sábado, 9 de octubre de 2010

Tríptico de Ecología Política y Problemática Regional. Módulo 2. DR. DANIEL VERZEÑASSI

El jueves 7, se desarrolló en el colegio Virué el segundo módulo del Tríptico de Ecología Política y Problemática Regional, organizado por Mingaché,  en esta oportunidad a cargo del Dr. Daniel Verzeñassi, Bioquímico de la ciudad de Paraná, miembro del Foro Ecologista, militante estudioso y experimentado en las luchas ecológicas desde hace ya mucho tiempo, integra también la Junta Americana por los Pueblos Libres. Un hombre preocupado por los problemas que nos afectan a los entrerrianos, a los argentinos y a nuestra América del Sur.
El tema propuesto fue “Sudamérica y las urgencias productivas-ambientales del Norte” y la verdad que su exposición nos llevó por un camino de hechos, conceptos, personas,  ideas, acciones, que explican una trama de relaciones inimaginables.
Con el sólo recurso de unas imágenes, algunas de ellas muy explícitas, nos tuvo más de dos horas y media pendientes de los que nos fue contando.
Fiel a su profesión comenzó hablándonos de la salud, para girar rápidamente hacia la crisis que afecta a los países del norte, la falta de petróleo y de agua, la contaminación del aire los ríos, los mares, la tierra, las ciudades insustentables, la biodiversidad amenazada, la integridad genética comprometida, las industrias tecnológicas impulsadas por las guerras y necesitadas de demandas artificiales de los productos que fabrican, etc. Nos mostró en frases de los propios interesados, como analizan, deciden y se organizan para trasladar esos problemas al sur; cómo penetran las culturas y generan las necesidades locales para que recibamos con los brazos abiertos sus propuestas de muerte, para que produzcamos lo que ellos ya no quieren producir porque los contamina, para que compremos lo que ellos mismos prohíben en su tierra.
Habló de la complejidad y la gravedad de la crisis, y de sus evidencias: el calentamiento global, tanto tiempo negado por el sistema; los organoclorados y todo tipo de químicos producidos en cantidad y comercializados como inofensivos durante muchos años por empresas sin control hasta que la presión de las pruebas los hace insostenibles y entonces los cambian por otros nuevos igualmente malos pero sin pruebas en su contra para repetir el ciclo; las áreas de sacrificio; el agotamiento de los acuíferos por sobreexplotación; los cambios hormonales en la población por acción de los disrruptores endócrinos; el aumento alarmante de personas afectadas por enfermedades claramente relacionadas con la contaminación química: leucemia, linfomas, sarcomas, malformaciones congénitas de diversos tipos, hipersensibilidad a los agentes externos, depresión del sistema inmunológico, etc.
Nos contó de los dineros que invierten las multinacionales en connivencia con los gobiernos autodenominados centrales en propaganda ideológica, en compra de conciencias en las universidades y en los centros de poder políticos, en mecanismos de control de la comercialización de alimentos; de los grupos y asociaciones creados especialmente para controlar las economías menos desarrolladas, del grupo Bilderberg, de Avina, de Monsanto, de Walmart, de la Barrick Gold, de la British Petróleum; de los megaproyectos para abastecer mercados: la Hidrovía Paraná-Paraguay, el corredor bioceánico, el proyecto IIRSA.
Pero en medio de este análisis  que por su claridad y contundencia pudo hacernos sentir por momentos como meros engranajes de un mecanismo imposible de modificar, nos contó también de la gente que trabaja, que investiga seriamente, que denuncia, que construye, que intenta vivir de otra manera. Nos contó de las luchas de Rachel Carson y de su maravilloso libro “Primavera Silenciosa”, de Teresa Forcades y sus denuncias sobre los laboratorios farmacéuticos, de Héctor Dalmau y su “Crónica del Pais de los Ríos Muertos”, del Dr. Hugo Gomez Demaio y sus estudios y luchas en Misiones, de Marie-Monique Robin y su libro “El Mundo Según Monsanto”, del Dr. Gilles Eric Seralini y sus trabajos en Biología Molecular acerca de los transgénicos y sus coincidencias con el Dr. Andrés Carrasco, silenciado por los medios oficiales y de las corporaciones.
Por humildad no nos contó de su estilo de vida coherente con su pensamiento, que en el fondo de su casa, su esposa Viviana lleva adelante una huerta, que en su quinta, los vegetales crecen naturalmente y dan fruto de forma indiscriminada, que su hija, arquitecta, diseña casas de barro ecológicas, fomenta la construcción propia y da lucha para que los reglamentos municipales  las acepten.
Sí nos dijo, a modo de amorosa caricia para el alma, de su firme convicción de que la mayor resistencia a este modo de vida que nos quieren imponer, está en las pequeñas poblaciones, como Larroque, en las que la relaciones de vecindad, de amor y confianza y de cuidado mutuo no pueden ser controladas por las multinacionales; nos alentó a informarnos, a discutir el modelo, a pensar distinto, a establecer redes de comunicación, lazos de afectos entre quienes quieren vivir de un modo diferente al que nos propone el modelo imperante, y nos recomendó como una acción encomiable para el bien y la salud de todos, la producción local de alimentos de forma natural orgánica.
Al final nos dijo con Marcel Proust “La travesía real del descubrimiento no consiste en descubrir paisajes nuevos, sino en poseer nuevos ojos”
 Una exposición amena, desafiante, que nos deja mucho material para la reflexión y que hubiéramos deseado compartir con un mayor número de participantes que por diversas razones no pudieron asistir.
Los esperamos en el Tercer Módulo con Carlos Galano el 2 de noviembre a las 19:00 hs.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sólo los pobres tienen cosas

