domingo, 20 de diciembre de 2009

Comentarios al Código Único Ambiental de Entre Ríos

Introducción:

“El mundo sólo evolucionará y superará su situación de crisis usando otra forma de pensar, diferente a la que creó la situación". (A. Einstein)

Es ya un tema de reconocimiento universal que la crisis en la que estamos inmersos es terminal, que no es una crisis política o económica más de las muchas que han ocurrido sino una crisis civilizatoria, que no existe ninguna posibilidad de proseguir con el paradigma tecnológico –económico –mercantilista actual porque hemos puesto en riesgo no sólo el ambiente, el planeta, sino la propia supervivencia de la especie.
Como Grupo de Reflexión, vimos con buenos ojos la inclusión en nuestra Constitución Provincial de algunos artículos de jugada visión ambiental, y aunque los juzgamos escasos en su alcance, apreciamos el avance que se producía con respecto a la legislación vigente. Por eso cuando se nos propuso analizar el nuevo Código nos sumamos gustosos a la propuesta y organizamos una reunión abierta con los ciudadanos de Larroque para que aportaran sus opiniones luego de un Taller sobre la Nueva Constitución y el presente Código.
De ese trabajo surgieron las inquietudes ciudadanas que se manifiestan con mayor énfasis en los problemas de alteración de los ecosistemas: calentamiento global, desertificación, tala de bosque nativo, etc. y en lo referente al uso de tóxicos: fumigaciones rurales, urbanas y periurbanas, efluentes industriales, etc.
Hicimos luego una lectura exhaustiva grupal e individual del Código y encontramos como positivo que el tema esté en la agenda de la legislatura provincial. Además tiene varios aspectos interesantes que pueden considerarse un avance en la legislación ambiental.
Hechos estos comentarios pasaremos a expresar nuestra visión grupal.

Generalidades:
El Código parece estar bajo un paradigma económico – tecnológico – productivista, sin visualizar el porqué de la problemática ambiental. Hablar de la crisis y seguir en el mismo camino de las causas que la provocan y adjetivar sobre los efectos sin pensar una sola vez en cambios de conductas es gracioso o penoso.
Creemos que en general tiende a promover conflictos más que al evitarlos pareciera que en cada acción se generarán a futuro controversias.
Hay propuestas muy jugadas en su literalidad pero que nos llevan a pensar que no es eso lo que se intenta legislar o inclusive que los autores no tuvieron real conciencia de lo que escribieron. Por ejemplo: cuando se definió en el artículo 4º. j. “No se permitirán en el territorio provincial actividades que puedan degradar el ambiente de otras provincias o países”. ¿Qué se quiso decir? ¿Se permitirán las actividades que puedan degradar el ambiente de esta provincia? Además ¿pensaron los autores que el sistema actual de producción agrícola con el uso intensivo de agrotóxicos puede ser considerado por un país vecino (y de hecho lo es) como una actividad que degrada su ambiente? ¿Se prohibirá entonces el cultivo de soja?...
Notamos la ausencia de estrategias o pautas de ecología urbana...
El Código no aborda actividades eventuales, sin proyectos, ni dice nada sobre daños innecesarios...
Tampoco se proponen normas sobre emprendimientos que ya están en marcha y son altamente contaminantes.
Son tantos los temas que no aborda el Código que no parecen olvidos: aire, soberanía alimentaria, producción de alimentos, contaminantes persistentes, cinturones verdes, ferias locales, entre otros. Muy pocas veces se habla de salud y alimentos y cambios de conducta, basurales, bicicletas, nacientes de arroyos o cambio climático o cánceres y otras enfermedades de origen ambiental.
Notamos numerosos errores conceptuales y contradicciones que hacen que lo que podría ser un avance en materia ambiental termina siendo una legitimación de actividades dañinas para el ambiente....
Sería bueno que quede claro que este código intenta cambiar la realidad, no consolidarla y menos aún legitimar.
En la mayoría de los casos se tiende a arreglar con dinero los desastres que se provocan. Se ve al Estado como una oficina de aprobación de proyectos. ¿Será eso el Estado?
En coincidencia con muchos pensadores y militantes ambientales vemos con preocupación una tendencia a economizar inclusive la defensa del ambiente, como por ejemplo el sistema instaurado de los “bonos verdes” que termina autorizando a los contaminadores a seguir haciéndolo.
“Lo que llamamos felicidad es satisfacer armónicamente nuestras dos grandes necesidades: la de dignidad, expresada en el bienestar o calidad de vida: y la libertad, el poder de ampliar nuestras posibilidades o capacidades” (Amartya Sen).

