escondiendo su vergüenza.
Si, porque la sociedad, por amor al dinero, ha deshonrado lo mejor de tu creación.
El hombre, que debería seguir la obra que Tú comenzaste,
para hacerla cada día más auténtica y más rica,
se ha apoderado de ella para mecanizarla, adulterarla y sofisticarla.
 Aquí el agua no es el agua que cantó Francisco de Asís:
está sucia y contaminada.
Aquí el pan no es el pan: es un producto químico.
Aquí el vino no se hace con las uvas de nuestras viñas: es agua teñida.
Aquí la fruta no tiene sabor a sol: es de plástico.
Aquí todo tiene sabor a laboratorio, a medicina: ha perdido el gusto de la tierra.
Todo sabe a lucro, a especulación, a explotación.
Déjame, Señor, que grite mi dolor. Préstame por un momento la rabia de tus profetas,
porque tengo ganas de maldecir.
No maldeciría la técnica ni la ciencia, 
si fueran capaces de servir a la naturaleza para perfeccionarla,
de multiplicar el pan sin que deje de ser pan, como lo multiplicaron tus manos,
de hacer el milagro de que los frutos de la tierra pudieran llegar a todas las mesas,
pero sin que la manzana dejase de ser manzana
y sin que la lechuga perdiese su sabor a tierra y la leche su sabor a hierro.
Yo maldigo proféticamente la tierra puesta al servicio del lucro y no de la vida.
Ya que nadie me escucha, ya que todos me miran como a un loco,
deja que pueda gritar al menos a Ti mi indignación y mi angustia: 
¡Nos están envenenando!
Tengo miedo de que los hombres acaben comiendo cemento o billétes de banco.
Señor, coge de nuevo tu látigo y recorre el gran templo de la sociedad
y golpea a los nuevos mercaderes:
échales fuera, porque están convirtiendo la casa de tu Padre, tu creación,
en una cueva de ladrones,
donde ya no es posible rezar a quien nos regala el pan de cada día.
Perdóname, Señor, pero hoy me marcho: dejo la ciudad, dejo el progreso:
sacudo el polvo de mis sandalias y me vuelvo pobre a mi tierra.
No es cobardía, ni evasión, ni nostalgia estúpida.
no es condena al verdadero progreso.
Es miedo a perder mi dimensión profunda de hombre.
Miedo a oler demasiado a cemento y a hipocresía.
Miedo a no poder seguir rezando con el lenguaje puro de la tierra,
del sol, del viento y de la lluvia.
Miedo a olvidarme de que el hombre vale más que lo que construye.
Y ¿cómo podríamos seguir siendo hombres si prostituimos cada día,
sutil pero diabólicamente, la tierra que nos da el ser y el gusto de la encarnación?
Desde mi tierra, pobre y solo, no me olvidaré de mi prójimo.
Por él te haré cada mañana, al nacer el día, esta única oración:
Que los hombres sean capaces de descubrir todavía el sabor a pan."