A modo de ayuda para pensar el decrecimiento proponemos este texto de 
Santiago Alba Rico

En nuestra vieja casa de piedra, en un pueblecito cerca de Madrid, teníamos una parra que había trepado durante décadas, agarrada al muro, para desplegar sobre el balcón su sombra dulce de hojas y de uvas. Un día, no la encontramos; al pie de la pared dolorosamente desnuda se alzaba un muñón diminuto serrado con violencia, tristísimo cimiento vegetal de la catedral derribada. Al vernos, uno de los vecinos se nos acercó para explicarnos con naturalidad, y casi con reproche:
- Era un engorro. Me he comprado un coche nuevo más grande y tenía que maniobrar mucho para entrar en vuestra calle, exponiéndome además a que la parra me rayara la carrocería. Así que la he talado. Era dura la condenada; he tenido que sudar para cortarla.
Pedía casi que le agradeciéramos el esfuerzo. Tan improcedente le parecía que un árbol obstaculizase el camino de un coche, y tan natural esa jerarquía, que no podía imaginar nuestra contrariedad ni nuestra cólera. Entre coches, la lucha habría estado quizás igualada; pero entre un coche nuevo y una excrecencia natural que nadie había comprado, y que salía de debajo de la tierra, el coche nuevo debía hacer valer rutinariamente todos sus derechos.
Las catedrales a veces crecen solas: se llaman parras o almácigos o colinas o glaciares. Se toman su tiempo en formarse -décadas, siglos o milenios- y desaparecen luego en un minuto porque obstaculizan la multiplicación y disfrute de la verdadera riqueza, fabricada por la Ford o por la Sony y vendida por Wall-Mart o El Corte Inglés.
El modelo mental de nuestro vecino aldeano es el de un mundo, el capitalista, en el que son los coches -las mercancías en general- y no los árboles los que tienen valor. Pero tampoco puede decirse, la verdad, que tengan mucho valor. Que prefiramos los coches y los televisores a las parras y las colinas no quiere decir que coches y televisores revistan a nuestros ojos el valor sagrado que para nuestros antepasados tenían ciertos árboles o ciertas montañas. En este mundo están, por así decirlo, las criaturas que no tienen ningún valor -como los rosales, los ríos y los iraquíes- y las que tienen muy poco valor, como lo son todas las que podemos comprar en el mercado. Lo hemos escrito otras veces: los españoles tiran a la basura sus teléfonos celulares cada tres meses, sus ordenadores cada año y medio, sus carros cada dos años. Tiran ininterrumpidamente los pañuelos, los papeles, las botellas, los encendedores, las cuchillas de afeitar, los bolígrafos, los Cds. Valoran más, claro, un trozo de plástico que un castaño milenario, pero el trozo de plástico lo tratan sin ningún respeto y enseguida lo olvidan, lo arrinconan o lo cambian por otro semejante.