Toda legislación debería orientarse al bien común. Podríamos decir con Amartya Sen, al desarrollo de la dignidad y la libertad de las personas. Estamos en medio de una crisis civilizatoria, de un “Cambio de Época” al que se están refiriendo desde hace ya algún tiempo los principales pensadores ambientales, (Left, Elizalde, Boff, etc.) y otros líderes sociales y religiosos (Obispos Latinoamericanos en el documento de Aparecida). Y es justo aquí, en la mirada, en la filosofía basal, en el modelo de construcción, donde notamos las mayores carencias del Código, debido principalmente, pero no sólo por ello, a que intenta solucionar los problemas serios que tenemos en cuestiones ambientales y sociales (que no pueden separarse) con las mismas ideas y herramientas económico-tecnológicas que generan el problema, entonces no se habla (o se habla muy poco) del exceso de consumo, de la acumulación de capital, de la tenencia de la tierra, de los latifundios, de los hipermercados, del uso excesivo de energía, del uso de venenos, de la responsabilidad empresarial, de los monocultivos, de las empresas multinacionales, de los pools de siembra; de los feedlots, los barrios hacinados, se asocia (aunque no sea en forma explícita) desarrollo a crecimiento ilimitado, se refiere a los bienes naturales sociales como recursos, etc.

Esto es sólo un extracto del documento que elevamos a la H.C.D.E.R. El texto completo del documento se puede leer en
http://articulosmingache.blogspot.com/

sábado, 5 de diciembre de 2009

Basavilbaso fue sede de un seminario sobre el impacto de los agroquímicos


El grupo ambiental local realizó el Segundo Seminario sobre el impacto de los agroquímicos. La jornada se llevó a cabo el sábado 28 de noviembre, en horas de la tarde, en biblioteca “Lucienville” y contó con la participación de numeras personas de distintos puntos de la provincia Santa Fe, Córdoba y Buenos. Varios integrantes de Mingaché estuvimos presentes. En el inicio del Seminario la Intendente, Blanca Rossi, expuso sobre las medidas que se adoptaron en la municipalidad que gobierna para tratar la problemática, destacando la decisión política de haber creado el Área Ambiental. Rossi admitió que “el camino a recorrer es muy largo”, y que el principal esfuerzo que entiende hay que hacer es para generar conciencia entre los ciudadanos de la importancia de cuidar al medioambiente.
Es de destacar que además de la Intendente se observó la presencia de otros funcionarios y Concejales.
A su turno el Dr. Osvaldo Fornari, representante del Grupo de Reflexión Rural (GRR), celebró la presencia de la jefe de gobierno comunal, lo que significó para los organizadores de la jornada un respaldo institucional muy importante. Luego expuso desde el punto de vista legal sobre la temática, y insistió en varios pasajes sobre la necesidad de entender que “no hay Ley que por sí sola resuelva el problema”, aunque valoró el compromiso de la gente que se involucra y denuncia las malas práctica, lo que está llevando a los jueces a tomar posición a favor de la gente, “los principales perjudicados de un modelo productivo que nos han impuesto”, enfatizó.
Durante un breve y muy rico debate el Dr. Roberto Lescano opinó de las “flaquezas” que a su criterio tiene en general la legislación, proponiendo que sea más dura para evitar que la frontera agraria avance con cultivos transgénicos sobre caseríos, pueblos rurales y pequeñas ciudades como la nuestra.

El Bioquímico Daniel Verzeñassi, Médico del Hospital San Roque de Paraná, y Presidente del Foro Ecologista de Paraná, expuso con crudeza las problemáticas que se detectaron en la salud de la población ante la exposición a agroquímicos y señaló a Fabián Tomasi, presente en el lugar, como “caso emblemático” al que la sociedad en su conjunto debe valorar y agradecer porque “ayudó a instalar, gracias a su incansable lucha, se corrió el velo a una “tragedia” que se repite, silenciosamente, por cientos de miles de casos en toda la nación e incluso Latinoamérica, donde se multiplicaron los casos de cánceres, linfomas, alergias respiratorias y broncoespasmos. Para Verzeñasssi “estamos impregnados de un modelo que nos quisieron hacer creer que era el único posible y está dando muestras que está llevando al mundo al colapso”. Y de inmediato se quejó que teniendo todas la condiciones para producir alimentos “muy limpios” y de altísima capacidad exportable y comercializable se opte por el “camino más corto, el que nos impusieron y que es todo lo contrario al que las naciones de Europa eligieron”. El Bioquímico afirmó que los países del “viejo continente” van camino a no sembrar nunca más con agroquímicos, porque “sus habitantes quieren comer verduras y frutas limpias”, actitud que deberíamos imitar para no solamente alimentarnos sanamente sino para que nuestros niños dejen de poblar las salas de onconeonatología con casos de leucemia y de sarcomas en tejidos blancos como consecuencia del descuido de las condiciones de sus alimentos.