El misterio metafísico del capitalismo se resume en esta pregunta: una mercancía ¿es realmente una cosa? Pero antes que nada: ¿qué es una cosa? Digamos que cosa es todo aquello que se rompe y que tarde o temprano no se puede ya recomponer; todo lo que está desprotegido, todo lo que requiere cuidados, todo lo que se vuelve irreemplazable con el paso del tiempo y cuya ausencia, por eso mismo, deja también una especie de cosa intangible y triste en su lugar. La silla que me ha soportado tantos años, el libro, el jarrón, el mar, el mundo mismo son cosas. Un niño y un amado son cosas. Nos guste o no, en la medida en que somos cuerpos y estamos a merced de todos los demás, los seres humanos somos también cosas . No nos importaría ser tratados como cosas valiosas -o al menos como animales de compañía. Pero el problema es que, bajo el capitalismo, somos tratados como mercancías.
Antes la burguesía acumulaba muchas cosas; ahora sólo los pobres conservan algunas pocas con vergüenza y aspiran precisamente a liberarse de ellas. Las cosas han desaparecido. Cuando algo está a punto de convertirse en una cosa, se corre al mercado a cambiarla por otra. Nada se rompe porque todo lo tiramos mientras aún sirve o funciona; nada llega a estar ausente porque no le damos tiempo para estar presente. El mercado capitalista constituye un “hombre nuevo” porque establece un lugar antropológico sin precedentes en el que todo lo existente -todas las criaturas, naturales y artefactas- se pueden reemplazar. De los costes ecológicos de esta ilusión de intercambiabilidad y reemplazabilidad (que se alimenta de recursos finitos y de un planeta diminuto e insustituible) se habla a menudo; lo que no se dice con tanta frecuencia es que, en un mundo sin cosas, en un mundo en el que los humanos no alcanzamos ni siquiera el rango de cosas, en el que nada nunca llega a romperse, todo se puede tratar por igual sin ningún cuidado. ¿Las parras, los ríos, los iraquíes? Son obstáculos para el mercado. ¿Los coches, los televisores, los trabajadores? Vamos, hermano, a comprar uno nuevo.
Todo nuestro universo mental y cultural está ya configurado por esta falta radical de cuidado que acompaña a la ilusión fundamental del mercado: la de que todo tiene solución. La publicidad no anuncia productos concretos sino el evangelio -la buena nueva- de esta curación universal: todo tiene arreglo y si usted tiene arrugas, estreñimiento, la piel seca, poco pelo, nadie le quiere, no le dan trabajo, es sólo culpa suya. Es duro ser pobre cuando uno sabe que con un poco de dinero podría dejar de serlo; es duro ser pobre cuando sabemos que podríamos ser incluso inmortales -y con nosotros toda la familia, que tampoco nos lo perdona- si hubiéramos hecho bien la compra.
Pero esta desaparición de las cosas no rige sólo el universo publicitario; también el cinematográfico. Lo que hay que reprochar al esquema de Hollywood no es que oponga de un modo excesivamente sumario el Bien al Mal. Yo también lo hago: para mí René, Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón son los “buenos” y -por ejemplo- Kissinger, Bush y Cheney son los “malos”. Lo que tiene de engañoso, enfermizo y corruptor el esquema de Hollywood es su pretensión -puro reflejo del mercado- de que todos los conflictos tienen solución y todas las pugnas conciliación.
No es así: nos rompemos, nos morimos.
No es así: hay luchas en las que sólo puede haber un vencedor.
Porque nos morimos tenemos que cuidarnos los unos a los otros.
Porque el capitalismo nos trata sin cuidado, es necesaria la revolución.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Rulli en Larroque