El Ingeniero Agrónomo Adolfo Boy comenzó refiriéndose al sentido de las palabras, por ejemplo, no hay otro monte que el nativo, para qué decirle entonces monte nativo, por qué no simplemente monte. No hay otra posibilidad de desarrollo que la sustentable, para qué decirle entonces desarrollo sustentable y no sólo desarrollo, para referirse luego al modelo de producción actual basado en el uso intensivo de agroquímicos que deja de lado todas las promesas que hizo.

Cerró Jorge Rulli ilustrándonos con su visión integradora, compleja, política, de esta crisis.
Nos enteramos de la nueva disposición del ministerio de Salud de la nación prohibiendo el uso de tóxicos como la fosfina, el diazinon y el clorpirifos entre otros
Nos vinimos con la sensación de que lejos de estar solos en esta tarea de concientización, son numerosos los grupos en muchas partes que están intentando una mirada diferente, una actiud diferente frente a la realidad que nos quiere presentar el modelo imperante. También nos trajimos la promesa de que el próximo año El Dr. Daniel Verzeñassiy el Dr. Adolfo Boy estarán con nosotros en Larroque para ayudarnos a entender la complejidad de este sistema que se resiste a entender que así como venimos no se puede seguir.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Código Unico ambiental de Entre Ríos

Finalizamos su lectura y evaluación. A la brevedad podremos publicar nuestras opiniones y aportes

2º Seminario de Concientización sobre el Impacto de los Agroquímicos

Se realizará este seminario el próximo sábado 28 de noviembre en Basavilbaso organizado por el Grupo Ambiental Basavilbaso.
Estaremos allí.

Selecciones del Reader Digest


Queremos expresar nuestra alegría y sano orgullo porque nuestro grupo ha sido mencionado en uno de los artículos de la última edición (noviembre) de la revista Selecciones. (página 50)

Nuestro agradecimiento a Nora por habernos contactado, a Graciela por acercarnos la revista y a todos quienes nos avisaron y se alegraron con nosotros.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Conclusiones de la Charla - Debate


Luego de la exposiciones de Américo Schvartzman y Javier Rossi, sobre la Nueva Constitución Provincial y su mirada ambiental, y el proyecto de Código ambiental de Entre Ríos, trabajaron seis grupos de entre seis y diez integrantes cada uno, que participaron también de la puesta en común y nos dejaron sus reflexiones por escrito.

En cuanto a las problemáticas ambientales que se perciben como más urgentes y especialmente en Larroque, se nombran: (entre paréntesis se anota la cantidad de grupos de que hacen referencia al tema)

Fumigaciones aéreas (4).
Tala del monte natural, deforestación (4)
Escasez de agua (4). Mal uso o uso abusivo del agua potable (3).
Recalentamiento global, cambio climático (3)
Los monocultivos (3)
Poda indiscriminada de los árboles (3)
Uso indiscriminado de agroquímicos; campos sembrados cercanos al casco urbano (2)
Contaminación del aire, olores desagradables (2)
Contaminación del agua (2); Mal tratamiento de efluentes cloacales volcados al arroyo (2).
Frigorífico (2); Baterías Villa (2); Fábricas dentro de la ciudad (1).
Contaminación de las papeleras (1)
Efluentes de fábricas y empresas locales. (1)
Aumento de patologías o enfermedades graves en jóvenes y niños (leucemia, tumores, cáncer). (1)
Complicaciones en vías respiratorias y piel. (1)
Explotación de los minerales y recursos no renovables (1).
Empresas que usan tecnología contaminante amparándose en que generan fuentes de trabajo (1).
Depósitos con pesticida en el ejido urbano y manipulación de venenos en el pueblo. (1)
Basura tirada en cualquier lugar (1)
Degradación del suelo (1)