Jorge Ruli estuvo en Larroque, ese hecho es por sí sólo una noticia importante, pero además, vino en respuesta a una solicitud nuestra, y estuvo con nosotros, lo cual nos llena de orgullo. Y como si esto fuera poco desarrolló el primero de los encuentros del Tríptico de Ecología Política y Problemática Ambiental de una manera admirable.
Nos llevó de la mano por los senderos complejos de la Historia, la Política, la Economía, la Geografía regional y universal, la Ecología y el pensamiento crítico.
Habló del Progresismo modernizante, de su visión de un país como una “sumatoria de minorías” sin identidad nacional y nos dio a entender sin ambigüedades que el “progresismo no es feliz”, que este afán productivista, extractivista, está llevando a los pueblos a una crisis sin precedentes en la historia. Expuso su visión crítica sobre las ideas y prácticas del capitalismo pero sobre todo sobre las acciones del “marxismo europeizante en América” que no logra encontrar su propio camino y comete “la idiotez de repetir a Europa”.
Habló de las ciudades y su manera de “vivir como colonizados”, de su relación de antinomia con el campo. De la necesidad de que sus autoridades se hagan cargo de la situación y procuren salidas alternativas. De la producción local, los mercados de cercanía, de la protección a los pequeños productores, de huertas al alcance de la mano de todos. Nos contó sobre las “Ciudades en Transición”, este movimiento que cada vez gana más espacio en algunos países, con poblaciones organizándose ahora para prevenir lo que harán cuando llegue la crisis del petróleo. Y por supuesto nos habló de las multinacionales, de su afán de lucro, de los grandes capitales al servicio de las mismas, de la agricultura industrial que no respeta la Tierra y las personas, de Monsanto, Cargill y Grobopatel, de la soja y los agrotóxicos.
Habló de Franz Fannon y sus luchas por la descolonización en África, de Rodolfo Kusch y de Scalabrini Ortiz y su pensamiento nacional
Realmente una exposición clara, contundente, hecha desde el conocimiento y la experiencia, pero también desde una persona que sufre la realidad nacional como pueden sufrirla aquellos que tienen una visión tan clara de la misma. Nos abre un panorama de análisis fundamental para comprender y comprendernos y nos deja toda una línea de debate para seguir buscando nuevas formas de vida más acorde con la naturaleza.
Se realizó luego la parte de trabajo de los participantes que debatieron su visión de una sociedad post petróleo, con una interesante puesta en común que Rulli armonizó en sus conclusiones finales.
Quedó como trabajo para el próximo módulo, la confección por parte de los participantes de un “Decálogo del Decrecimiento”.
Con una importante concurrencia de participantes, tuvimos una jornada que nos llena de satisfacción y nos deja muy buenas expectativas para el resto del Tríptico.

viernes, 27 de agosto de 2010

TRÍPTICO DE ECOLOGÍA POLÍTICA Y PROBLEMÁTICA REGIONAL

3 MÓDULOS - 3 JUEVES - 3 HORAS C/U:
DE 18:00 A 21:00 HS.- MODALIDAD TALLER

CON MATERIAL BIBLIOGRÁFICO Y AUDIOVISUAL

 MÓDULO 1: JUEVES 9/9/2010
aJORGE RULLIb
aWANDA GALEOTTIb
“Una mirada diferente sobre los conflictos y los procesos progresistas en Argentina y América Latina”

 MÓDULO 2: JUEVES 7/10/2010
a DANIEL VERZEÑASSI b
“Sudamérica y las urgencias productivas-ambientales del Norte”

 MÓDULO 3: JUEVES 28/10/2010
a CARLOS GALANO b
“El Pensamiento Ambiental y la modernidad insustentable”

COLEGIO VIRUÉ – LARROQUE – E. RÍOS

$20 CADA MÓDULO - CUPOS LIMITADOS.