En lo referente a las acciones o conductas que deberíamos implementar en lo personal, se destacan:
Cuidar el agua (3)
Plantar árboles (2)
Desarrollar el compromiso en los ciudadanos pensando en un mundo mejor. (2)
Concientizar a la población (2); Educar en el desarrollo sustentable. (1)
Información clara sobre estos temas. (1)
Tomar conciencia de la problemática ambiental (1); Cuidar el ambiente como cuidamos nuestra casa (1)
Exigir a las autoridades que cumplan con las reglamentaciones vigentes (1).
Producción natural, quintas comunitarias (1); Volver al arado a caballo (1)
Que los desagües pluviales no se vuelquen a las cloacas. (1)
Traslado de las fábricas y plantas de silos fuera de la ciudad. (1)
Separar residuos (1); Utilizar materiales degradables (1); No tirar la basura en cualquier lado (1)
Usar más la bicicleta y menos el auto (1)

El último punto de trabajo sobre lo que debería contemplar el Código Ambiental y cómo debería hacerlo fue el menos trabajado por falta de tiempo, en general se pide que:
Cree obligaciones y derechos; Establezca multas negativas (SIC)
Cree mecanismos jurídicos que resguarden nuestros derechos.
Incentive la participación ciudadana en la exigencia del cumplimiento de nuestros derechos.
Que evite la CORRUPCIÓN, que sea claro evite las ambigüedades y subterfugios.Que tienda a actuar antes que sea tarde (prevenir más que curar).

viernes, 6 de noviembre de 2009

Erisictón

La “sociedad de mercado” se limita a masticar todas las cosas sin apenas mirarlas, porque para mirar primero hay que poder pararse un segundo, y pararse es precisamente lo que nunca permite la sociedad capitalista. La sociedad consumista es una sociedad de pura hambre, y el hambre siempre es “rápida, repetida y mortal”, e infinita. No hay tiempo para usar las cosas, para mirarlas, para hacerlas humanas, las cosas no se detienen.
Buena parte de la argumentación se teje con la mira puesta en el mito del sacrílego Erisictón, que es condenado (por haber cortado un árbol) a padecer un apetito insaciable, a sufrir un hambre que nunca puede saciarse, que nunca se detiene, un hambre infinita que no se puede jamás calmar, que no se detiene ante nada, que más desea cuanto más introduce en su vientre, digestión sempiterna, metabolismo brutal, “toda comida en él es causa de más comida”, ese es su castigo, ese ciclo infinito del hambre, esa rueda infinita del apetito insaciable siempre renovado y nunca satisfecho, esa ausencia de fin: eso es el infierno para un griego, ese proceso inacabado. Contra ello construyeron la polis, y a ello nos devuelve ahora la sociedad del puro consumo. El capitalismo es un infierno griego.
Nada es suficiente para Erisictón, nada puede saciar su apetito infinito, lo devora todo, sus bosques, sus casas y hasta su propia hija, es un deglutir imparable que no distingue nada, que no contempla nada… Finalmente empieza a devorarse a sí mismo entre gritos de dolor, se arranca sus miembros y su carne a mordiscos, “y el infeliz alimentaba a su cuerpo disminuyéndolo”. Ahí queda mostrada la monstruosidad, y con ella la advertencia.
El capitalismo tiende a producir un estado de “antropología cero”, pues apenas deja construir un mundo, las cosas ya no tienen tiempo de solidificarse y permanecer en medio de esa tormenta biológico-mercantil, las cosas no tienen ni tiempo de morir, el hambre es rápida, no deja constituirse al objeto, pues para poder mirar las cosas hay que renunciar a comérselas, y el capitalismo se lo come todo. El tiempo del capitalismo es un tiempo de cataclismo, de renovación catastrófica. Nada tiene raíz, nada arraiga, todo lo que aparece ante nuestros hiperestimulados ojos hechizados, sucumbe rápidamente en el desfile mercantil del ciclo aparición-renovación. “Nada dura. Nada arraiga en el cosmos. En el Mercado, las cosas se suceden a tal velocidad que no nos da tiempo a agarrarlas”. Las cosas son siempre una exterioridad efímera, una transitoriedad inconsistente que resbala sobre nosotros sin dejar huella, ni memoria, ni uso, ni vejez, ni relato. Los objetos dejan de ser portadores de cultura, dejan de ser soluciones humanas a problemas humanos.