INSCRIPCIONES: mingache_larroque@yahoo.com.ar
                   T.E. 03446 460394 -ó- 15638175
      

martes, 17 de agosto de 2010

Diputados de Chaco repudiaron las agresiones de una dirigente entrerriana contra dos investigadores

La Cámara de Diputados de la provincia de Chaco aprobó un proyecto de resolución en el que repudia “los injustificables, incomprensibles, inaceptables y vergonzantes hechos de irracional violencia sufridos por dos prestigiosos investigadores: los doctores Andrés Carrasco y Horacio Lucero en la localidad chaqueña de La Leonesa”,
Una de las principales responsables de tal ataque fue la dirigente de la Cámara de Aeroaplicadores de Entre Ríos, María Elena Spiazzi de Molina, representante de la firma Molina y Cía. SRL que se dedica a la fumigación de campos, quien participó de la disertación de los científicos. En el texto legislativo aprobado, se la acusó de actuar “con violencia irracional e intolerancia, métodos que usan déspotas y corruptos para silenciar la verdad o purgar sus conciencias”.
María Elena Spiazzi de Molina ¿Es LA PRESIDENTA DE ALCEC DE URDINARRAIN?

Leer informe completo en http://www.analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&sec=1&no=130976

viernes, 13 de agosto de 2010

Tríptico de Ecología Política y Problemática Regional

Ya está en marcha.
Habrá más información a la brevedad.
No se lo podrán perder

Continúa La Tala Del Arbolado Público En Larroque

Compartimos estas reflexiones con la página http://www.surer.com.ar/

Una ciudad como tantas otras de nuestro suelo Argentino que fue invadida por las corporaciones productoras de granos, que han ido transformando nuestro ecosistema, fue paralelamente protegiéndose y equilibrando a medias su salud ambiental con el incremento del arbolado que conforma su pulmón natural, hoy avasallado impunemente de un modo desolador para los habitantes Larroquenses.
Hace aproximadamente catorce años un grupo de vecinos comenzaba a trabajar en Larroque con el cuidado del ambiente, formándose y conformando una Comisión de Medioambiente, que ya en ese entonces, como avizorando el futuro, realizaba diferentes acciones de concientización e incentivaba el cuidado de parques y paseos públicos, a través de campañas como, “Mantengamos limpia nuestra ciudad”, “no tirar la basura en la vía pública” y lo fundamental no contaminar el planeta.
También desde otras aéreas se planteó la necesidad de crear conciencia en la ciudadanía sobre los beneficios del arbolado en la comuna, con un vivero municipal y plantaciones que incrementaron el número de ejemplares apelando a la responsabilidad de todos los ciudadanos en el cuidado de los mismos.
La invasión que sufren todas las poblaciones y habitantes de nuestra región con las fumigaciones, los contaminantes industriales y la deforestación indiscriminada, es un problema complejo que se trata permanentemente a nivel internacional, debido a las transformaciones que provoca este sistema capitalista-productivista de extractivismo sin límite, en el ambiente y en todos los seres vivos, como fuera comprobado recientemente por expertos de la medicina embrionaria internacional.
Con la tala del arbolado público y la deforestación, ¿no estaremos alimentando una masacre que día a día se vislumbra en problemas como deformaciones embrionarias, cánceres, alergias, partos adelantados, y un sinnúmero de problemas de salud que nadie sabe cómo ni de dónde vienen?
¿Por qué se destruye con tanto ensañamiento la pequeña protección que nos brinda el arbolado ante los ataques continuos contra la vida?
Nos ha costado a los Larroquenses mucho tiempo lograr un arbolado medianamente sano, con pocos ejemplares de buen tamaño y edad y a través de estos, una protección natural, aunque escasa, ante esta guerra moderna entre la vida y la avaricia, para que en sólo dos meses, sin necesidad ni discriminación, pero con saña y perseverancias dignas de mejores emprendimientos, se los tale de la manera que se lo viene haciendo, provocando tan brutal desequilibrio ecológico.
El árbol es vida, apostemos por la vida.